Excepcional libro de 366 páginas…
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En «El gran tablero mundial» (1997), Zbigniew Brzezinski sostiene que Estados Unidos, única superpotencia tras la Guerra Fría, debe controlar Eurasia para mantener su supremacía y evitar el surgimiento de una potencia rival. Su tesis clave: sin Ucrania, Rusia pierde capacidad de ser potencia imperial.
Zbigniew Brzezinski publicó «El gran tablero mundial» en 1997, un ensayo de 366 páginas que se convirtió en lectura de referencia para entender la geopolítica de la posguerra fría. La pregunta que lo abre es sencilla y enorme: qué estrategia global debe seguir Estados Unidos ahora que se ha quedado sin rival. Tras la desaparición de la Unión Soviética, ningún otro país reunía una capacidad militar y económica comparable ni intereses de alcance planetario. Washington tenía el poder, pero no el manual de instrucciones.
El núcleo del libro es Eurasia. Esa masa continental que va de Portugal al estrecho de Bering y de Laponia a Malasia concentra la mayor parte de la población, de los recursos naturales y de la actividad económica del planeta. Por eso Brzezinski la llama el «gran tablero»: el lugar donde Estados Unidos debe ratificar y defender su supremacía en los años siguientes.
La tarea no es solo militar. Implica gestionar conflictos y relaciones en Europa, Asia y Oriente Medio, y sobre todo evitar que surja en ese espacio una superpotencia rival capaz de amenazar los intereses y el bienestar estadounidenses. El imperativo geoestratégico de Washington, según esta tesis, es impedir que cualquier potencia domine el tablero euroasiático.
Brzezinski señala un punto que el tiempo ha vuelto casi profético: sin Ucrania, Rusia pierde capacidad de ser potencia imperial. El control de ese territorio condiciona la proyección rusa hacia el oeste. De ahí que el autor defienda la ampliación de la OTAN hacia Europa del Este como forma de contener a Rusia.
El libro no se queda en el diagnóstico. Pregunta por qué Francia y Alemania están llamadas a desempeñar papeles fundamentales mientras que Gran Bretaña y Japón no, o por qué la ampliación de la OTAN ofrece a Rusia una oportunidad que no puede permitirse desperdiciar. Son preguntas incómodas que rompen ideas preconcebidas.
Otro de los análisis que más se cita es el de China. Brzezinski advierte de que tratar a Pekín como una amenaza podría convertirse en una profecía autocumplida. Es decir, que la política que se adopte frente a una potencia emergente puede empujarla justo hacia el comportamiento que se quería evitar. El libro invita a pensar las consecuencias de cada movimiento antes de darlo.
La obra sienta así las bases de una concepción del papel estadounidense en el mundo que se discutió durante décadas. Sus conclusiones sorprendieron en su momento y siguen citándose en cualquier análisis de geopolítica. Un manual que se lee como un mapa de poder y que conviene tomar como lo que es: una interpretación estratégica, no una receta infalible.
Excepcional libro de 366 páginas…