13 Zircon en 18 minutos y el dólar pierde su asiento VIP
Trece misiles hipersónicos Zircon en dieciocho minutos contra Kiev. Ocho Iskander-M y dos KN-22 en la misma ventana. Después, misiles de crucero Kalibr desde la zona del puerto de Novorossiysk, y la aviación estratégica rusa sumándose al ataque. En torno a setenta misiles y una oleada de drones Geran en una sola noche, según el recuento que manejan quienes siguen el conflicto día a día. Esa misma semana, en San Petersburgo, una petrolera limitaba el repostaje a 50 litros de gasolina A-92 y A-95 por cliente.
El mismo país que lanza una salva de ese tamaño raciona el combustible al conductor de al lado. Ahí está el pulso de septiembre de 2026: ni derrumbe ni victoria rápida, sino dos sistemas apretando la mandíbula, una industria europea que se apaga por fascículos y un mercado energético que vuelve a mirar el contador con aprensión.
El inventario ruso que publicó la inteligencia ucraniana
La Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania difundió una estimación de los depósitos de misiles del ejército ruso: 600 unidades del Onyx, 450 Kalibr y 400 RM-48U para sistemas de defensa antiaérea. El listado llamó la atención tanto por lo que incluye como por lo que deja fuera, y su publicación coincidió con una de las noches de bombardeo más intensas del periodo analizado.
El desglose del ataque sobre Kiev que circula es el siguiente: 13 Zircon hipersónicos, ocho Iskander-M y dos KN-22, seguidos de Kalibr y de la aviación estratégica. En total, alrededor de 70 misiles sobre territorio bajo control de Kiev, más drones Geran. Se registraron además ataques contra un depósito de combustible en Fastov y contra instalaciones logísticas en las afueras de la capital, entre ellas almacenes de la empresa estadounidense FedEx, que según estas informaciones se venían usando para logística militar desde el inicio del conflicto.
Por qué escasea la gasolina en Moscú y San Petersburgo
Tras la capital, la restricción llegó a San Petersburgo. Gazprom Neft reintrodujo un límite de 60 litros por repostaje y prohibió llenar más de un bidón; Tatneft limitó la venta a 50 litros de gasolina A-92 y A-95. El patrón se repite: cupos por cliente, colas en el surtidor y una red de suministro que ya no da por hecho el depósito lleno.
La explicación que llega desde Washington es que los ataques ucranianos contra refinerías rusas han retirado capacidad del mercado. El representante permanente de Estados Unidos ante la OTAN, Matthew Whitaker, respaldó esa lectura en televisión y añadió que esta guerra debe terminar. En paralelo, los precios del gas natural en la Unión Europea escalaron hasta niveles no vistos desde la crisis energética de 2023, con el anuncio de Trump de un «Día D económico» contra Irán como detonante y el estrecho de Ormuz en el punto de mira.
Ataques híbridos: de Leipzig a Varsovia
El dron cargado de explosivos aparecido a principios de agosto en el aeropuerto de Leipzig sigue sin resolverse. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, sostuvo que el incidente tiene «las características de un acto de terrorismo de Estado»; la UE convocó al encargado de negocios ruso y Francia se sumó a la protesta, sin que se hayan detallado públicamente las pruebas que vinculan el aparato con Moscú. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, comparó las acusaciones occidentales con el clima previo a la Segunda Guerra Mundial. Dmitri Medvédev, por su parte, situó a Alemania como objetivo legítimo por el material militar que entrega a Kiev.
Otro caso, este con detención: el servicio de seguridad polaco anunció la captura en Varsovia de un ciudadano ucraniano de 63 años acusado de colocar un artefacto explosivo bajo el vehículo de un representante de la industria de defensa ucraniana en Irpin. La bomba debía detonarse por teléfono móvil y no explosionó por un fallo del dispositivo; el sospechoso habría actuado, según la acusación, por encargo de servicios de inteligencia rusos. Kallas resumió la respuesta europea en una idea: imponer a Rusia un coste más elevado. En Francia, Macron convocó el 18 de septiembre en el Elíseo a los candidatos presidenciales para una presentación confidencial sobre la amenaza, en plena multiplicación de sabotajes y accidentes sospechosos.
El frente: Orekhov, Odesa y el puente Mayaki
En el terreno, los avances rusos en la zona de Orekhov se describen como una ruptura en dos frentes que habría sorprendido a las líneas ucranianas. Sobre el puente Mayaki, en la región de Odesa, se informó de unos 15 misiles de crucero Banderol y cinco bombas guiadas KAB, con una sola intercepción confirmada al norte de la ciudad. Es una de las dos rutas terrestres clave que conectan el sur de Odesa con el resto del país.
También hubo dos ataques consecutivos contra una fábrica de aceite de girasol en Dnipró propiedad del grupo estadounidense Bunge: el primero dañó las instalaciones sin víctimas y el segundo, horas después, dejó dos muertos y cinco heridos. Y una admisión incómoda desde el propio Ministerio de Defensa ucraniano: el interceptor de drones prometido para el invierno no ha alcanzado el nivel requerido, porque los nuevos aparatos rusos propulsados por reactores vuelan demasiado rápido para los medios actuales. Mientras, más de 80 soldados ucranianos habrían desertado en el estado alemán de Sajonia-Anhalt, un goteo que añade ruido a la retaguardia.
El dólar, el Pentágono y la factura del desgaste
La cuota del dólar en las reservas mundiales de divisas ha caído a su nivel más bajo en 25 años. No es una expulsión del club, pero sí la pérdida de un asiento preferente. A la vez, el Pentágono estudia una reducción significativa de su presencia en Europa: unos 25.000 militares de los aproximadamente 80.000 desplegados, con posible redespliegue de aviones, buques y otro material. A esto se suma un episodio embarazoso recogido por Politico: componentes sensibles del F-35, entre ellos una cubierta de cabina con tecnología de sigilo, habrían sido desviados por error a Hong Kong durante su transporte desde Australia a Estados Unidos.
Del lado europeo, el primer ministro polaco, Donald Tusk, advirtió de que el precio del combustible alcanzará máximos históricos si no se desbloquea la ley para gravar los beneficios extraordinarios de las petroleras, bloqueada por el presidente Nawrocki. En Alemania, Volkswagen confirmó el cierre de cuatro fábricas, un síntoma industrial que se cruza con la recesión de fondo. La economía rusa muestra signos de sobrecalentamiento: el crecimiento del PIB se estima en un 1,5%-2,0% para 2026, frente al 3,6% de 2025 y el 4,1% de 2024, con inflación estructuralmente alta.
¿Puede Rusia escalar de verdad?
El desacuerdo más repetido a lo largo de las semanas no es sobre lo que pasa, sino sobre lo que puede pasar. Una corriente sostiene que Moscú está jugando a empatar, que no ha tocado la Rada ucraniana ni el palacio presidencial de Kiev, y que le sobran misiles para endurecer el golpe cuando quiera. La contraria replica que cuatro años de desgaste, la pérdida de tropa de élite en Gostomel y una campaña anunciada como un paseo se han convertido en una sangría sostenida, y que precisamente por eso no se atreve a subir la apuesta.
Entre medias, la comparación con Irán. Unos recuerdan que los bombarderos estadounidenses operaron sobre espacio aéreo iraní casi sin oposición y cuestionan la supuesta superioridad antiaérea rusa; otros replican que Teherán no cuenta con la defensa ni la aviación de Moscú, y que los misiles hipersónicos no son la panacea que se vende. Hay escenarios contrapuestos y muy pocas conclusiones cerradas.
Los planes de paz que nadie firma
Moscú rechazó el plan de paz atribuido a la CIA y al Vaticano, calificándolo de nuevo juego de Minsk para ganar tiempo. El director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a Moscú, según The Wall Street Journal, en un desplazamiento que analistas citados por el diario relacionan con advertencias sobre una posible movilización rusa y con el apoyo del Kremlin a Irán. Turquía, por su parte, presentó a Ucrania y Rusia una propuesta para detener las operaciones militares en el mar Negro y espera respuesta. Ninguna de las partes ha dado señales de aceptarla.
Finlandia movió ficha en otra dirección: firmó discretamente con Israel un memorando que prorroga diez años su cooperación en material de defensa. Y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, dejó una frase que se ha convertido en meme: que Rusia no es más grande que Bélgica y los Países Bajos juntos, así que no pueden derrotar a la Alianza. Mientras, The Telegraph enumeraba seis escenarios de escalada contra la OTAN, del «modelo Crimea» en los países bálticos a una incursión accidental pasando por el corredor de Suwalki, escenario sobre el que se han visto vuelos de reconocimiento británicos.
Alemania se juega el rumbo en las urnas
Alemania vota el 20 de septiembre en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, dos semanas después del resultado histórico de la extrema derecha en Sajonia-Anhalt. Friedrich Merz se juega su supervivencia política, con Alternativa para Alemania al alza en los sondeos. La energía se ha colado en la campaña: Putin recordó que queda un tubo del Nord Stream sin dañar y que Alemania podría reducir su gasto abriendo el grifo, mientras la decisión, sostienen, la toma Washington.
Con el invierno a la vuelta de la esquina, el dato desconcierta: un país que raciona gasolina en dos de sus grandes ciudades mantiene la iniciativa en el frente, y una Europa que presume de unidad industrial cierra fábricas de coches mientras discute cómo pagar la factura energética. ¿Quién sostiene antes el pulso?