Pues claro, las empresas hace tiempo que son clanes familiares y cuando hay vacantes esos puestos ya tienen dueño. Si ya los convenios de los 90 pusieron cláusulas que si hay vacantes entran primeros los descendientes de los empleados. Es que la gente se piensa que el mundo laboral es igual de claro que comprar en amazon o en aliexpress o donde te dé la gana, no, el mundo laboral es muy opaco y cerrado para los de fuera.
Mi padre me "enchufó" en 1992 en la empresa donde trabajó la mayor parte de su vida y se jubiló. Era una empresa familiar (un periódico) que pagaba bien, ganaba 165.000 pesetas y a los 3 años (1995) fue vendida a un grupo empresarial.
Yo estaba contratado por la empresa pero enlazaba contratos temporales y los nuevos dueños dijeron que allí se pagaban sueldos demasiado altos y me obligaron, si quería seguir trabajando, a firmar el siguiente contrato por una ETT prometiéndome que seguiría ganando lo mismo. Resultado: mi sueldo bajó hasta las 105.000 pesetas por hacer exactamente el mismo trabajo y la ETT después descubrí que la llevaba un descendiente de uno de los nuevos dueños del periódico.
¿Crees que el comité de empresa hizo algo por mí? Encima andaban diciendo que las 105.000 pesetas eran un sueldo de sobra para un chaval como yo (después de haber estado 3 años cobrando 165.000) y que diera gracias y tal y cual.
Un día que se armó la bronca padre con este tema casi le corto la cara a uno del comité con el cúter que utilizábamos para recortar las noticias del rollo de papel en el que salían, todo ello delante de mi padre que era el jefe de taller. Encima me cayó una bronca monumental de mi padre, que estaba empezando a temer también por su puesto de trabajo si pasaba algo grave.
El caso es que se deterioró el ambiente muchísimo en el taller, mientras los nuevos jefes enchufaban en puestos administrativos (muchos de ellos duplicados y triplicados y totalmente innecesarios) a sus descendientes y familiares con sueldos altísimos sacados de lo que nos habían quitado a algunos trabajadores.
No contentos con eso, cada cierto tiempo venía un jefecillo al taller a decirme que me iban a bajar el "precio de la hora" porque la empresa no iba bien y no se qué mentiras. El comité haciéndose el orate, por supuesto.
Al final me quitaron del taller (se estaba informatizando todo y cada vez hacía falta menos gente) y me pusieron a hacer unos periódicos extraordinarios dos o tres días por semana, por lo que mi sueldo cayó a las 40.000 pesetas mensuales. Aguanté con ello mientras hice la prestación sustitutoria de la mili, ya que lo podía compatibilizar fácilmente, y en 1998 mandé aquel trabajo y a la empresa a la […], que era lo que en realidad buscaban.
Ya había escuchado en alguna ocasión comentarios del tipo: "eso de que los descendientes de los trabajadores vayan heredando sus puestos y queden fijos en esta empresa se acabó". Se acabó justo cuando me tocaba a mí, después de más de un siglo siguiendo precisamente esa política: los descendientes de los trabajadores tenían prioridad absoluta desde 1878, año de fundación de la empresa.
Periódico El Comercio de Gijón (también tiene ediciones para Oviedo y Avilés), no lo compréis en papel ni os suscribáis a su versión digital. La empresa que lo compró y nos hizo todas las jugarretas a mí y a otros trabajadores fue el Grupo Correo (hoy Vocento).