Zynex pasa de 0,30 a 15 dólares mientras el mercado le discute el precio
El 11 de enero de 2021 las acciones de Zynex (ZYXI) cotizaban a 13,55 dólares. Cuando este valor empezó a sonar entre los inversores españoles, ya iban por 16,52: un
22% en una semana que hizo saltar la liebre entre los más desconfiados. La excusa era doble. La compañía acababa de anunciar una patente para un monitor de sepsis y un crecimiento de pedidos del
117% interanual en el cuarto trimestre de 2020. Las consultas médicas estaban cerradas y aun así los pedidos subían.
Qué vende Zynex y qué dicen sus ratios
Zynex diseña y comercializa dispositivos médicos no invasivos para dolor crónico y agudo, además de equipos de rehabilitación muscular. Su catálogo se apoya en tecnologías de estimulación eléctrica neuromuscular (NMES), corriente interferencial (IFC), electromiografía y estimulación nerviosa transcutánea (TENS). Son aparatos pequeños, portátiles y pensados para reducir la dependencia de analgésicos.
Los números que se manejaban entonces:
ROE del 17% con estimación del 27% para 2021, ROIC del 25%, ROA del 22%, margen neto del 15%, deuda sobre fondos propios de 0,1 y precio sobre ventas de 8. Un perfil de rentabilidad alto y endeudamiento mínimo, poco habitual en una compañía de capitalización reducida. La empresa cerraba 2020 con
más de 500 representantes de ventas en
Estados Unidos y aspiraba a unos 600 a finales de 2021.
La tesis del covid: consultas cerradas, ventas retenidas
El argumento central de los partidarios era sencillo. El coronavirus había paralizado pruebas, intervenciones y seguimientos en buena parte de las especialidades médicas, y eso había frenado la facturación por debajo de las estimaciones. Con la vacunación en marcha, esa demanda embalsada tenía que salir. «Las ventas irán como un cohete porque han estado frenadas muchas especialidades por el virus», resumía el impulsor del análisis, que situaba el valor muy por encima de los 15 dólares en un par de años.
A favor jugaba el historial: en 2017 la acción valía 0,30 y para entonces cotizaba a 15. En contra, el reloj. Quien compró en los máximos del entusiasmo vio cómo el mercado dejaba de mirar la patente y empezaba a mirar la cuenta de resultados.
De 117% a 70%: los pedidos suben, pero menos
En octubre de 2021 la compañía anunció un crecimiento de pedidos del
70% interanual y elevó su estimación de EBITDA ajustado para el tercer trimestre. Sobre el papel, impecable. En la práctica, el 117% del trimestre de referencia se podía comparar con el 96% del conjunto de 2020 y con el 70% posterior, y leer ahí una desaceleración donde otros veían una base cada vez más alta. El patrón es clásico: cada trimestre que pasa, el porcentaje es más difícil de sostener.
- Pedidos del cuarto trimestre de 2020: +117% interanual
- Pedidos del conjunto de 2020: +96%
- Pedidos del tercer trimestre de 2021: +70%
¿Por qué cayó a 12,5 dólares con los resultados mejorando?
Porque la cotización y el negocio no siempre van de la mano en compañías pequeñas. Entre los que seguían el valor se impuso la lectura técnica: cinco semanas consecutivas de descensos, pérdida de la media de 200 sesiones y un soporte en los 14 dólares que, si cedía, abría la puerta a visitar la zona de los 10. Hubo quien marcó el 12,77 y quien se plantó en 12,5 al considerar que ahí ya era otra cosa.
El propio balance daba munición a los dos bandos. Un seguidor del valor dejó por escrito su diagnóstico: la empresa tiene un margen bruto muy bueno, pero unos costes de ventas y administración muy elevados, lo que históricamente había dejado unos márgenes operativos discretos. Y el mismo seguidor apuntó el detalle contable que descoloca: comprada a 18 dólares, cotizaba a un PER de 40. Barata no era.
El cálculo optimista: 25,7 dólares de precio objetivo
Con cinco analistas cubriendo el valor y un consenso de compra, los precios objetivo oscilaban entre 20 y 38 dólares, con una media de
25,7. Tomando como referencia un cierre previo de 19,02, eso implicaba un recorrido al alza del 35,1%. La media móvil de 50 sesiones estaba en 17,68 y la de 200 en 15,64, con una capitalización de 629 millones.
El desglose completo de esas proyecciones —partida a partida, con márgenes y ritmo de contratación de la red comercial— es más fino de lo que deja ver el titular, y aquellos que lo elaboraron a mano lo compartieron en detalle.
Resultados por encima de lo previsto y un aviso incómodo
Llegaron los resultados.
Beneficio por acción de 0,18 dólares frente a los 0,11 esperados. La acción reaccionó con subidas del 9% y volvió a mirar los 17 dólares, recuperando la tendencia de largo plazo. Los más pacientes respiraron: «Ya lo dije, era y es cuestión de paciencia».
Pero no todo el mundo cerró el círculo. El que había sostenido la tesis durante todo el recorrido terminó admitiendo otra cosa: uno de los clientes principales habría dejado las aseguradoras a través de las cuales la compañía factura, un punto que obliga a revisar el modelo de venta entero. Reconoció haber metido poco porcentaje y no verlo «tal como esperaba», con la bola de cristal fuera de alcance.
Ahí se queda la historia, sin desenlace. Un negocio de dispositivos médicos que en 2017 valía 0,30 y llegó a 17, que multiplicó pedidos durante la pandemia y que ahora depende de que esa red comercial recupere el pulso. Con cinco analistas diciendo compra y un cliente principal en el aire.