Zelenski, Felipe II y el tuit de EFE que encendió la polémica
Volodímir Zelenski no llamó tirano a Felipe II. Al menos, no hay constancia de que pronunciara esas palabras en el Parlamento neerlandés. La referencia llegó por un
tuit de la agencia EuroEFE que atribuía al presidente ucraniano un recuerdo de que Países Bajos «se fundó» tras la Guerra de los Ochenta Años «contra la tiranía» de Felipe II de España. De ahí salió todo lo demás: la
leyenda negra, las bancarrotas del Imperio, el envío de armas a Kiev y la factura que se señala que asume el contribuyente. Una cita histórica convertida en campo de batalla.
El tuit, palabra por palabra
El mensaje resumía el discurso del presidente ucraniano ante el Parlamento neerlandés con ese gancho histórico y con dos exigencias explícitas:
detener el comercio con Rusia y suministrar
más armas a Kiev. El resto lo puso la mención al rey del siglo XVI. Hay quien leyó ahí un reproche a España por su pasado imperial; hay quien vio una simple herramienta retórica para reclamar apoyo militar. Las dos lecturas convivieron desde el primer minuto y explican que el asunto escalara tan rápido.
¿Manipuló EFE la cita de Zelenski?
No hay confirmación oficial de que la agencia manipulara el texto, y a la fecha de esta discusión el asunto seguía sin cerrarse. Una información fechada el
3 de abril de 2022 sostiene que la agencia manipuló el tuit y vincula ese texto con reacciones de usuarios de Vox que pedían vetar a la agencia pública en el Congreso. En paralelo circuló un enlace que negaba que Zelenski hubiera mencionado a Felipe II. El resultado es incómodo: la frase más compartida del episodio era justo la que estaba en duda. Unos sostienen que el fallo es del medio; otros, que la polémica la fabricó quien quería leerla así.
Felipe II, tres bancarrotas y el saqueo de Cádiz
La defensa del rey no salió gratis. Frente a la etiqueta de tirano apareció la tesis opuesta:
no fue un tirano, fue peor, un inepto. Los números que se citan son tres bancarrotas, una expedición desastrosa contra Inglaterra, el
saqueo de Cádiz por los ingleses en 1596 y una política exterior que, según esta lectura, antepuso los intereses del papado a los de la Monarquía hispánica. Otro argumento recurrente: con los galeones llegando cargados de oro y plata, en España se inventó la
picaresca porque la gente no tenía dónde caerse muerta, mientras el botín daba para sostener a tres o cuatro generaciones de reyes. La conclusión implícita es que la leyenda negra sobraba: bastaba con el desastre propio.
El Duque de Alba, dos horcas y tres carneros
El pasaje más repetido tiene poco de estadística y mucho de relato:
dos horcas sorteadas entre tres soldados por robar tres carneros a ciudadanos de los Países Bajos, episodio atribuido al Duque de Alba. La anécdota sirve a dos propósitos. Primero, desmontar la idea de una España modélica. Después, empujar un paralelismo con el presente: quienes defienden que Ucrania no merece más ayuda leen en esa escena una versión antigua de lo que, aseguran, hace hoy un Gobierno con su propia población. El salto histórico es discutible, pero ha sido uno de los motores del enfado.
Felipe II y el papado: ni amigo ni agradecido
Un matiz rompe el cliché del rey católico obediente:
Felipe II no tuvo amigos en el papado. El pontífice Paulo IV, napolitano, llegó al trono de San Pedro con dinero francés y con el objetivo declarado de expulsar a los españoles de Italia. Hubo pocas excepciones, y la lectura que se hace aquí es que el rey se desgastó defendiendo una causa cuyos aliados naturales le cobraban caro. De ahí la tesis de que subordinó la Monarquía al catolicismo, justo el reproche inverso al del discurso neerlandés: tirano para unos, sumiso con Roma para otros.
La comparecencia en el Congreso y quién paga las armas
En el horizonte de la discusión aparece la intervención del presidente ucraniano ante el Parlamento español, situada —sin confirmación oficial en este material— en la semana siguiente. La previsión que más se repite es escéptica: aplausos de todo el arco parlamentario y un mensaje que nadie replicará. El argumento económico va por otro lado: si ya se envían partidas de ayuda humanitaria y material militar, se sostiene que el coste lo asume el contribuyente mientras el discurso del visitante apenas encuentra respuesta crítica. A eso se suma un cansancio diplomático que se resume con nombres propios: Marruecos, Biden, la Unión Europea. La sensación dominante es la de ir siempre un paso por detrás.
Qué se juega España en esta polémica
La pelea por las fuentes contamina el resto: quien cita un diario de una línea es acusado de leer
panfletos por quien cita el de la contraria, y así hasta el infinito. En medio queda un debate legítimo sobre el reinado de Felipe II, sobre la relación con Roma, sobre lo que costó sostener un imperio que se desangraba en guerras de religión. La discusión se ha vuelto, casi sin querer, un ajuste de cuentas con el relato histórico español.
Si la cita original sigue en el aire y nadie demuestra quién la redactó así, la polémica no morirá: se reciclará en cada comparecencia internacional del presidente ucraniano y volverá al terreno donde mejor funciona, el de la leyenda negra. Cabe esperar más episodios parecidos. Y, con ellos, otra oportunidad de discutir la historia de España con más pasión que datos.