Por casualidad anoche di con este caso, que me llamó mucho la atención, pues no había oído jamás de él.
Grégory Lemarchal (La Tronche, 13 de mayo de 1983) fue un cantante francés que con 21 años ganó la cuarta temporada del programa de televisión Star Academy, emitido por la cadena TF1. Se proclamó ganador del concurso por un 80% de los votos frente a su contrincante Lucie Bernardoni. La final del concurso fue seguida por 8'9 millones de personas, lo que supuso un 39'4% de cuota de pantalla.
En 2005 salió a la luz su primer disco, Je deviens moi, cuyo primer sencillo fue Écris l'histoire el cual llegó a ser disco de platino. El álbum llegó a ser disco de oro. En enero de 2006, recibe como recompensa a su trabajo el premio a la Révélation francophone de l'année (Revelación francófona del año) en los NRJ Music Awards. Durante dicho año realiza una gira por Francia, Suiza y Bélgica. Sin embargo, en febrero de 2007, Grégory anunció una pausa en su carrera musical por problemas de salud, dedicándose a preparar su segundo álbum.
Gregory sufría desde pequeño de una grave enfermedad, una fibrosis quística que le afectaba a sus pulmones, produciendo mucosidad espesa que dificulta la respiración y favorece infecciones constantes. Con el paso de los años, la enfermedad reduce la capacidad pulmonar y deteriora el tejido respiratorio.
La decisión de dedicarse a la música desde muy joven, con 12 años, es inverosímil. Es como si a alguien que le diagnostican una esclerosis múltiple que con el tiempo lo dejará paralítico, inicia una carrera como bailarín. Pero sorprendentemente, esta afección no se le nota en absoluto en su capacidad como cantante. Poseía una tesitura excepcionalmente alta, descrita como de cuatro octavas. Esto lo situaba en un rango vocal muy poco común entre cantantes pop, capaz de abarcar desde registros graves controlados hasta agudos brillantes y limpios. Como ejemplo, esta fabulosa interpretación de uno de los temas más exigentes del mundo: “SOS d’un terrien en détresse”.
Su emisión ligera, brillante y flexible encaja con lo que en técnica moderna se considera un tenor lírico-pop con capacidad para usar un falsete muy estable, mixtos potentes y notas altas sostenidas sin perder afinación. Todo ello requiere una capacidad pulmonar y de control del aire extraordinaria. Como características técnicas destacadas, una afinación quirúrgica, casi sin vibrato involuntario. Fraseo emocional, muy marcado por la intención y la sensibilidad. Capacidad para subir y bajar dinámicas con suavidad, sin quiebres. Dominio del belting pop sin tensión audible.
Su potencia y estabilidad vocal eran incompatibles, en teoría, con la fibrosis quística que padecía y a la que él, en entrevistas, restaba importancia. Sin embargo, en 2007, su estado empeoró gravemente y fue hospitalizado a la espera de un trasplante de pulmón que nunca llegó. Murió el 30 de abril de 2007, a los 23 años.
¿Es Lemarchal un ejemplo de la futilidad de la vida, que concede tanto talento para arrebatártelo con crueldad, demostrando la inexistencia de Dios, (o, en su caso, su personalidad malvada), o, por el contrario, es Gregory, como muchos fans aducen, un ángel cuya breve existencia pone de manifiesto que el tiempo es irrelevante a la hora de que Dios manifieste su obra en el mundo?
A este muchacho le bastaron tres años para realizarse completamente en este mundo y morir joven, dejando una leyenda perdurable, lo que la inmensa mayoría no alcanzaremos jamás, aunque vivamos 99 años.
Grégory Lemarchal (La Tronche, 13 de mayo de 1983) fue un cantante francés que con 21 años ganó la cuarta temporada del programa de televisión Star Academy, emitido por la cadena TF1. Se proclamó ganador del concurso por un 80% de los votos frente a su contrincante Lucie Bernardoni. La final del concurso fue seguida por 8'9 millones de personas, lo que supuso un 39'4% de cuota de pantalla.
En 2005 salió a la luz su primer disco, Je deviens moi, cuyo primer sencillo fue Écris l'histoire el cual llegó a ser disco de platino. El álbum llegó a ser disco de oro. En enero de 2006, recibe como recompensa a su trabajo el premio a la Révélation francophone de l'année (Revelación francófona del año) en los NRJ Music Awards. Durante dicho año realiza una gira por Francia, Suiza y Bélgica. Sin embargo, en febrero de 2007, Grégory anunció una pausa en su carrera musical por problemas de salud, dedicándose a preparar su segundo álbum.
Gregory sufría desde pequeño de una grave enfermedad, una fibrosis quística que le afectaba a sus pulmones, produciendo mucosidad espesa que dificulta la respiración y favorece infecciones constantes. Con el paso de los años, la enfermedad reduce la capacidad pulmonar y deteriora el tejido respiratorio.
La decisión de dedicarse a la música desde muy joven, con 12 años, es inverosímil. Es como si a alguien que le diagnostican una esclerosis múltiple que con el tiempo lo dejará paralítico, inicia una carrera como bailarín. Pero sorprendentemente, esta afección no se le nota en absoluto en su capacidad como cantante. Poseía una tesitura excepcionalmente alta, descrita como de cuatro octavas. Esto lo situaba en un rango vocal muy poco común entre cantantes pop, capaz de abarcar desde registros graves controlados hasta agudos brillantes y limpios. Como ejemplo, esta fabulosa interpretación de uno de los temas más exigentes del mundo: “SOS d’un terrien en détresse”.
Su emisión ligera, brillante y flexible encaja con lo que en técnica moderna se considera un tenor lírico-pop con capacidad para usar un falsete muy estable, mixtos potentes y notas altas sostenidas sin perder afinación. Todo ello requiere una capacidad pulmonar y de control del aire extraordinaria. Como características técnicas destacadas, una afinación quirúrgica, casi sin vibrato involuntario. Fraseo emocional, muy marcado por la intención y la sensibilidad. Capacidad para subir y bajar dinámicas con suavidad, sin quiebres. Dominio del belting pop sin tensión audible.
Su potencia y estabilidad vocal eran incompatibles, en teoría, con la fibrosis quística que padecía y a la que él, en entrevistas, restaba importancia. Sin embargo, en 2007, su estado empeoró gravemente y fue hospitalizado a la espera de un trasplante de pulmón que nunca llegó. Murió el 30 de abril de 2007, a los 23 años.
¿Es Lemarchal un ejemplo de la futilidad de la vida, que concede tanto talento para arrebatártelo con crueldad, demostrando la inexistencia de Dios, (o, en su caso, su personalidad malvada), o, por el contrario, es Gregory, como muchos fans aducen, un ángel cuya breve existencia pone de manifiesto que el tiempo es irrelevante a la hora de que Dios manifieste su obra en el mundo?
A este muchacho le bastaron tres años para realizarse completamente en este mundo y morir joven, dejando una leyenda perdurable, lo que la inmensa mayoría no alcanzaremos jamás, aunque vivamos 99 años.
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