El 15 adelanta al 8: pensiones y gasto migratorio en la diana
Hay protestas que se mueven de fecha para no morir de éxito. La convocatoria del día 15, según se ha comentado en los mentideros económicos, se ha adelantado al día 8. La razón: los medios ya han contado todo lo que había que contar, y así el ruido no se agota antes de tiempo.
Detrás del cambio de día subyace la misma pelea de fondo: el dinero que no llega. Con las pensiones en el centro, resulta llamativa la reacción de quienes recuerdan que, para pagarlas, harán falta más cotizantes –quizás esos mismos que ahora protestan. Y de inmediato surge la otra pregunta incómoda: cuántos millones extra costará la acogida de menores extranjeros no acompañados. No hay cifra en la conversación, pero la tensión fiscal está servida.
Frente a quienes calculan cada euro del gasto social, hay quien responde con un “el dinero es lo menos importante”. Pero en un país donde el déficit no se va de vacaciones, esa reflexión choca con la contabilidad real.
La protesta cambia de fecha, pero el problema no. La pregunta que queda flotando: cuando se puede mover una movilización por saturación mediática, ¿significa que también se puede cambiar el nombre de la reivindicación? El día 15 siempre vuelve, y la economía, también.