El oro no se puede crear de manera artificial de momento, cuando consigan los reactores de fusion operativos, igual se puede producir, hasta entonces no. Pero antes de eso llegara la fruta cuantica y hackeara Bitcoin (segun algunos, de eso no entiendo).
Tampoco. El oro se puede fabricar desde los años 40. Cantidades ridículas y radioactivo. El camino que indicas es posible, carísimo y lleno de isótopos. Pero hay una tercera vía perfectamente posible, y de hecho es como se fabrica:
Para empezar, solamente necesitas un par de estrellas de neutrones. No te pido lo más raro del universo, pero. Primero hace falta una estrella enorme, al menos unas 8–10 veces la masa del Sol. Esa estrella vive deprisa, quemando su combustible nuclear en apenas unos pocos millones de años (el Sol, en comparación, vive unos 10.000 millones). Cuando se quede sin combustible, pasaremos al colapso gravitatorio y ya tenemos nuestra supernova.
La explosión arranca las capas externas de la estrella y el núcleo que queda se comprime como el sueldo de un mileurista de vacaciones en Suiza: una masa similar a la del Sol queda reducida a una esfera de unos 20 kilómetros de diámetro. Eso es una estrella de neutrones. En ella, una cucharadita de materia pesa mil millones de toneladas.
Así que ya tenemos el primer ingrediente del oro cósmico. Facilito y rapidito. Bueno, pues de eso necesitamos dos.
El siguiente paso es un poco más dificilillo: para que dos estrellas de neutrones choquen, normalmente deben nacer como un sistema binario de estrellas masivas. Es decir, dos estrellas enormes orbitándose desde el principio. Cada una debe explotar como supernova sin destruir el sistema gravitatorio. Hay que reconocer que eso es estadísticamente poco frecuente.
Pero incluso si el sistema sobrevive a dos supernovas, todavía queda esperar. Las dos estrellas de neutrones seguirán orbitándose durante cientos de millones o miles de millones de años, perdiendo energía poco a poco mediante ondas gravitacionales. Su órbita se contrae lentamente, muy lentamente.
Hasta que finalmente colisionan. Y cuando digo colisionan, quiero decir que liberan en un instante más energía que la que produce el Sol durante miles de millones de años. El choque lanza al espacio una nube de materia ultradensa llena de neutrones libres. Es el equivalente cósmico a abrir una presa de neutrones.
Y aquí empieza el verdadero taller de joyería del universo. En esa nube ocurre el llamado r-process (rapid neutron capture). Los núcleos atómicos empiezan a capturar neutrones a una velocidad absurda. Tan rápido que apenas tienen tiempo de reorganizarse antes de recibir otro neutrón más. Los núcleos se vuelven cada vez más pesados e inestables.
Después ocurre la segunda parte de la receta. Muchos neutrones se transforman mediante decaimiento beta:
neutrón → protón + electrón + antineutrino
Cada vez que eso pasa, el núcleo gana un protón. Y al ganar protones, el elemento sube en la tabla periódica. Así, en medio de ese caos nuclear:
plomo → oro → platino → uranio → y muchos otros.
Todo esto ocurre en segundos, dentro de una nube que brilla con una luminosidad comparable a una galaxia entera durante unos días. A ese fenómeno lo llamamos kilonova.
Cuando la nube se enfría, los nuevos elementos pesados quedan esparcidos por el espacio. Con el tiempo, parte de ese material acaba en nuevas estrellas, nuevos planetas… y ocasionalmente en una moneda o un anillo.
Nada que no se pueda organizar un fin de semana largo en el garage de tu casa.
Por eso, desde hace milenios, el oro se llama “el dinero de los reyes”. No porque los reyes puedan fabricarlo… sino porque ni siquiera el universo lo produce con prisa.
Y ahora seguid comparándolo con diamantes… o con bitcoins.