La portada de The Economist 2025 y sus dos aciertos consecutivos
¿Cuántas portadas aguantan que les vayas tachando casillas una por una sin fallar ninguna? La de
The Economist para 2025 lleva desde noviembre de 2024 dando material para intentarlo. Sobre el papel, un mapa del año: un
Saturno anillado sobre una ciudad, un mapamundi teñido de rojo, flechas en caída, un
reloj de arena, un ojo que todo lo ve y, en la esquina inferior, un pangolín. En la cabecera, un lema que no ha pasado desapercibido: «TIME TO TALK ABOUT GEOENGINEERING», esto es, tiempo de hablar de geoingeniería. Dos de los acontecimientos que hay quien lee en el dibujo ya tienen fecha en el calendario.
Qué símbolos aparecen en la portada de The World Ahead 2025
El centro lo ocupa
Donald Trump, con el resto del tablero pendiente de él. A la izquierda se identifica a Ursula von der Leyen y a Volodímir Zelenski; a la derecha, la inteligencia artificial china. Hay quien traduce el conjunto como una polarización en dos bloques —Occidente por un lado, el eje con China y Rusia por otro— y coloca al estadounidense como intermediario. El binario 11000 que alguien localizó en la imagen equivale a
24 en sistema decimal. El ojo admite decenas de interpretaciones: desde un ojo nuclear hasta un ojo oriental.
Conviene decirlo antes de seguir: ni la geoingeniería entendida como programa secreto ni las lecturas proféticas de la portada cuentan con pruebas aportadas. Son ejercicios de interpretación sobre una ilustración editorial, y así se sostienen.
Los dos aciertos que ya se dan por cumplidos
El argumento de los más convencidos se apoya en dos fechas. En
enero de 2025, los incendios que arrasaron zonas de Los Ángeles coincidieron con la ciudad en llamas de la portada. Un mes más tarde, en
febrero de 2025, la irrupción de DeepSeek —el modelo chino de bajo coste— sacudió las bolsas ligadas a la inteligencia artificial. Dos de dos. En el relato que se ha ido construyendo, ese doble encaje es lo que convierte el dibujo en algo más que un capricho de ilustrador y lo que explica que se siga revisando meses después.
El reloj de arena y la cita del tercer mes
El reloj de arena es la pieza que más ríos de tinta ha movido. La lectura más extendida lo toma como un calendario:
trece meses de veintiocho días, con cada cuadro equivaliendo a una porción de tiempo. Bajo ese prisma, los incendios de enero y el golpe de DeepSeek caerían en los dos primeros tramos, y el tercero señalaría una fecha próxima a
marzo. ¿Y qué se espera ahí? Hay quien apunta a un asunto relacionado con vacunas, porque en esa zona de la imagen aparecen una inyección y un trozo de tierra. La lectura contraria sostiene justo lo opuesto: el reloj está casi lleno por arriba, de modo que marcaría el arranque de un ciclo favorable para China. Las dos versiones conviven y ninguna se ha demostrado.
El pangolín y el precedente de 2020
Abajo del todo, en la franja inferior, aparece un pangolín. El animal se barajó como posible origen del salto del coronavirus a humanos, y su presencia en la portada se lee como guiño al arranque de la pandemia, fechado en diciembre de 2019 en China. El precedente tampoco despeja dudas: la pandemia de 2020 también fue rastreada en portadas y pasatiempos publicados antes, con resultados que cada cual interpreta a su gusto.
Saturno, el karma y la élite que avisa
Saturno sobre la ciudad es el símbolo que más incomoda. Para la astrología, el planeta representa el
karma; para la mitología clásica es
Cronos, el dios del tiempo que devoraba a sus hijos. La hipótesis que circula sostiene que el icono se usa como aviso: señalaría lo que viene para conjurarlo. La conexión se extiende a la cultura popular, donde Saturno ha aparecido en videoclips de gran difusión como emblema del mismo concepto. El salto, de la astrología a la geopolítica, es largo —y quien lo da lo sabe.
El Yunque, México y el enigma de Jane Austen
Dos pistas del fondo de la imagen han abierto otra línea. Por un lado, tres símbolos que se leen como referencias a la
Organización Nacional del Yunque, agrupación secreta ultracatólica y de extrema derecha de origen mexicano; esa lectura apuntaría a México como foco de un episodio en 2025. Por otro, la presencia de una figura asociada a
Jane Austen, que unos traducen como un retorno a estructuras sociales del siglo XIX —clase media estrechada, retroceso de derechos— y otros, como una simple firma estética. Nada de esto pasa de conjetura, y el propio origen de la pista es discutido.
Con dos aciertos en el debe y una lista de espera que empieza en marzo, la portada seguirá colgada en la pared de los convencidos. Si falla el tercero, siempre queda el recurso clásico: volver a mirar el dibujo y explicar que, en realidad, ya lo avisaba.