El cáncer Airbnb: bloques enteros en alojamiento turístico
Un solo propietario con diez o doce pisos turísticos. Ese es el detalle que reaparece cuando se discute el impacto de Airbnb en las ciudades, según un forero: no un casero con una habitación suelta, sino una cartera concentrada que, a su juicio, vacía un bloque de vecinos. Para quienes defienden esta tesis, la misma plataforma que multiplica la oferta de alojamiento reduce la oferta residencial. El resultado, según varias de las versiones que circulan, no es solo una vivienda más cara: es un barrio que pierde a sus vecinos de siempre.
Una de las tesis va más allá del precio. Sostiene que el alquiler turístico crea un
entorno aséptico que dificulta el arraigo de quienes quieren vivir de forma permanente.
La rotación constante de visitantes, argumentan, sustituye a la comunidad por un flujo anónimo.
Airbnb: 10-12 pisos que, según un forero, vacían bloques
El caso que se repite es el del propietario que compra cuatro pisos en un mismo edificio y los convierte en alojamientos turísticos. Quien defiende esta tesis asegura conocer a gente con diez o doce pisos en Airbnb que ha cambiado por completo bloques enteros. Las quejas no son solo de precio: ruido, inseguridad, suciedad y residuos en las zonas comunes.
La crítica apunta también a la calidad de ese turismo, al que describen como de bajo coste y sin control. La denuncia no es contra el visitante, insisten, sino contra un modelo que expulsa a los residentes del centro.
¿Sube la vivienda solo donde hay turismo?
Aquí se rompe el consenso.
No toda la subida de precios tiene un Airbnb detrás. En Lugo, Teruel o La Rioja los pisos también se encarecen y allí no hay un turismo masivo que lo explique, objeta un forero. Es la pregunta que descoloca: si el problema fuera solo la plataforma, esas provincias no deberían subir.
La réplica llega en forma de
vasos comunicantes. Si Madrid se colapsa y no hay vivienda, la presión se desplaza hacia capitales más pequeñas. El turístico sería el detonante y la escasez residencial el mecanismo que reparte el golpe por el resto del país.
Turismo sí, pero en hoteles: la propuesta alternativa
Frente al alquiler turístico, una parte del planteamiento aboga por el hotel. Turismo sí, pero
en hoteles de calidad. La receta incluye bajar requisitos y flexibilizar las autorizaciones de construcción para levantar más plazas hoteleras y recuperar los pisos hoy dedicados al alquiler vacacional, sin reducir la llegada de visitantes.
La coherencia de quienes critican Airbnb
La conversación deriva hacia el doble rasero. Se sospecha que buena parte de quienes protestan contra la plataforma la usan igualmente cuando viajan. La pregunta incómoda es dónde se alojan los que lideran la crítica.
Con bloques llenos de pisos turísticos, queda la duda de quién vive hoy de verdad en el centro de las ciudades.