Comares vierte por su aliviadero y el río Benamargosa se desborda
La presa de Comares, en la comarca de la Axarquía, empezó a verter agua por su aliviadero tras las lluvias de la DANA. El río Benamargosa se desbordó y anegó el pueblo que le da nombre. Un puente fue arrasado por la riada. La alerta roja se activó en Málaga y la comparación con lo ocurrido en Valencia se disparó en el debate. Hay quien sostiene que «así empezó Valencia».
La presa de Comares no tiene compuertas. Es una infraestructura de laminación construida para retener agua en una zona muy montañosa, encauzarla hacia el pantano de La Viñuela y evitar, en la medida de lo posible, desbordamientos del río Benamargosa. Cuando le entra más agua de la que puede evacuar por el entubamiento hacia La Viñuela, se llena y el agua sale por el aliviadero de labio fijo. Es decir, rebosa de forma natural, automática e inevitable. No hay ninguna compuerta que abrir.
Qué es un aliviadero de labio fijo y por qué no se puede «abrir»
Una presa de aliviadero fijo no tiene compuertas de superficie. Lo único que se puede abrir es el desagüe de fondo, un par de tuberías o conductos con válvulas disipadoras de energía cuya capacidad es varios órdenes de magnitud menor que la del aliviadero de coronación. El aliviadero fijo existe para evitar que el agua de una avenida extrema desborde la presa y la dañe. Cuando el embalse alcanza esa cota, el agua sale sola. No hay decisión humana que lo impida.
La confusión entre «abrir una presa» y «rebosar por el aliviadero» ha sido el eje de buena parte del desencuentro. Hay quien sostiene que los gestores deberían haber vaciado el embalse antes de las lluvias para tener capacidad de retención. El argumento tiene lógica en presas con compuertas, pero no en una de labio fijo, donde el margen de maniobra es mínimo. La presa de Comares hizo lo que estaba diseñada para hacer: laminar la avenida. El problema es que la avenida fue mayor que su capacidad de desagüe.
El río Benamargosa se desborda y anega el municipio
El desbordamiento del río Benamargosa anegó el municipio del mismo nombre. Un puente fue arrasado por la riada. Las calles quedaron inundadas. La comarca de la Axarquía, en la provincia de Málaga, vivió escenas que recordaron a las de la
DANA de Valencia. Hay quien sostiene que en Valencia no había ninguna presa ni obra hidráulica en el barranco del Poyo que frenase mínimamente la riada. En Málaga, la presa de Comares sí laminó parte del caudal. No fue suficiente para evitar el desbordamiento, pero evitó una crecida mayor.
La comparación con Valencia se ha convertido en el principal argumento de quienes defienden la gestión. Hay quien sostiene que en el barranco del Poyo no había presas que vertieran. El pantano que se abrió fue el del Magro, que afectó a Algemesí, pero no tuvo nada que ver con la mayoría de las víctimas ni de los daños. Esa es la tesis que se repite: en Málaga había infraestructura hidráulica; en Valencia, no.
La acusación de manipulación política y el contraargumento técnico
Una parte del análisis sostiene que la apertura de presas responde a una estrategia deliberada para inundar pueblos y ciudades. Se argumenta que se deberían haber vaciado en días previos y mantenerlas cerradas durante las lluvias para contener el agua y combatir las riadas. Quienes defienden esta tesis hablan de «maldad y corrupción» y señalan que el cambio climático se usa como coartada. El contraargumento es técnico: en una presa de aliviadero fijo no hay compuertas que abrir ni cerrar. El agua rebosa cuando el embalse alcanza su cota máxima. No hay decisión política posible.
La discusión derivó hacia el papel de los gestores de comunicación y hacia la dificultad de debatir sin que cualquier imprecisión sea tachada de bulo. Hay quien sostiene que el término «abrir» se usa de forma interesada para desviar la atención de lo ocurrido en Valencia. Otros recuerdan que la presa de Comares es pequeña y su función es laminar avenidas, no abastecer a grandes poblaciones. Las aguas que suelta van por Benamargosa a Vélez-Málaga y de ahí al mar Mediterráneo. No ponen en peligro áreas densamente pobladas.
Vélez-Málaga, 90.000 habitantes y el fantasma de la riada
Vélez-Málaga, con casi 90.000 habitantes, es el municipio más poblado del recorrido del río Benamargosa antes de su desembocadura. La alerta roja se activó en la comarca y en la capital. En la ciudad de Málaga, la lluvia no era intensa en el momento de los avisos, pero el agua venía del monte. Esa es la clave: las crecidas no dependen de lo que llueva en la ciudad, sino de lo que haya caído en la cuenca alta horas antes.
La presa de Comares se construyó para embalsar agua en una zona muy montañosa, encauzarla hacia el pantano de La Viñuela y evitar en lo posible desbordamientos en el río Benamargosa. Una vez que le entra más agua de la que sale por el entubamiento hacia La Viñuela, se empieza a almacenar hasta que se llena y sale por el aliviadero. Es el comportamiento previsto. La pregunta que queda sin respuesta cerrada es si la conexión entre esa presa y el pantano de La Viñuela funciona con la capacidad suficiente para evacuar avenidas de esta magnitud.
El debate sobre la limpieza de cauces y la gestión de embalses
La limpieza de cauces y barrancos ha sido otro frente. Se argumenta que la Confederación Hidrográfica correspondiente no responde a las solicitudes municipales de limpieza anual. Hay quien sostiene que en Valencia no se limpiaron los cauces y que eso agravó la riada. Otros señalan que el agua en Málaga se ve transparente y en Valencia marrón, lo que atribuyen a la diferente composición del terreno y al arrastre de sedimentos, no a la limpieza. La comparación entre ambas riadas se ha usado en ambos sentidos.
El sistema de presas español tiene una función principal: laminar avenidas. No siempre puede evitar inundaciones cuando la precipitación supera los registros históricos. La discusión sobre si se deberían haber vaciado embalses antes de las lluvias choca con la realidad técnica de las presas de aliviadero fijo. En el caso de Comares, no había compuertas que abrir. El agua salió cuando el embalse se llenó. La riada del Benamargosa era, con esa infraestructura, difícil de evitar.
La presa de Comares vertió por su aliviadero. El río Benamargosa se desbordó. Un pueblo quedó anegado y un puente arrasado. La comparación con Valencia se sostiene en un dato: hay quien sostiene que en el barranco del Poyo no había ninguna presa que laminara la avenida. En Málaga, sí. No fue suficiente para evitar el desbordamiento, pero la infraestructura existía. La pregunta que queda abierta es si esa infraestructura está dimensionada para avenidas como la de esta DANA. Los datos disponibles apuntan a que no.