El vídeo que sitúa a Álvaro Prieto en el tren antes del hallazgo
En octubre de 2023, Álvaro Prieto perdió su tren en la estación de Santa Justa, en Sevilla. Cuatro días después, su cuerpo apareció encajado entre dos vagones de un convoy estacionado en la zona de talleres de
Renfe. Entre una fecha y otra hay un vídeo grabado desde la ventana de un AVE que, según las revisiones que circulan, ya dejaba ver parte del cuerpo el mismo 13 de octubre.
El autor del material es un aficionado al ferrocarril que rodó la salida de su tren hacia Madrid. El archivo dura
6:01 minutos, ocupa 864 MB y se grabó en 1080p a 30 fotogramas por segundo desde un teléfono Oppo. Hacia el
minuto 3:28, entre el segundo y el tercer coche de un tren aparcado, aparece una forma que varias revisiones identifican con una zapatilla.
Qué se ve en el vídeo grabado el 13 de octubre
El autor corrigió después dos datos de su relato inicial. La hora de salida no eran las 13:55 sino las
16:55, y el punto de grabación no era el lado contrario al que enfocó la cámara de TVE, sino el mismo. Es decir, apuntó hacia donde después se rodó el hallazgo, junto al segundo puente de la salida de Santa Justa, en la Carretera de Carmona.
De aquella grabación salieron también varias fotografías, capturadas mientras el vídeo seguía rodando. Salen a la resolución de la grabación y con movimiento, pero permiten ampliar. En ellas se distinguen trenes de la serie S-449 de Renfe estacionados y, más adelante, vehículos y una furgoneta policial aparcados en la zona. El autor sostiene que no miró los huecos entre coches y que no supo de la desaparición hasta días más tarde.
La versión oficial: electrocución y caída al mover el tren
La hipótesis que sostienen los investigadores, según lo publicado, es que el joven se subió a un tren parado, tocó la catenaria, recibió una descarga y cayó al hueco entre dos coches. El cuerpo habría quedado atrapado hasta que el convoy se movió el lunes para una maniobra técnica; entonces las piernas quedaron a la vista y una cámara lo captó en directo.
El problema, para quien compara las dos piezas, es de encaje temporal. Si el 13 de octubre ya había algo visible entre esos mismos vagones, la pregunta deja de ser cómo cayó y pasa a ser por qué nadie lo vio antes. Hay quien lo lee como una chapuza de búsqueda; hay quien va más lejos y habla directamente de encubrimiento. Ninguna de las dos lecturas está acreditada.
El fuelle, los 3.500 voltios y las quemaduras de grado 4
El detalle técnico que más se repite tiene que ver con el hueco donde quedó el cuerpo. El paso entre vagones de un tren va cerrado por un fuelle, y varios análisis señalan que resulta difícil caer desde el techo hasta casi el suelo si esa pieza está en su sitio. De ahí surge la sospecha de que el acordeón estuviera retirado o abierto.
A esto se suma el capítulo eléctrico. Las quemaduras que se atribuyen al cuerpo se describen como de grado 4, compatibles con una descarga de los 3.500 voltios de la catenaria y no con elementos menores del tren. Y un convoy en mantenimiento, se argumenta, solo debería estar conectado con personal presente. La familia ha pedido personarse en las diligencias judiciales, lo que permitiría un informe forense de parte.
Cámaras que faltan y perros que no encuentran
Otro frente es el de las grabaciones. De la estación se difundió una única secuencia, la del joven saliendo de Santa Justa. No hay imágenes de la zona de talleres, y se mencionan cámaras de una gasolinera cercana que unas versiones dan por existentes y otras por desaparecidas. La suma de huecos alimenta la desconfianza.
En el recuento de fallos entra también la búsqueda. Un cuerpo visible desde la ventanilla de un AVE en marcha durante varios días no fue detectado ni por la inspección de las instalaciones ni por el operativo con perros que peinó la zona. Ese es, en frío, el dato más incómodo para el relato oficial: no hace falta ninguna conspiración para explicarlo, basta con una revisión mal hecha.
[H2]¿Por qué la familia quiere personarse?[/H2]
La familia solicita intervenir en las diligencias para poder designar sus propios peritos y acceder a los informes. Es el mecanismo habitual cuando la acusación pública se considera insuficiente, y aquí la discrepancia es gruesa: tres informes de Renfe reconstruyen los intentos del joven por volver a Córdoba por vías no oficiales, pero quedan sin cerrar la secuencia exacta entre la estación y el tren.
Ahí se atasca todo. La familia no ha aceptado la versión de que su hijo muriera electrocutado por su propio pie sin nadie alrededor, y el vídeo del 13 de octubre no resuelve la duda: la agranda. El punto en el que los dos relatos dejan de encajar es, precisamente, el hueco entre dos vagones.