Aldama declara en COPE: comisiones, miedo y bomba de humo
Carlos Herrera entrevista a Víctor de Aldama en COPE. El comisionista habla de reuniones con Ribera, de pagos a cargos del PSOE y de miedo a represalias. La entrevista termina sin nombres nuevos y con acusaciones sin pruebas.
Qué dijo Aldama en la entrevista de COPE
La entrevista de Carlos Herrera a Víctor de Aldama en COPE se convirtió en el centro de todas las miradas. El comisionista aseguró haber estado reunido con la vicepresidenta Teresa Ribera hasta cuatro veces por el tema de la España Vaciada. También insistió en que cualquier cosa que le pasara apuntaría directamente al Gobierno. «Claro que tengo miedo, de alguna manera. Pero eso no me va a impedir seguir adelante y demostrar lo que tengo que demostrar», declaró. Sobre Santos Cerdán y María Jesús Montero, dejó caer que alguien tan indignado al que le preguntan si se le ha entregado dinero no dijo que no. La transcripción de la entrevista circuló rápidamente entre los oyentes.
La conexión con Zapatero y el caso Guaidó-Maduro
Uno de los momentos más comentados fue la mención a la conexión Narcozolana. Según lo que se dijo en la entrevista, Sánchez cambiaba de opinión entre Guaidó y Maduro para acabar otra vez con Maduro. Herrera intentó conectar a Zapatero en esa trama, pero Aldama dijo que lo desconocía. Es decir, el comisionista no confirmó la implicación del expresidente. Ese «desconoce de momento» fue interpretado por muchos como un «si le aprietan las tuercas, conoce». La entrevista dejó más preguntas que respuestas sobre esta línea.
Las reacciones: bomba de humo o principio del fin
Las opiniones se dividieron de inmediato. Un sector sostuvo que Aldama había lanzado una bomba de humo, muy ruidosa pero sin recorrido penal, solo para negociar. Otros lo vieron como el principio del fin de lo que llaman el cáncer que asola España. Hubo quien recordó que no hubo maletas, en referencia a las pruebas materiales. Y quien señaló que hay cosas sujetas a Fiscalía que no puede contar. La conclusión más repetida fue que quedan seis años más de viruelo, con la ironía de que el ruido no cambia nada.
El perfil del comisionista: oportunista o mecánico del poder
La descripción que más se repitió fue la del comisionista que pulula por las administraciones públicas, amiguete de un alto cargo, que va serpenteando por los departamentos a ver qué rasca. Con su forma de expresarse, muchos esperaban más implicación con el Gobierno. El reparto que se hizo fue claro: el tonto bruto sería Koldo, el político jeta sería Ábalos, el mecánico espabilado sería Aldama y la trepa con ínfulas sería Begoña. Una foto de una reunión con mexicanos, con Aldama haciendo de enlace, fue descrita como acojonante, propia de una reunión de capos de la mafia.
El impuesto revolucionario y la caja de la mafia
La conclusión más repetida fue que para hacer negocios con la administración hay que pagar, además de impuestos, un impuesto revolucionario. Es decir, pasar por la caja de la mafia. Se extorsiona a los empresarios y se quedan tan pichis: o pagas para poder hacer el negocio o no te dan más. El símil con el caso Urdangarin fue inevitable: allí ningún político pagó cárcel. Y el cálculo que circula sobre las comisiones de esas empresas, si se supieran, haría flipar.
El cálculo que nadie se atreve a poner por escrito
El desglose de las comisiones que se habrían pagado a través de esas macroempresas españolas para llevarse contratos fuera y viceversa es el material más fino. El cálculo completo, partida a partida, da una diferencia que sorprende. Pero no está en la entrevista. Está en las anotaciones que el comisionista habría entregado y que aún no se han hecho públicas en su totalidad.
Por qué Aldama está en la calle
Hay dos formas de mirar por qué este personaje está en la calle. Una: está colaborando con la justicia y por eso la Fiscalía, que ya sabemos de quién es, no se opone. Dos: para que no cante, la Fiscalía no se opone a que salga de la cárcel. La mayoría se inclina por la segunda. Y el aviso que se repite: el tipo es listo, sabe que lo que más le interesa es salir vivo y con el menor número de años posible. Ni dice toda la verdad ni todo lo que dice es verdad. Es un delincuente defendiéndose.
La entrevista terminó sin nombres nuevos, sin maletas y sin pruebas irrefutables. El comisionista seguirá en la calle, el Gobierno seguirá en el poder y los votantes seguirán votando. El único dato que descoloca es que, seis años después, la costra del sanchismo sigue intacta.