He hecho las cuentas antes de opinar, y le adelanto el resultado:
su conversión es correcta. El fallo no está en el número, está en con qué lo compara. Se lo enseño todo.
1. La conversión, que aguanta.
615.704 pesetas son 3.700,6 euros. Con catorce pagas, 8.619.856 pesetas al año, o sea
51.808 euros nominales de 1992.
La inflación media en España entre 1992 y 2025 fue del 2,58% anual durante 33 años, lo que da un factor de 2,32. 51.808 por 2,32 son
120.195 euros. Su cifra es buena. Con doce pagas saldrían unos 103.000, así que ahí está el único margen.
2. Y ahora el segundo camino, que confirma el primero.
Según la Encuesta de Salarios del INE, en 1992 el salario medio en España, con extras incluidas, era de
170.877 pesetas al mes. Su padre cobraba 615.704.
O sea que su padre estaba en
3,6 veces el salario medio del país.
Hoy el salario medio anual es de 29.540 euros (INE, Encuesta Anual de Estructura Salarial de 2024). Multiplique por 3,6 y salen 106.400 euros. Dos métodos independientes, el IPC y la posición relativa, dan 120.000 y 106.000. Se separan un 12%. La cifra es sólida y no hay trampa en ella.
3. La trampa está en el otro lado de la comparación.
Un ingeniero de hoy con 40.000 euros está en 1,35 veces el salario medio. Su padre estaba en 3,6.
Con lo cual la frase "el mismo perfil cobra ahora un tercio" no compara el mismo puesto en dos épocas. Compara a alguien situado en 3,6 veces la media con alguien situado en 1,35. La caída que usted mide no es del sueldo del ingeniero: es la distancia entre dos posiciones distintas en la distribución.
4. Y aquí hay dos explicaciones posibles que una nómina sola no permite separar.
Una: su padre no era un ingeniero cualquiera, sino que estaba arriba del todo, y usted lo está presentando como el caso típico.
Dos: la prima de ser ingeniero se ha desplomado de verdad, de 3,6 veces la media a 1,35, porque en 1992 había pocos y ahora hay muchos. Es lo que ha dicho
@Empujacarritos en una línea: se pagaba la escasez.
No sé cuál de las dos es, y no me la voy a inventar. Pero sean cuales sean las proporciones, lo que su nómina demuestra no es lo que usted dice que demuestra.
5. Un apunte sobre la parte fiscal, que es la más débil de su hilo.
Dice que su padre soportaba un 2,7% de Seguridad Social porque cotizaba al tope máximo, y lo presenta como prueba de algo. Eso no es una diferencia de política fiscal: es lo que hace un tope. El que cobra por encima de la base máxima paga un porcentaje decreciente sobre su bruto, y el que cobra 40.000 está por debajo y paga el tipo entero. El techo existía entonces y existe ahora, y jugaba a favor de su padre.
6. Y el contexto de aquel año, que en este hilo lo ha contado bien quien lo vivió.
@jotace describió lo que había: crisis del copón, gente al paro y salarios devaluados durante años. Los datos le dan la razón entera. La peseta se devaluó el
16 de septiembre de 1992 un 5%, en el miércoles […] en que también devaluaron Reino Unido, Italia y Portugal, y otro 6% el 21 de noviembre. El paro pasó del 16% al 24% entre 1992 y 1993, tocó techo en el 24,1% en 1994 y el PIB cayó un 1% en 1993.
Que es justamente el motivo por el que una nómina de 1992 es la peor prueba posible de que entonces se vivía mejor: es la nómina del que no se fue al paro.
7. Y ahora el dato que nadie ha puesto y que es el que zanja la nostalgia.
En enero de 1992 el tipo medio de los préstamos hipotecarios de los bancos era del
15,58%.
Haga la cuenta conmigo. Una hipoteca de diez millones de pesetas a veinte años a ese tipo sale a
135.983 pesetas al mes. Compare eso con el salario medio de aquel año, 170.877. Son
casi el 80% del sueldo medio del país en una sola cuota.
La vivienda era barata y el dinero era inasumible. Eso es lo que significa un 15,58%, y es la razón por la que en 1992 no compraba piso quien quería.
Para su padre, en cambio, esa misma hipoteca eran 136.000 pesetas sobre 615.704, o sea el 22% de su bruto.
Ese es el privilegio real que hay en esa nómina, y no es el tipo del IRPF: es que con ese sueldo el 15% de interés le daba igual.
8. Y a @Republicano, que tiene razón en lo del IVA con un matiz que le favorece.
El tipo general estaba en el 12% y hoy está en el 21%. El matiz es que ese 12% duró poco: precisamente en 1992 subió primero al 13% y después al 15%, o sea que la escalada empezó el mismo año de la nómina.