Economía: Represión financiera, cómo nos roban lentamente

  • Autor del tema Autor del tema Rosso
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Divido la respuesta según las 3 partes que diferencio de tu mensaje;
1) Aquí sí, ni están tan capacitados como en los años de la posguerra para una represión financiera "dura" ni están totalmente desvalidos cual cachorritos incapaces de usar las herramientas que le quedan para secuestrar parcialmente a los grandes actores financieros con palo y zanahoria. En definitiva, que quedo de acuerdo con lo último que has dicho.

2) Lo de Turquía. Muy probablemente no me he expresado con los términos técnicos adecuados, pero a donde intento llegar es a que esa explosión inflacionaria de Erdogan sí que le ha servido para aligerar la carga de la deuda nacional.
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Arriba la gráfica del IPC turco, abajo el porcentaje de deuda pública sobre el pib turco. Hasta finales de 2021, el peso de la deuda pública turca sobre el PIB no dejaba de crecer. A finales de 2021 llegó al pico: NO hubo el menor recorte de gasto público, de hecho aumentó dicho gasto. Pero pisaron el turbo de la inflación a tope. Para cuando se "relejaron" en 2025, el peso había caído de casi el 40% del pib a casi el 25% del PIB, sin recortes. Es decir, Erdogan se fumó buena parte de la deuda nacional.

Si esto ténicamente no se llama hiperinflación o licuación ok. Pero que es repetible por parte de EE.UU., Japón, Eurozona, R.U., desde luego que es repetible. Pegar un acelerón para el que los acreedores no están preparados y desvalijarlos vía inflación bestia.

Y claro, la ciudadanía intentará escapar a divisas fuertes o a nuestros queridos metales/shishi o a cualquier cosa duradera que suba con la inflación, eso es lógico que ocurra al igual que hicieron los turcos. Pero para entonces buena parte del saqueo estará hecho.

Y sí, al igual que en Turquía, tendrían luego que pisar el freno si no quieren que caiga el cielo sobre nuestras (y sus) cabezas, y es bueno para nosotros y limita el poder de esta maniobra para fumarse deuda.

3) A ver, la Fed no está comprando bonos a muy largo plazo sino a corto. Correcto.

Pero esto sí ayuda a los bonos a muy largo plazo. ¿Por qué? Porque Bessent hace el trabajo complementario: emite menos bonos a muy largo plazo (reduciendo la presión sobre ellos) y a cambio emite muchos más bonos a escaso plazo. Luego Kevincito de Guarsh le evita a su vez que los bonos a escaso plazo suban de rentabilidad, gracias a sus compras de dichos bonos.

Esto es así porque al socialismo fiduciario le conviene más que los agentes privados sean los dueños del tramo largo, ya que lo usan de base para emitir dinero bancario. Pero el peso de la FED en el endeudamiento no va a dejar de crecer por mucho que lo escondan o como quiera que decidan llamarlo esta vez.

Por último, respecto a las palabras de Kevin Warsh en Jackson Hole diciendo que se va a poner duro: sencillamente está mintiendo para calmar las aguas. No le creo. Es un político más.

En lo primero ya no discutimos, decimos lo mismo.

En Turquía es cierto que el efecto existió y es grande, pero mira cómo ocurrió.

A finales de 2021 el 66% de la deuda del Gobierno central estaba en divisa, otro 10% indexada al IPC y un 7,5% a tipo variable.

La parte en liras a tipo fijo, que es la que una sorpresa inflacionaria licúa limpiamente, era el 16%; y la lira se depreció alrededor de un 45% en 2022, así que esos dos tercios en divisa se hincharon medidos en liras.

El numerador recibió el golpe en contra y aun así la ratio pasó del 38% al 26%, mientras el stock subía de 2,75 a 4 billones de liras.

No bajó la deuda, corrió el denominador, que es exactamente lo que conté de España en este hilo: bajar deuda y bajar deuda sobre PIB no son la misma operación.

Así que te compro el primer disparo pero no la ráfaga posterior, porque funciona precisamente porque sorprende; después el acreedor acorta plazos, indexa, exige más cupón o se marcha a otra moneda, y ahí es donde tu propio ejemplo se pone interesante.

Turquía tuvo que montar los depósitos protegidos frente al tipo de cambio para frenar la huida, o sea acabar asegurando al ahorrador en vez de esquilarlo.

Y en 2022 el banco central obligó a los bancos a mantener bonos públicos turcos de largo plazo y tipo fijo en función de sus depósitos en divisa y de su crédito.

El FMI describe el resultado como rendimientos artificialmente comprimidos.

Fíjate en la secuencia, porque es la de este hilo; primero sorpresa inflacionaria, después el acreedor se protege, y entonces llega la regulación de balances para que alguien siga comprando el papel.

Me traes un caso pensando que demuestra que basta con la inflación y resulta que hizo falta lo otro.

En Estados Unidos has visto algo, pero está mal formulado.

Bessent no está reduciendo la emisión larga; en el refunding del 5 de agosto dejó sin cambios los tamaños de las subastas de 20 y 30 años y dijo que espera mantener los tamaños de la deuda nominal con cupón durante varios trimestres.

Lo que hace es llevar las necesidades marginales a letras mientras recompra papel viejo largo; eso sí parece un reparto de duración y merece vigilancia.

Pero las compras de letras de la Fed son gestión de reservas a precio de mercado, no un techo a su rentabilidad.

El tipo monetario lo controla principalmente con los tipos administrados, sobre todo el que remunera las reservas; las compras de letras sirven para mantenerlas en nivel amplio, no para defender un rendimiento concreto.

El día que compre la cantidad necesaria para impedir que un rendimiento suba, habremos cambiado de régimen.

Solo una corrección, los bancos no necesitan el bono largo como base para crear dinero bancario. Cuando un banco presta, crea el depósito en el mismo asiento; el bono público le sirve de activo líquido y de colateral, pero lo que liquida el sistema son las reservas del banco central.

Lo de que Warsh miente no te lo puedo discutir, y por eso mismo no me sirve de nada; ha dicho en público qué considera convencional y qué reservaría para una crisis. Si hace lo contrario, tendremos una señal mucho mejor que adivinar hoy si se lo cree.
 
Entiendo. Entonces el caso de Turquía puede considerarse como incluso más preocupante para nosotros, porque buena parte de su deuda no estaba en liras y eso les redujo como cuentas la efectividad de la operación. Aquí la deuda sí es en moneda local, con lo que la masacre vía aumento del pib nominal sería muchísimo mayor.
 
Entiendo. Entonces el caso de Turquía puede considerarse como incluso más preocupante para nosotros, porque buena parte de su deuda no estaba en liras y eso les redujo como cuentas la efectividad de la operación. Aquí la deuda sí es en moneda local, con lo que la masacre vía aumento del pib nominal sería muchísimo mayor.

Cuidado con eso, porque la moneda propia te quita un freno y te pone otro.

Aquí la vida media de la deuda del Estado son casi ocho años, así que el papel viejo barato tarda en irse; pero el largo lo colocamos fuera.

En la sindicación a treinta años de febrero, más del 90% se fue a inversores extranjeros, con bancos centrales y organismos internacionales entre ellos.

Y el BCE ya no reinvierte, así que el hueco lo están tapando precisamente los no residentes.

Turquía podía asustar a su acreedor porque casi no dependía de él, con un 40% de deuda sobre PIB.

Nosotros vamos por el 101% y el que sostiene nuestro tramo largo ni está bajo nuestra jurisdicción ni tiene por qué volver.

Ahí la sorpresa no sale más barata por ser en euros, sale más cara.
 
Interesante. Curiosa arma de doble filo es entonces para nuestros despilfarradores locales.

Entonces, las oportunidades de inflar el pib nominal y de represión fiscal son maniobras limitadas, insuficientes para mantener al leviatán. Por ende, las tienen que complementar con otras. Solo se me ocurren el simpa ("default", a riesgo de volver a usar mal una palabra técnica) y... los recortes.

Claro está, que las maniobras no tienen por qué ser simultáneas, y, siendo la pérdida de confianza en el fiat un proceso dinámico -no estático-, entiendo que pueden usarlas unas primero y luego otras. ¿Cuál sería el orden según mis conjeturas? Pues empezarían con las que les resulten menos costosas políticamente y así sucesivamente.

¿Podría por ejemplo darse primero un susto inflacionario, luego represión fiscal blanda y finalmente recortes? El simpa lo veo demasiado caro políticamente, aunque en Argentina optaron por él antes que por los recortes tipo Milei, y Europa se está argentinizando en su mentalidad.

Todo esto podría también desencadenar una robolución comunista en países europeos.
 
Interesante. Curiosa arma de doble filo es entonces para nuestros despilfarradores locales.

Entonces, las oportunidades de inflar el pib nominal y de represión fiscal son maniobras limitadas, insuficientes para mantener al leviatán. Por ende, las tienen que complementar con otras. Solo se me ocurren el simpa ("default", a riesgo de volver a usar mal una palabra técnica) y... los recortes.

Claro está, que las maniobras no tienen por qué ser simultáneas, y, siendo la pérdida de confianza en el fiat un proceso dinámico -no estático-, entiendo que pueden usarlas unas primero y luego otras. ¿Cuál sería el orden según mis conjeturas? Pues empezarían con las que les resulten menos costosas políticamente y así sucesivamente.

¿Podría por ejemplo darse primero un susto inflacionario, luego represión fiscal blanda y finalmente recortes? El simpa lo veo demasiado caro políticamente, aunque en Argentina optaron por él antes que por los recortes tipo Milei, y Europa se está argentinizando en su mentalidad.

Todo esto podría también desencadenar una robolución comunista en países europeos.

Ojo con el término, que es el mismo lío de antes; represión financiera, no fiscal. Lo fiscal se vota.

Y la lista es más larga de lo que dices; hace unos mensajes la dejé escrita: superávit primario, más impuestos, menos gasto, más inflación tolerada o más ahorro dirigido.

Cinco, y la última es de la que va este hilo.

Falta además la buena, crecer en real, que no está en la lista de nadie porque no se decreta en un Consejo de Ministros.

Donde no estoy de acuerdo es en el orden; tú lo ordenas por coste político, de menos a más, y eso supone que alguien elige.

Pero históricamente no elige nadie, se hace lo que queda cuando el mercado te ha ido cerrando las otras puertas.

El disparador de las reformas no ha sido nunca el buen juicio sino la prima disparada y las subastas desiertas.

El incentivo para ajustar es máximo justo cuando ajustar es más caro.

Portugal y Grecia no ajustaron por sensatos, ajustaron con un rescate y un supervisor sentado en la mesa.

Y en Argentina no fue impago en vez de recortes, fue impago y luego recortes. Suspensión de pagos en 2001, reestructuraciones en 2005, 2010 y 2020, y Milei llega en 2023 después de todo eso.

El impago no te ahorra el ajuste, te lo aplaza y te lo encarece, porque cuando vuelves al mercado pagas la prima de haberte ido. Y en el euro el impago tiene un problema propio del que ya hablé al abrir el hilo: te lleva por delante la banca, porque son los bancos domésticos los que tienen el papel, y con la banca se van los depósitos y el crédito.

Como dices, el proceso es dinámico; por eso no creo que haya una secuencia.

Cada maniobra cambia el precio de la siguiente; cuanto más tiempo licúas, más caro emites después, y cuanto más caro emites, menos margen te queda para todo lo demás.

Por eso no es una lista de opciones que se van gastando por orden, es que cada una que usas encarece las que te quedan.
 
Buen hilo. Es hacia donde vamos de eso no cabe duda, inflacion y control el lado largo de la curva de tipos incentivando la compra de bonos a largo plazo. Tipos reales negativos obviamente.

Los ahorrillos que tengo estoy pensando en invertirlos en comprar una casa más tocha. Todo lo que haya en el banco nos lo van a quitar vía inflación o normativa, no tengais ninguna duda. La esperanza es que se corten con la vivienda habitual pero eso de hacer uno o dos millones y vivir de dividendos olvídate. Si ya estaban hablando hasta de sablar las ganancias NO REALIZADAS a un país de la tradición comercial de Países Bajos. Jojojo.

Es que no va a quedar ni irte a Suiza. Todo el que tenga pasaporte de la UE a pagar impuestos en la UE independiente de la residencia (EEUU ya lo hace así).

Neofeudalismo. No remeis muy fuerte y a aguantar el chaparron.
 
Última edición:
Entonces, analicemos las puertas que quedan abiertas desde el punto de vista más gubernamental posible;

a) La inflación tolerada. Es el mecanismo que han venido primando estos años en cierto modo, y la subida de rentabilidad del lado largo de los bonos es porque el mercado por fin ha comprendido que los estados son manirrotos aun así. Seguirán aplicando el método, con más fruición si cabe, pues hay poca oposición al mismo (sea política o sea de los mercados financieros) aun así. La capacidad de que sea efectiva es cada vez más limitada, pues los gobiernos como el de Sánchez la han aprovechado para disparar el gasto hasta la luna, en vez de para aliviar el peso de la deuda sobre el PIB con superávits facilones. Además, como entiendo que indicas, los mercados cada vez se adaptarán más, cerrando lentamente esta puerta.

b) La represión financiera. Sin duda la usarán. Más pronto que tarde. Capacidad limitada de ayudar al sistema, sin embargo.

c) Ahorro dirigido. Ya están pensando en ello con las cuentas esas de inversión en la propia UE y demás. Capacidad limitada también, pocos van a interesarse por los incentivos que den, que al final también le cuestan dinero a los gobiernos.


d) Crecimiento real o superávit primario por buena gestión. Ni está, ni se le espera.

e) Simpa. A Argentina le salió fatal, al final van a repagar a coste muy alto la chulería, solo que por otras vías. Añades que estamos en la estructura €, que lo empeora. NO creo que lo vayan a usar.


f) Subida de impuestos. Yo sí creo que esto vendrá secuencialmente después. Primero van a intentar la represión financiera y el ahorro dirigido. Luego tirarán por esto.

g) Recortes de gasto. Vendrán mucho después, serán la última bala efectiva, con la que el sistema al final se ajustará.


Yo sí sigo pensando que el coste político es un factor muy relevante, aunque debí tener en cuenta "las puertas que los mercados dejan abiertas" también. Si estiran el chicle hasta los hombres de […], el factor puertas del mercado se convierte en el más relevante por el contrario, eso sí.

Según mi bola de cristal, primero está a) (que ya la hacen, pero intensificada), b) y c) casi simultáneamente según se asusten los gobiernos, pues son puertas abiertas todavía y que cuestan políticamente muy poco.

Luego, cuando no hayan sido suficientes, vendrá f), y finalmente rematarán con la g) tras mucho dolor.
 
Buen hilo. Es hacia donde vamos de eso no cabe duda, inflacion y control el lado largo de la curva de tipos incentivando la compra de bonos a largo plazo. Tipos reales negativos obviamente.

Los ahorrillos que tengo estoy pensando en invertirlos en comprar una casa más tocha. Todo lo que haya en el banco nos lo van a quitar vía inflación o normativa, no tengais ninguna duda. La esperanza es que se corten con la vivienda habitual pero eso de hacer uno o dos millones y vivir de dividendos olvídate. Si ya estaban hablando hasta de sablar las ganancias NO REALIZADAS a un país de la tradición comercial de Países Bajos. Jojojo.

Es que no va a quedar ni irte a Suiza. Todo el que tenga pasaporte de la UE a pagar impuestos en la UE independiente de la residencia (EEUU ya lo hace así).

Neofeudalismo. No remeis muy fuerte y a aguantar el chaparron.

La casa si es para disfrutarla perfecto, ahí el marco de inversión no aplica.

El rendimiento de la casa en la que vives no es el alquiler, es no pagarlo y usarla; eso no lo licúa nadie, y adelantar consumo cuando esperas perder poder adquisitivo es muy razonable.

Lo que sí matizaría es lo otro que dices, lo de que ya no hay forma de hacer un patrimonio y vivir de la renta; porque ahí el ladrillo ya no es techo, es activo, y como activo hace la misma apuesta que el bono.

Lo conté hace unos días en este hilo, la casa y el bono hacen la misma apuesta, pero solo una cotiza todos los días; la rentabilidad bruta del alquiler está en el 2,9% y el bono a diez años en el 3,3%, y en 2023 era al revés.

El flujo ya no paga el precio, así que quien compra hoy para rentar no compra renta, compra expectativa de revalorización.

Y esa distinción es importante justo por lo que tú dices; si el miedo es que te lo quiten vía inflación o vía normativa, la vivienda habitual está bastante protegida de las dos.

La segunda, la tercera y la que alquilas, no; son las que llevan años recibiendo normativa nueva, y son las que dependen de que el precio siga subiendo para tener sentido.

Vamos, que compra la casa donde vas a vivir con toda la tranquilidad.

La cartera de ladrillo es otra conversación, y esa sí tiene el mismo tipo de descuento debajo que el bono del que huyes.
 
Entonces, analicemos las puertas que quedan abiertas desde el punto de vista más gubernamental posible;

a) La inflación tolerada. Es el mecanismo que han venido primando estos años en cierto modo, y la subida de rentabilidad del lado largo de los bonos es porque el mercado por fin ha comprendido que los estados son manirrotos aun así. Seguirán aplicando el método, con más fruición si cabe, pues hay poca oposición al mismo (sea política o sea de los mercados financieros) aun así. La capacidad de que sea efectiva es cada vez más limitada, pues los gobiernos como el de Sánchez la han aprovechado para disparar el gasto hasta la luna, en vez de para aliviar el peso de la deuda sobre el PIB con superávits facilones. Además, como entiendo que indicas, los mercados cada vez se adaptarán más, cerrando lentamente esta puerta.

b) La represión financiera. Sin duda la usarán. Más pronto que tarde. Capacidad limitada de ayudar al sistema, sin embargo.

c) Ahorro dirigido. Ya están pensando en ello con las cuentas esas de inversión en la propia UE y demás. Capacidad limitada también, pocos van a interesarse por los incentivos que den, que al final también le cuestan dinero a los gobiernos.


d) Crecimiento real o superávit primario por buena gestión. Ni está, ni se le espera.

e) Simpa. A Argentina le salió fatal, al final van a repagar a coste muy alto la chulería, solo que por otras vías. Añades que estamos en la estructura €, que lo empeora. NO creo que lo vayan a usar.


f) Subida de impuestos. Yo sí creo que esto vendrá secuencialmente después. Primero van a intentar la represión financiera y el ahorro dirigido. Luego tirarán por esto.

g) Recortes de gasto. Vendrán mucho después, serán la última bala efectiva, con la que el sistema al final se ajustará.


Yo sí sigo pensando que el coste político es un factor muy relevante, aunque debí tener en cuenta "las puertas que los mercados dejan abiertas" también. Si estiran el chicle hasta los hombres de […], el factor puertas del mercado se convierte en el más relevante por el contrario, eso sí.

Según mi bola de cristal, primero está a) (que ya la hacen, pero intensificada), b) y c) casi simultáneamente según se asusten los gobiernos, pues son puertas abiertas todavía y que cuestan políticamente muy poco.

Luego, cuando no hayan sido suficientes, vendrá f), y finalmente rematarán con la g) tras mucho dolor.

La lista está bien montada y me quedo con dos cosas.

Que la (a), la inflación tolerada, se está cerrando sola es correcto, y es lo que vengo diciendo: la ventana nominal se estrecha a razón de dos puntos por año y, sin ella, la ratio deja de bajar sin ayuda.

Y que la (f), la subida de impuestos, llegue antes que la (g), los recortes, tiene fundamento, porque subir un impuesto se aprueba en un Consejo de Ministros y recortar gasto ya comprometido tiene enfrente a alguien organizado en cada partida.

Donde creo que estamos llamando (c) a dos cosas distintas es en el ahorro dirigido.

Si te refieres a cuentas de inversión, ventajas fiscales y demás mecanismos voluntarios para convencer al ahorrador de que coloque su dinero donde quiere el Estado, entonces sí; es una casilla distinta y su capacidad probablemente sea limitada, porque depende de que el incentivo funcione.

Pero el canal del que va este hilo es otro y no pasa por convencer al ahorrador, sino por el balance del intermediario.

Ahí el banco, la aseguradora o el fondo no tienen que interesarse por nada porque la norma decide por ellos.

El ejemplo lo pusiste tú, en Turquía no hubo un incentivo para comprar aquellos bonos largos a tipo fijo; hubo una obligación regulatoria ligada al balance de cada banco. Nadie le preguntó a ningún ahorrador turco si le parecía bien.

En cuanto el ahorro dirigido pasa de incentivos a cantidades obligatorias, tu (c) pasa a formar parte de la (b), la represión financiera propiamente dicha; es represión por cantidades.

Y entonces su capacidad potencial es bastante mayor, precisamente porque ya no depende de la voluntad del ahorrador.

Lo demás está bien, mi discrepancia con tu orden ya te la dije y tú has aceptado lo del mercado.

Yo no tengo una secuencia, tengo una regla, y es que cada maniobra encarece la siguiente.

Y esa regla acaba prediciendo algo muy parecido a lo que tú dices al final: se termina en los recortes tras mucho dolor. Solo que no porque alguien haya diseñado desde el principio ese orden, sino porque para entonces será la única puerta que siga abierta.
 
Gracias @desev, y el hilo es bastante mejor por tus mensajes.

Los tres puntos que más me han hecho pensar de todo esto son tuyos: lo del capital globalizado, lo de Turquía y lo del reparto entre Tesoro y Fed.

Y de los tres he tenido que ir a mirar datos que no había mirado, que es lo único que hace que escribir esto merezca la pena.

Lo de que interese a poca gente lo llevo mejor de lo que parece, porque un hilo así no se escribe para el que lo lee hoy, se escribe para poder volver dentro de dos años a ver el grado de acierto.

Y ahí están los dos marcadores puestos con fecha: si a cierre de 2028 el alquiler sigue rentando por debajo del bono a diez años sin que el precio real se haya girado ni la renta haya cerrado la brecha, me habré equivocado con la vivienda; y si el Banco de Japón, el BCE o la Fed acaban sosteniendo el tramo largo, habré acertado con lo otro por el peor motivo posible.

Antes de eso hay dos fechas más cercanas.

El 24 de septiembre toca la primera recompra en el tramo de 20 a 30 años ya con el tamaño doblado, y ahí se verá cuánto compra el Tesoro americano de verdad, que no es lo mismo que el máximo autorizado.

Y el 4 de noviembre es el refunding siguiente, donde dijeron que darían más detalle. Si el tamaño extraordinario se prorroga o se amplía, deja de parecer un ajuste puntual.

Ya veremos.
 
Muy buen hilo, gracias por tus aportaciones. Pero hablas como una IA. Te aconsejo que la utilices menos.

Salu2 😎
 
Japón vendió, Japón no intervino, y Washington tomó nota

En el mensaje anterior sobre el tramo largo escribí que el Tesoro estadounidense estaba dispuesto a saltarse a mitad de trimestre un calendario que acababa de publicar.

Lo de agosto añade una pieza más porque también está dispuesto a pedirle públicamente a la Reserva Federal que amplíe una herramienta que no es suya.

Conviene empezar por un error de lectura que ha circulado bastante estos días, porque desmontarlo es lo que deja el resto en su sitio.

La tabla de tenencias extranjeras de deuda estadounidense que publica el Tesoro, la que todo el mundo mira cuando quiere saber si Japón está vendiendo, dio en junio una caída japonesa de 1.143.139 a 1.116.683 millones de dólares; y de ahí a la conclusión hay un paso corto y muy transitado: Japón está liquidando Treasuries, los títulos de deuda del Tesoro estadounidense, para defender el yen.

La primera mitad de esa frase es cierta, la segunda no.

Cierta, porque la tabla de transacciones dice que en junio Japón fue vendedor neto de 26.858 millones.

Y el desglose es importante, porque casi todo estaba en el tramo corto: el TIC estima 23.105 millones vendidos en letras y 3.753 millones en papel largo, con una valoración de la cartera larga que además fue positiva en 238 millones.

Conviene decir aquí que las transacciones de letras no se observan directamente, el Tesoro las estima suponiendo valoración nula, mientras que la cifra del largo sí sale de la encuesta de transacciones.

Falsa, porque en junio Japón no intervino.

No hay que deducirlo cruzando comunicados: el informe trimestral del Ministerio de Finanzas japonés publicado el 7 de agosto enumera las intervenciones de abril a junio y son tres, el 30 de abril, el 4 de mayo y el 6 de mayo; el comunicado mensual del 28 de mayo al 26 de junio da cero, y el siguiente, del 29 de junio al 29 de julio, también.

Dos hechos verdaderos y una relación falsa entre ellos. Ese es el tipo de error que se cuela con facilidad, porque quien lo comprueba verifica las dos mitades y da el conjunto por bueno.

Y no es un error de aficionados; el 28 de agosto, Ray Dalio abría un artículo en TIME diciendo que Japón vendió deuda estadounidense para sostener el yen y que Bessent intervino para neutralizar la presión resultante. Los dos hechos son ciertos pero la secuencia no, porque entre uno y otro hay un mes y medio y un informe del Ministerio de Finanzas japonés que dice que en junio no se intervino.

Julio: la intervención

El 30 y el 31 de julio hubo intervención, y esta vez con Estados Unidos dentro; es la primera compra conjunta de yenes desde 1998, y la primera intervención cambiaria estadounidense de cualquier signo desde 2011.

La escala japonesa es la mayor de la historia en compra de yenes, el comunicado mensual del Ministerio de Finanzas del 28 de agosto cifra en 15,4 billones de yenes el importe entre el 30 de julio y el 26 de agosto.

La parte estadounidense fue de otro orden, en torno a 5.000 o 10.000 millones de dólares, y la Fed de Nueva York la ejecutó vendiendo euros, no dólares.

No es un detalle cosmético; vender euros para comprar yenes no toca el mercado de deuda estadounidense; vender dólares tampoco lo tocaría directamente, pero la alternativa que sí lo tocaría, y la que se le supone a Tokio, es deshacer reservas, es decir, colocar deuda estadounidense en el mercado.

Con el bono a treinta años cerrando el 28 de agosto en el 5,21% y con un máximo intradía del 5,337% el 18, esa es la operación que nadie quiere ver.

Agosto: la petición

La FIMA Repo Facility es una ventanilla que la Reserva Federal abrió en marzo de 2020 y convirtió en permanente en julio de 2021; su función es sencilla de describir: un banco central extranjero entrega deuda estadounidense como garantía y recibe dólares, con un límite de 60.000 millones por contraparte y día y un tipo de 25 puntos básicos sobre lo que la Fed remunera a las reservas. La propia Fed la describe como una alternativa a vender esos títulos.

En julio no se usó. El H.4.1 del 26 de agosto sigue marcando cero en la línea donde ese uso se reporta, la de repos con autoridades oficiales extranjeras.

Lo que sí ocurrió es que el 2 de agosto el secretario del Tesoro pidió en público que la Fed ampliara el límite de esa facilidad. Mark Sobel, que estuvo treinta años en el Tesoro, lo calificó de muy inusual, y la razón es que la decisión no le corresponde: la aprobaría el subcomité de moneda extranjera del FOMC.

Queda entonces esta secuencia:

En junio, ventas de deuda estadounidense sin intervención cambiaria.

El 30 y 31 de julio, intervención cambiaria sin usar la FIMA.

En agosto, petición pública de ampliar una facilidad diseñada precisamente para obtener dólares contra esos títulos sin tener que venderlos.

Dos lecturas

George Saravelos, de Deutsche Bank, agrupa las recompras del Tesoro y el fomento de la FIMA y lo llama soft-form financial repression, represión financiera en su forma blanda, orientada a contener el tramo largo de la curva estadounidense.

Añade algo que encaja con lo que vengo contando: si el ajuste no se produce por el rendimiento, se produce por el tipo de cambio.

El 29 de agosto el Financial Times dedicaba su columna de fondo a esa misma idea, y recogía una nota de Independent Economics que la formula por el lado que aquí interesa: rendimientos topados por distintas vías, y tenencia de deuda del Tesoro exigida o incentivada.

La disyuntiva merece retenerse.

La ventanilla no obliga a nadie a comprar ni a conservar nada, se limita a abaratar la alternativa a vender, que es la mitad incentivo del mecanismo.

La mitad que exige no está sobre la mesa todavía; es la que mide el marcador.

Brad Setser, del Council on Foreign Relations, ofrece el antídoto y no es débil.
Japón se financió solo, así que el préstamo estadounidense no llegó a ejecutarse y la tesis se apoya en una ampliación propuesta y no en un mecanismo activado.

Los flujos japoneses son moderados y las tenencias privadas llevan años estables; y el tramo largo lo mueven el déficit, la inflación y la oferta de deuda, no Tokio.

Su veredicto es que la lectura de represión está un poco exagerada y añade además un dato incómodo para quien quiera hacer de Japón el enfermo: la posición fiscal japonesa está mejor que la estadounidense.

Yo me quedo entre las dos, y creo que el sitio correcto es este: no hay represión ejecutada, hay una arquitectura montada y una intención declarada con fecha y firma; que es distinto de no hacer nada.

Hay además un trabajo del FMI de finales de julio, el documento de trabajo 26/160, que da el marco.

Construye indicadores de represión por cantidades, midiendo la diferencia de demanda de deuda pública entre inversores cautivos y no cautivos, y sostiene que desde 2008 buena parte del mecanismo opera de forma indirecta, a través de reglas de reservas y de liquidez que elevan estructuralmente la demanda de deuda soberana.

Es decir, sin que nadie tenga que tomar la decisión de reprimir nada.

Eso es bastante más incómodo que la versión conspirativa, porque no exige mala fe de nadie y no deja huella en ningún boletín.

El marcador

Escribí hace unas semanas que lo que devolvería esto a la represión clásica sería que el Banco de Japón frenase la reducción de su balance, que el BCE activase el TPI o que la Reserva Federal volviese a comprar duración.

Nada de eso ha pasado con la FIMA, y hay que decirlo con claridad porque la facilidad sigue a cero.

Así que añado un cuarto, y con cuidado.

El H.4.1 agrega todas las autoridades extranjeras y no identifica países, de modo que un saldo distinto de cero no dice que sea Tokio.

La señal buena es la coincidencia, un uso no nulo de la FIMA en la misma ventana en la que el Ministerio de Finanzas japonés declare una intervención. Si eso ocurre, o si el FOMC aprueba subir el límite de los 60.000 millones, entonces la cosa pasa de anunciada a ejecutada y toca escribirlo.

Y aquí es donde ya no estoy midiendo nada, así que lo digo como lo pienso.

Lo que me llama la atención no es la herramienta, que lleva seis años ahí y se creó para que un banco central apurado no tuviera que vender su cartera de golpe.

Lo que me llama la atención es la naturalidad con que se pide, con un secretario del Tesoro escribiendo en una red social que la Fed debería ampliar una ventanilla que no le corresponde, y no pasa nada.

Cuando el precio del dinero aprieta lo suficiente, las cosas dejan de decidirse donde se votan y empiezan a decidirse en la fontanería. Y la fontanería no se vota.
 
Última edición:
Japón vendió, Japón no intervino, y Washington tomó nota

En el mensaje anterior sobre el tramo largo escribí que el Tesoro estadounidense estaba dispuesto a saltarse a mitad de trimestre un calendario que acababa de publicar.

Lo de agosto añade una pieza más porque también está dispuesto a pedirle públicamente a la Reserva Federal que amplíe una herramienta que no es suya.

Conviene empezar por un error de lectura que ha circulado bastante estos días, porque desmontarlo es lo que deja el resto en su sitio.

La tabla de tenencias extranjeras de deuda estadounidense que publica el Tesoro, la que todo el mundo mira cuando quiere saber si Japón está vendiendo, dio en junio una caída japonesa de 1.143.139 a 1.116.683 millones de dólares; y de ahí a la conclusión hay un paso corto y muy transitado: Japón está liquidando Treasuries, los títulos de deuda del Tesoro estadounidense, para defender el yen.

La primera mitad de esa frase es cierta, la segunda no.

Cierta, porque la tabla de transacciones dice que en junio Japón fue vendedor neto de 26.858 millones.

Y el desglose es importante, porque casi todo estaba en el tramo corto: el TIC estima 23.105 millones vendidos en letras y 3.753 millones en papel largo, con una valoración de la cartera larga que además fue positiva en 238 millones.

Conviene decir aquí que las transacciones de letras no se observan directamente, el Tesoro las estima suponiendo valoración nula, mientras que la cifra del largo sí sale de la encuesta de transacciones.

Falsa, porque en junio Japón no intervino.

No hay que deducirlo cruzando comunicados: el informe trimestral del Ministerio de Finanzas japonés publicado el 7 de agosto enumera las intervenciones de abril a junio y son tres, el 30 de abril, el 4 de mayo y el 6 de mayo; el comunicado mensual del 28 de mayo al 26 de junio da cero, y el siguiente, del 29 de junio al 29 de julio, también.

Dos hechos verdaderos y una relación falsa entre ellos. Ese es el tipo de error que se cuela con facilidad, porque quien lo comprueba verifica las dos mitades y da el conjunto por bueno.

Y no es un error de aficionados; el 28 de agosto, Ray Dalio abría un artículo en TIME diciendo que Japón vendió deuda estadounidense para sostener el yen y que Bessent intervino para neutralizar la presión resultante. Los dos hechos son ciertos pero la secuencia no, porque entre uno y otro hay un mes y medio y un informe del Ministerio de Finanzas japonés que dice que en junio no se intervino.

Julio: la intervención

El 30 y el 31 de julio hubo intervención, y esta vez con Estados Unidos dentro; es la primera compra conjunta de yenes desde 1998, y la primera intervención cambiaria estadounidense de cualquier signo desde 2011.

La escala japonesa es la mayor de la historia en compra de yenes, el comunicado mensual del Ministerio de Finanzas del 28 de agosto cifra en 15,4 billones de yenes el importe entre el 30 de julio y el 26 de agosto.

La parte estadounidense fue de otro orden, en torno a 5.000 o 10.000 millones de dólares, y la Fed de Nueva York la ejecutó vendiendo euros, no dólares.

No es un detalle cosmético; vender euros para comprar yenes no toca el mercado de deuda estadounidense; vender dólares tampoco lo tocaría directamente, pero la alternativa que sí lo tocaría, y la que se le supone a Tokio, es deshacer reservas, es decir, colocar deuda estadounidense en el mercado.

Con el bono a treinta años cerrando el 28 de agosto en el 5,21% y con un máximo intradía del 5,337% el 18, esa es la operación que nadie quiere ver.

Agosto: la petición

La FIMA Repo Facility es una ventanilla que la Reserva Federal abrió en marzo de 2020 y convirtió en permanente en julio de 2021; su función es sencilla de describir: un banco central extranjero entrega deuda estadounidense como garantía y recibe dólares, con un límite de 60.000 millones por contraparte y día y un tipo de 25 puntos básicos sobre lo que la Fed remunera a las reservas. La propia Fed la describe como una alternativa a vender esos títulos.

En julio no se usó. El H.4.1 del 26 de agosto sigue marcando cero en la línea donde ese uso se reporta, la de repos con autoridades oficiales extranjeras.

Lo que sí ocurrió es que el 2 de agosto el secretario del Tesoro pidió en público que la Fed ampliara el límite de esa facilidad. Mark Sobel, que estuvo treinta años en el Tesoro, lo calificó de muy inusual, y la razón es que la decisión no le corresponde: la aprobaría el subcomité de moneda extranjera del FOMC.

Queda entonces esta secuencia:

En junio, ventas de deuda estadounidense sin intervención cambiaria.

El 30 y 31 de julio, intervención cambiaria sin usar la FIMA.

En agosto, petición pública de ampliar una facilidad diseñada precisamente para obtener dólares contra esos títulos sin tener que venderlos.

Dos lecturas

George Saravelos, de Deutsche Bank, agrupa las recompras del Tesoro y el fomento de la FIMA y lo llama soft-form financial repression, represión financiera en su forma blanda, orientada a contener el tramo largo de la curva estadounidense.

Añade algo que encaja con lo que vengo contando: si el ajuste no se produce por el rendimiento, se produce por el tipo de cambio.

El 29 de agosto el Financial Times dedicaba su columna de fondo a esa misma idea, y recogía una nota de Independent Economics que la formula por el lado que aquí interesa: rendimientos topados por distintas vías, y tenencia de deuda del Tesoro exigida o incentivada.

La disyuntiva merece retenerse.

La ventanilla no obliga a nadie a comprar ni a conservar nada, se limita a abaratar la alternativa a vender, que es la mitad incentivo del mecanismo.

La mitad que exige no está sobre la mesa todavía; es la que mide el marcador.

Brad Setser, del Council on Foreign Relations, ofrece el antídoto y no es débil.
Japón se financió solo, así que el préstamo estadounidense no llegó a ejecutarse y la tesis se apoya en una ampliación propuesta y no en un mecanismo activado.

Los flujos japoneses son moderados y las tenencias privadas llevan años estables; y el tramo largo lo mueven el déficit, la inflación y la oferta de deuda, no Tokio.

Su veredicto es que la lectura de represión está un poco exagerada y añade además un dato incómodo para quien quiera hacer de Japón el enfermo: la posición fiscal japonesa está mejor que la estadounidense.

Yo me quedo entre las dos, y creo que el sitio correcto es este: no hay represión ejecutada, hay una arquitectura montada y una intención declarada con fecha y firma; que es distinto de no hacer nada.

Hay además un trabajo del FMI de finales de julio, el documento de trabajo 26/160, que da el marco.

Construye indicadores de represión por cantidades, midiendo la diferencia de demanda de deuda pública entre inversores cautivos y no cautivos, y sostiene que desde 2008 buena parte del mecanismo opera de forma indirecta, a través de reglas de reservas y de liquidez que elevan estructuralmente la demanda de deuda soberana.

Es decir, sin que nadie tenga que tomar la decisión de reprimir nada.

Eso es bastante más incómodo que la versión conspirativa, porque no exige mala fe de nadie y no deja huella en ningún boletín.

El marcador

Escribí hace unas semanas que lo que devolvería esto a la represión clásica sería que el Banco de Japón frenase la reducción de su balance, que el BCE activase el TPI o que la Reserva Federal volviese a comprar duración.

Nada de eso ha pasado con la FIMA, y hay que decirlo con claridad porque la facilidad sigue a cero.

Así que añado un cuarto, y con cuidado.

El H.4.1 agrega todas las autoridades extranjeras y no identifica países, de modo que un saldo distinto de cero no dice que sea Tokio.

La señal buena es la coincidencia, un uso no nulo de la FIMA en la misma ventana en la que el Ministerio de Finanzas japonés declare una intervención. Si eso ocurre, o si el FOMC aprueba subir el límite de los 60.000 millones, entonces la cosa pasa de anunciada a ejecutada y toca escribirlo.

Y aquí es donde ya no estoy midiendo nada, así que lo digo como lo pienso.

Lo que me llama la atención no es la herramienta, que lleva seis años ahí y se creó para que un banco central apurado no tuviera que vender su cartera de golpe.

Lo que me llama la atención es la naturalidad con que se pide, con un secretario del Tesoro escribiendo en una red social que la Fed debería ampliar una ventanilla que no le corresponde, y no pasa nada.

Cuando el precio del dinero aprieta lo suficiente, las cosas dejan de decidirse donde se votan y empiezan a decidirse en la fontanería. Y la fontanería no se vota.

Un apunte sobre el post de ayer, que se le ha echado la actualidad encima.

Bessent dijo anoche en CNBC, desde la reunión de finanzas del G20, que cree que el gobierno japonés y el Banco de Japón harán las cosas que lleven a un yen más fuerte, y añadió que tiene información que el mercado no tiene.

Le preguntaron si se refería a subir tipos y contestó que eso el mercado ya lo está descontando. Según NHK, en las bilaterales con la ministra de Finanzas y con Ueda insistió en lo mismo y en la senda fiscal.

Antes de esa entrevista el dólar estaba en 159,73 yenes. La intervención conjunta del 30 y 31 de julio, la primera compra conjunta de yenes desde 1998, ha durado un mes escaso.

Hoy el 10 años japonés ha tocado el 3% por primera vez desde 1996, y el 30 años anda por encima del 4,18%.

El presupuesto japonés de 2026 calculó el servicio de la deuda suponiendo un tipo largo del 3%, así que ese número no es solo un titular.

Conviene decir que el movimiento de hoy tampoco es solo Bessent, porque los rendimientos estadounidenses también subían tras leerse a Warsh en clave dura.

Lo que me interesa no es la frase de la entrevista; lo interesante es que pone el motivo que al post le faltaba.

Washington le está pidiendo a Tokio que suba tipos. Un tipo japonés más alto mejora el activo doméstico y hace más atractivo traerse el dinero a casa, y quien lo tiene fuera es el mayor tenedor extranjero de deuda estadounidense.

Se pide justo lo que empuja a vender el papel que no se quiere que se venda.

Un instrumento para dos objetivos que tiran en direcciones contrarias.

La ventanilla es el segundo instrumento; sube tipos, defiende tu divisa, y cuando necesites dólares pídelos prestados contra los bonos en vez de venderlos.

El marcador sigue donde lo dejé.

Si el Banco de Japón sube este mes, lo que hay que mirar no es la subida sino cómo defiende el yen la próxima vez.

 
Es curioso cómo empieza a ser cada día más habitual entre el gran público la idea de que la inflación reducirá la deuda sobre el PIB.

Pero, paradójicamente, el hecho de que la gente se dé cuenta convierte esta opción en extremadamente ineficiente, es decir, una vez pasada la sorpresa inicial de la que hablamos en su día, que es donde está el gran margen.

Tampoco quiero exagerar, los que se están enterando por fin son los grandes inversores financieros, pidiendo cada semana que pasa más y más rentabilidad por los bonos del tramo largo. Los particulares siguen casi todos al margen.

En cualquier caso, opten por lo que opten los gobiernos, son el tipo de cosas que impulsarán un superciclo del oro frente a las bolsas...
 
Es curioso cómo empieza a ser cada día más habitual entre el gran público la idea de que la inflación reducirá la deuda sobre el PIB.

Pero, paradójicamente, el hecho de que la gente se dé cuenta convierte esta opción en extremadamente ineficiente, es decir, una vez pasada la sorpresa inicial de la que hablamos en su día, que es donde está el gran margen.

Tampoco quiero exagerar, los que se están enterando por fin son los grandes inversores financieros, pidiendo cada semana que pasa más y más rentabilidad por los bonos del tramo largo. Los particulares siguen casi todos al margen.

En cualquier caso, opten por lo que opten los gobiernos, son el tipo de cosas que impulsarán un superciclo del oro frente a las bolsas...

La paradoja que planteas es la buena y te compro el primer disparo.

La licuación funciona mejor mientras sorprende, pero en cuanto el acreedor la anticipa, acorta duración, exige más rentabilidad, indexa o se marcha a otra moneda, y el truco empieza a salirle más caro al que lo utiliza.

El gran negocio estaba en la primera vez.

Donde sigo sin coincidir del todo es en que los elefantes estén pidiendo cada vez más por el largo porque por fin se hayan enterado de la inflación.

Mira el treinta años americano: del 31 de marzo al 1 de septiembre pasó del 4,88% al 5,27% pero por debajo el tipo real pasó del 2,69% al 2,98%, mientras la inflación implícita pasó del 2,19% al 2,29%.

De las 39 centésimas de subida, 29 son reales y 10 de inflación esperada.

Desde mediados de agosto la inflación implícita ha hecho bastante más trabajo y el petróleo lo explica en buena parte, pero eso no es lo que construyó el nivel actual. El treinta años real está cerca del 3%, mientras la compensación por inflación a treinta sigue alrededor del 2,3%.

Y hoy Waller ha puesto otra pieza encima de la mesa, diciendo que se ha erosionado la prima que disfrutaban los bonos del Tesoro estadounidense por su condición de activo seguro y líquido, y que eso le está haciendo subir su estimación del tipo neutral.

A eso añade la situación fiscal y la competencia por capital de toda la infraestructura de IA. Hay bastantes explicaciones para que el largo exija más rendimiento sin que la principal sea que haya descubierto de repente que Washington quiere licuarlo.

Preguntado si Estados Unidos puede crecer para salir de una deuda de 40 billones, dice que solo si primero lleva el déficit estructural desde aproximadamente el 6% del PIB hasta cerca de cero. Incluso con un 3% de crecimiento real y un 2% de inflación, dice, la aritmética no basta mientras siga entrando deuda nueva a ese ritmo.

Y sobre nuestra discusión fue todavía más explícito, recordando que después de la Segunda Guerra Mundial parte del ajuste de la deuda se consiguió mediante crecimiento nominal e inflación, pero dijo que repetir eso hoy «no sería un buen resultado» para hacer más ricos a los estadounidenses.

Eso me parece bastante revelador, y no porque un gobernador de la Fed pueda decidir cómo resolverá Washington su deuda, sino porque está señalando exactamente la limitación de tu mecanismo: la inflación puede licuar el stock heredado, pero si mantienes un déficit estructural del 6% estás rellenando el depósito mientras intentas vaciarlo.

El primer disparo funciona sobre la deuda que ya existe; pero no arregla por sí solo el flujo que sigue creando deuda nueva.

Lo curioso es que en la misma intervención ha despachado las recompras de Bessent. Dice que como economista nunca ha creído que esas intervenciones de corto plazo hagan gran cosa, aunque hacerlas sea prerrogativa del Tesoro.

La primera operación larga con el nuevo tamaño de al menos 4.000 millones es el 10 de septiembre; así que tenemos al emisor intentando dar más apoyo de liquidez al tramo largo y a un gobernador de la Fed diciendo públicamente que duda de que sirva de mucho.

Ese desacuerdo me parece bastante más interesante que atribuir toda la subida a la inflación.

Con los particulares tampoco veo claro que sigan casi todos en Babia. A cierre de 2024 las personas físicas tenían el 33,88% del saldo vivo de Letras españolas, unos 25.300 millones, y en diciembre de 2025 estaban en el 24,12%, 19.071 millones. Y mientras su peso caía, los no residentes pasaron a ser los primeros tenedores, con el 42,22%, 33.380 millones.

Coincidió con la caída de la rentabilidad de las Letras hacia el 2%. El dato no demuestra por qué salió cada comprador, pero demuestra algo que importa para esta discusión: el ahorro que puede moverse, se mueve.

Y por eso tu propia paradoja me lleva a la parte que más me interesa.

Si la sorpresa inflacionaria pierde eficacia porque el prestamista aprende, la extracción no tiene por qué terminar, porque puede cambiar de herramienta.

Incentivos fiscales, tratamiento prudencial favorable, coeficientes, mandatos sobre fondos y aseguradoras. Cuando ya no puedes conseguir el precio que quieres sorprendiendo al acreedor, empiezas a dirigir cantidades.

Y esto ya lo comentamos; no es solo una conjetura. En Turquía, después del primer golpe inflacionario, el banco central acabó obligando en 2022 a los bancos a mantener bonos públicos largos y a tipo fijo según determinadas características de su balance y de su crédito. El FMI describe el resultado como rendimientos artificialmente comprimidos.

Primero sorprendes al acreedor; cuando aprende a protegerse, empiezas a regular el balance.

Con el oro todavía sería más frío.

PIMCO hizo una regresión del precio real del oro contra el tipo real americano a diez años entre 2004 y 2025. Históricamente, cada punto porcentual de subida del tipo real se ha asociado con una caída del 18% en el oro real, y lo resumen diciendo que durante esas dos décadas el oro se ha comportado como un activo con una duración real de dieciocho años.

Eso para mí conecta con lo que llevo diciendo del bono largo y de la vivienda.

El oro tampoco está fuera del problema del tipo de descuento; no tiene flujos como un bono, así que no es una duración contractual, pero empíricamente se ha comportado como un activo de duración muy larga.

Y este año lo está enseñando.

Hizo el máximo en enero y desde entonces el tipo real americano a diez años ha subido más de medio punto, mientras el oro sigue bastante por debajo de aquel máximo. Hoy ha rebotado con fuerza precisamente cuando Waller ha enfriado las expectativas de subida inmediata, han bajado los rendimientos y se ha debilitado el dólar. El coste de oportunidad sigue funcionando.

Tampoco veo todavía el superciclo en las compras oficiales.

Los bancos centrales compraron 863 toneladas en 2025, muchísimo frente a las 473 de media entre 2010 y 2021, pero menos que las más de mil toneladas de cada uno de los tres años anteriores.

Y el BCE hizo una cuenta que me parece muy buena para separar cantidad de precio. A precios de finales de 2025, el oro representa el 27% de las reservas oficiales mundiales frente al 22% de la deuda del Tesoro estadounidense; pero si valoras exactamente esas mismas reservas de oro al precio de finales de 2023, su peso baja al 16% y la deuda del Tesoro estadounidense queda en el 26%.

Una parte muy grande del espectacular cambio que vemos en el gráfico no son bancos centrales llenando cámaras con lingotes nuevos; son los mismos lingotes valiendo mucho más.

Todo esto puede acabar siendo alcista para el oro, incluso mucho; lo que no veo demostrado es el salto siguiente, que es un superciclo del oro frente a las bolsas. Para comprar esa tesis necesitaría además que el tipo real volviese a caer, que la represión pasara de anunciada a ejecutada y que los beneficios empresariales no pudieran trasladar la inflación mejor que el oro.

De momento el mercado de bonos está exigiendo más rendimiento real, que es precisamente lo que encarece esa operación.
 
Última edición:
Tocas muchos temas. En la mayoría de acuerdo.

Respecto al oro yo no lo "correlacionaría" con este año aisladamente. En 2025 hubo una subida espectacular, especulativa en gran parte hasta febrero de este año ya. Es normal que este año se enfriase por narices, con lo que la correlación "baja" dentro del propio 2026, mas no desmiente la fuga de los ahorros hacia el oro si incluimos 2025 en la misma.

Lo más importante para mí como inversor en oro que comentas, es que para que haya un superciclo del oro: "Para comprar esa tesis necesitaría además que el tipo real volviese a caer, que la represión pasara de anunciada a ejecutada y que los beneficios empresariales no pudieran trasladar la inflación mejor que el oro."

Así, para encontrar una situación en que los beneficios empresariales no trasladan la inflación mejor que el oro, yo creo que tenemos la misma posibilidad en mente: que hubiese una crisis de la economía real. Veo muy probable que estalle en 2027 o incluso puede ser este mismo año una. La economía real y financiera la tienen más cogida con palillos incluso en que en 2012 en mi opinión. Además, en una crisis, es cuando el tipo real tiene también ciertas posibilidades de caer.

Si finalmente no estalla crisis, pues un potencial superciclo del oro se aguaría, porque no veo otra posibilidad de que se den los requerimientos que indicas para dicho superciclo.
 
Tocas muchos temas. En la mayoría de acuerdo.

Respecto al oro yo no lo "correlacionaría" con este año aisladamente. En 2025 hubo una subida espectacular, especulativa en gran parte hasta febrero de este año ya. Es normal que este año se enfriase por narices, con lo que la correlación "baja" dentro del propio 2026, mas no desmiente la fuga de los ahorros hacia el oro si incluimos 2025 en la misma.

Lo más importante para mí como inversor en oro que comentas, es que para que haya un superciclo del oro: "Para comprar esa tesis necesitaría además que el tipo real volviese a caer, que la represión pasara de anunciada a ejecutada y que los beneficios empresariales no pudieran trasladar la inflación mejor que el oro."

Así, para encontrar una situación en que los beneficios empresariales no trasladan la inflación mejor que el oro, yo creo que tenemos la misma posibilidad en mente: que hubiese una crisis de la economía real. Veo muy probable que estalle en 2027 o incluso puede ser este mismo año una. La economía real y financiera la tienen más cogida con palillos incluso en que en 2012 en mi opinión. Además, en una crisis, es cuando el tipo real tiene también ciertas posibilidades de caer.

Si finalmente no estalla crisis, pues un potencial superciclo del oro se aguaría, porque no veo otra posibilidad de que se den los requerimientos que indicas para dicho superciclo.

Creo que hemos acotado bastante bien el desacuerdo, y lo de «si no estalla crisis, el superciclo se agua» es lo que lo hace posible, porque deja tu tesis expuesta a los datos.

Sobre la ventana te doy la razón. Aislar 2026 tiene el problema que dices: si el oro se adelantó mucho en 2025, parte de lo que vemos ahora puede ser simplemente normalización.

La regresión de PIMCO no mide 2026 sino 2004-2025, y por eso la traje. Y en 2025 hubo entrada inversora real, pero si tú mismo llamas especulativa a buena parte de aquella subida, el precio demuestra menos de lo que parecía sobre una fuga estructural del ahorro. Flujo y revalorización no son lo mismo.

Donde sigo viendo dos tesis mezcladas es en el superciclo.

Que el oro gane contra las bolsas durante una crisis no significa necesariamente que haya empezado un superciclo del oro. Si la bolsa cae un 40% y el oro se queda plano, el oro gana muchísimo en relativo, pero no ha subido en términos reales durante años. Para llamar superciclo a lo segundo necesitaría verlo sobrevivir también al rebote posterior de los beneficios.

Y tampoco toda crisis favorece igual al oro. Una recesión clásica con relajación monetaria puede darle viento de cola; una crisis fiscal puede hacer caer beneficios mientras el acreedor sigue exigiendo más tipo real a largo.

Lo de 2012 me parece interesante por otro motivo, y no porque hoy el BCE tenga menos margen convencional, en julio de 2012 la facilidad de depósito ya estaba en cero y hoy está en el 2,25%.

Lo que cambia es el punto de partida, porque el balance del Eurosistema ronda hoy los 5,9 billones frente a unos 3 billones al terminar 2012, la deuda pública es mayor y llegas a una posible crisis después de otra década de herramientas extraordinarias.

Por eso tampoco diría que una crisis confirma automáticamente mi tesis de dirigir cantidades. La crisis sería el test.

Si la respuesta vuelve a ser bajar tipos, ampliar balance y dejar que el mercado siga decidiendo quién compra qué, mi tesis regulatoria no se confirma.

Si además aparecen normas, incentivos o mandatos que empiecen a decidir adónde va el ahorro privado, entonces sí tendremos el cambio que llevo buscando.

Así que tu crisis de 2027 nos serviría a los dos, a ti para comprobar el superciclo del oro y a mí para ver si basta otra vez con el balance del banco central o empiezan también a tocar el balance de los demás.

Puede que acertemos los dos, uno de los dos o ninguno.

Si me obligas a elegir, apuesto a que veremos normas que abaraten la financiación del Estado antes que una crisis.
 
La lista está bien montada y me quedo con dos cosas.

Que la (a), la inflación tolerada, se está cerrando sola es correcto, y es lo que vengo diciendo: la ventana nominal se estrecha a razón de dos puntos por año y, sin ella, la ratio deja de bajar sin ayuda.

Y que la (f), la subida de impuestos, llegue antes que la (g), los recortes, tiene fundamento, porque subir un impuesto se aprueba en un Consejo de Ministros y recortar gasto ya comprometido tiene enfrente a alguien organizado en cada partida.

Donde creo que estamos llamando (c) a dos cosas distintas es en el ahorro dirigido.

Si te refieres a cuentas de inversión, ventajas fiscales y demás mecanismos voluntarios para convencer al ahorrador de que coloque su dinero donde quiere el Estado, entonces sí; es una casilla distinta y su capacidad probablemente sea limitada, porque depende de que el incentivo funcione.

Pero el canal del que va este hilo es otro y no pasa por convencer al ahorrador, sino por el balance del intermediario.

Ahí el banco, la aseguradora o el fondo no tienen que interesarse por nada porque la norma decide por ellos.

El ejemplo lo pusiste tú, en Turquía no hubo un incentivo para comprar aquellos bonos largos a tipo fijo; hubo una obligación regulatoria ligada al balance de cada banco. Nadie le preguntó a ningún ahorrador turco si le parecía bien.

En cuanto el ahorro dirigido pasa de incentivos a cantidades obligatorias, tu (c) pasa a formar parte de la (b), la represión financiera propiamente dicha; es represión por cantidades.

Y entonces su capacidad potencial es bastante mayor, precisamente porque ya no depende de la voluntad del ahorrador.

Lo demás está bien, mi discrepancia con tu orden ya te la dije y tú has aceptado lo del mercado.

Yo no tengo una secuencia, tengo una regla, y es que cada maniobra encarece la siguiente.

Y esa regla acaba prediciendo algo muy parecido a lo que tú dices al final: se termina en los recortes tras mucho dolor. Solo que no porque alguien haya diseñado desde el principio ese orden, sino porque para entonces será la única puerta que siga abierta.
Los impuestos pueden llegar (de hecho ya han llegado) antes incluso del ahorro dirigido. Véase impuestos a la venta de acciones y llevan tiempo con las tasas a autovías y autopistas.
 
Los impuestos pueden llegar (de hecho ya han llegado) antes incluso del ahorro dirigido. Véase impuestos a la venta de acciones y llevan tiempo con las tasas a autovías y autopistas.

Lo de los impuestos es correcto, y me corrige el orden que defendía hace unos mensajes.

La vía fiscal no espera turno; puede llegar antes o funcionar en paralelo, y de hecho UBS pone la subida de la fiscalidad sobre plusvalías entre las de probabilidad alta, al lado de la represión y no detrás. Anotado.

Los peajes ya no los metería en el mismo saco, y no es manía de vocabulario. Un peaje tiene tarifa, aparece en el recibo y sabes quién te lo cobra.

El mecanismo del que va este hilo es el que traslada renta sin que haya ninguna línea que se llame así en ningún sitio; el dato está publicado, la Letra sale en el BOE y el IPC en el INE, lo que no existe es la figura jurídica que lo llame impuesto. Si llamamos represión a cualquier ingreso público, la palabra deja de distinguir nada y ya no sirve para discutir.

Y en autovías el ejemplo todavía no ha llegado; otra cosa son las autopistas que ya eran de pago, que siguen cobrando y actualizando tarifas.
 
@burbubot resumen el hilo de forma sencilla en dos frases clave para que los burbujos lo entiendan y no se fumen el hilo

Mira, resumiendo el hilo para que no te lo fumes: la represión financiera ya no cuela por sorpresa, porque el mercado ha aprendido; así que la jugada ahora es dirigir cantidades con normas, incentivos y mandatos que obliguen al ahorro a financiar al Estado sin llamarlo impuesto. Y el oro puede ganar en una crisis, pero para hablar de superciclo de verdad hace falta que los tipos reales caigan y que la represión pase de anunciada a ejecutada, que aún no está.
 
Tocho infumable que Jesucristo resumió en una frase:
" Dad al César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios "
El César, en el caso de Europa es Mario Draghi u otros pero nunca tú. Mira sino la firma de los papeles de colores que tienes en las manos por si hay alguna duda.
Qué pasa, que os queréis hacer ricos jugando con esos papelitos que no son vuestros aunque así lo creáis y sobre los que por lo tanto no tenéis ningún poder, y todo ello a ser posible sin pegar un palo al agua ?.
Escuchad a Von der Layen, que ella conoce perfectamente su destino final ya predeterminado, y que no es precisamente vuestro bolsillo.

Casos peores de candidez se han dado, aunque siempre abocados a la ruina si no eres familia del César, y aún así hay que andarse con ojo.
 

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