Nómina de ingeniero en 1992: el triple que hoy
¿De verdad costaba tanto llenar el depósito en 1992? La pregunta sólo tiene sentido si se miran las nóminas de entonces. Un ingeniero con seis años de experiencia en Madrid ingresaba 615.704 pesetas brutas al mes antes de cumplir 30. Ajustada a la subida de precios acumulada, esa nómina equivale a 120.000 euros brutos anuales de hoy. El mismo perfil profesional se paga hoy entre 35.000 y 45.000 euros. Digamos que el cálculo no necesita redondeo: son menos de la mitad, y en algunos casos un tercio.
La fiscalidad, el otro agujero
El argumento de que el IRPF era más alto no resiste el examen. La carga total entonces, sumando IRPF y Seguridad Social, era del 27%. Hoy, con 40.000 euros brutos, se queda en el 22%. La diferencia relevante está en lo que queda: 87.000 euros netos actualizados frente a 31.000 euros. Casi tres veces más renta disponible para vivir en la misma ciudad.
Vivienda y tarifas que asustan
La vivienda era alrededor de tres veces más barata. El caso que circula: en 2003 alguien ganaba 4.500 euros netos al mes en la obra y compró un dúplex en el centro de su ciudad por 80.000 euros. Ese piso vale hoy 350.000 euros; el sueldo de ese perfil ha caído a 1.300 euros netos. En el sector técnico, las tarifas freelance tampoco tienen comparación: 98 euros la hora en sistemas, el doble para un administrador senior, con contrato de 150.000-200.000 euros anuales y coche de empresa.
Con estas cifras no hace falta elegir bando en la melancolía. Al ingeniero de 1992 le quedaba, literalmente, el triple de dinero. Hoy se paga menos porcentaje de impuestos, sí. Pero no alcanza para comprar el piso. Eso sí: el coche pesa más.