Cada vez, veo más claro que por mucho dinero que tenga, haré como el millonario ese que no tenía viviendas en propiedad porque su precio le parecía desorbitado y prefería vivir en hoteles o en alquiler. Como no tengo dinero, haré lo mismo... y si me llegan dos niñatos pagados por sus padres para poder quemarme, les rebanaré el cuello, pero no por defensa, sino por ejemplificarles lo que en la escuela ahora no se enseña... el respeto a cualquier persona, incluso a la que no te dejará que la quemes, insultes, maltrates o escupas, aunque esté en el suelo, como muchos lo han estado y se han podido levantar... o acurrucar... y, si es así, al menos, no molestes el sueño... salvo que quieras intercambiar algo de lo tuyo con lo mío, como tus facilidades con mi vida.