Doherty reclama al ex marido pagar su tratamiento tras el divorcio
La actriz Shannen Doherty, conocida por su papel en la serie «Sensación de vivir», ha solicitado ante los tribunales que su exmarido, Kurt Iswarienko, le pase una manutención con efecto retroactivo calculada sobre los ingresos que él obtuvo después de la separación. Doherty, que padece un cáncer en estado terminal, sostiene que su ex dispone de recursos suficientes mientras ella necesita costear un tratamiento médico que no cubre el seguro. El caso ha reabierto el debate sobre hasta dónde llega la obligación económica entre excónyuges cuando no hay hijos en común.
El divorcio lo pidió ella en abril de 2023 y todavía no está firmado. Según las informaciones publicadas, la actriz presentó la demanda de divorcio antes de que se conociera el alcance final de su enfermedad, que le fue diagnosticada en 2019. La petición de manutención se apoya en la diferencia de ingresos actuales entre ambos, no en la situación patrimonial durante el matrimonio.
La letra pequeña del caso es que no existen hijos comunes que justifiquen una pensión alimenticia en el sentido tradicional.
Qué pide exactamente y por qué genera rechazo
La solicitud incluye una retroactividad sobre los ingresos que el exmarido habría generado en los años posteriores a la ruptura.
El argumento central es que él tiene dinero y ella lo necesita para sobrevivir, y que parte de ese dinero se estaría destinando a una nueva relación sentimental. La defensa de Iswarienko, según las mismas fuentes, sostiene que el divorcio aún no se ha formalizado y que la obligación de manutención entre cónyuges no puede extenderse indefinidamente cuando no hay descendencia.
Hay quien ve en esta petición un
precedente peligroso: si un juez aceptara que los ingresos posteriores al divorcio determinan una pensión para el excónyuge, millones de divorciados con y sin hijos podrían verse expuestos a reclamaciones similares. Otros análisis subrayan que la ley ya prevé compensaciones en casos de desequilibrio económico, aunque rara vez con efecto retroactivo sobre rentas futuras.
El debate sobre la manutención entre excónyuges sin hijos
La discusión pública se ha dividido entre quienes consideran que
el dinero es del exmarido y ella no tiene derecho a reclamarlo tras haber pedido el divorcio, y quienes apelan a un mínimo de humanidad ante una enfermedad terminal. Los primeros argumentan que aceptar esta demanda convertiría el divorcio en una fuente de obligaciones indefinidas; los segundos responden que la situación es excepcional y que la ley debe interpretarse con flexibilidad cuando está en juego la vida de una persona.
Una corriente intermedia señala que el problema no es el caso concreto, sino la ausencia de un marco claro para las pensiones compensatorias cuando no hay hijos.
La legislación española, a diferencia de la de algunos estados de EE. UU., no contempla la manutención vitalicia entre excónyuges salvo en supuestos muy tasados. La pregunta que sobrevuela el asunto es si el sistema debe cubrir estos vacíos o si, por el contrario, cada cual debe asumir las consecuencias de sus decisiones patrimoniales.
El coste del tratamiento y el laberinto sanitario
Doherty ha declarado que el tratamiento que necesita no está cubierto por el seguro médico.
El coste de los tratamientos oncológicos experimentales en Estados Unidos puede superar los cien mil dólares anuales, una cifra que explica por qué la actriz recurre a los tribunales en lugar de asumirlo con su propio patrimonio. La discusión derivó hacia la comparación entre el sistema sanitario estadounidense y el español, donde la sanidad pública cubre la mayor parte de los tratamientos oncológicos.
La paradoja es que
una actriz que ha ganado millones a lo largo de su carrera se vea obligada a litigar por el pago de un tratamiento. Algunos cálculos apuntan a que los ingresos acumulados durante sus años de mayor éxito podrían haberse agotado o estar comprometidos en otros gastos. No hay datos públicos que permitan verificarlo.
Qué ha pasado con el caso
La actriz falleció, según las informaciones disponibles, sin que el divorcio se hubiera firmado y sin que se resolviera su petición de manutención.
El exmarido se libró así de la reclamación económica, aunque el proceso judicial quedó abierto en el momento de su muerte. La discusión sobre el precedente legal que podría haber creado sigue sin respuesta.
Con estos mimbres, es previsible que los tribunales estadounidenses sigan enfrentándose a casos similares en los próximos años. La doctrina que se fije dependerá de si los jueces priorizan la literalidad de los contratos matrimoniales o la equidad ante situaciones extremas.
Ninguna de las dos cosas es gratis.