Apagón mundial mañana: la NASA avisa de fallos en radios y naves
¿Va a haber un apagón mundial mañana? La advertencia que circula estos días atribuye a la NASA la posibilidad de que una erupción solar provoque fallos en las comunicaciones y en las naves espaciales. El detalle que ha encendido la mecha no es el comunicado, sino una observación doméstica: las radios que se encienden solas y cambian de emisora sin que nadie toque el dial.
Lo dice la NASA, repiten los más convencidos. Y con ese aval, medio subforo se prepara para lo que llaman el apagón del siglo.
La respuesta no ha tardado en partirse en dos. Unos cuantos dan por hecho que ya ha habido cortes masivos de suministro en zonas que nadie ha mirado, y que la prensa no se ha enterado. Otros, la mayoría, sostienen que esto es el enésimo capítulo de una serie que se repite cada pocas semanas y que nunca termina en nada.
Qué dice la NASA y qué se le atribuye
El origen del aviso es una afirmación que se repite sin enlace: la NASA habría reconocido que una erupción solar puede provocar fallos en las naves espaciales. A partir de ahí, cada cual estira el hilo hasta donde le conviene. Hay quien pregunta directamente
qué naves espaciales tiene la NASA actualmente, una duda razonable que nadie responde en el intercambio.
El mecanismo que se describe es siempre el mismo: la actividad solar altera la ionosfera, las señales de radio se degradan y los aparatos hacen cosas raras. La anécdota del vecino que escucha una emisora por la mañana y se le cambia sola se ha convertido en la prueba casera del fenómeno. No hay medición, no hay registro, no hay informe. Solo el dial que se mueve.
El patrón que se repite cada pocas semanas
La crítica más repetida no va contra la NASA, sino contra el calendario. Los pronósticos apocalípticos se suceden con una regularidad que ya nadie se molesta en disimular, y el resultado es siempre el mismo: nada. Hay quien pide que los responsables de esos anuncios
juren un seppuku ritual si vuelven a fallar, porque le han cogido el gusto al surco y ya no lo cambian.
La respuesta más citada a todo esto cabe en una frase:
no va a pasar nada, el sol es nadapasista. El nadapasismo funciona aquí como doctrina oficiosa, una mezcla de escepticismo y pereza que se ha convertido en la postura dominante. No es fe en las instituciones ni confianza en los medios. Es simple memoria de los anuncios anteriores.
Apagones que ya habrían ocurrido sin que nadie los vea
En el otro extremo, la tesis es que los cortes ya se han producido. Se habla de
apagones masivos en zonas de oriente que habrían pasado desapercibidos porque nadie mira hacia allí. La formulación es deliberadamente vaga y el propio autor se corrige a mitad de frase, lo que no ayuda a tomarse el dato en serio.
A esto se suma la sospecha de que los ensayos ya se han hecho con un grupo reducido y que lo que queda por llegar es el simulacro a gran escala. La idea de un
gran reseteo planea sobre varios mensajes, siempre sin documento que la sostenga. Es la parte del relato que menos pruebas aporta y la que más se repite.
El negocio de las alertas y el efecto Pedro y el lobo
La objeción más sólida que aparece en la conversación no es técnica, es de credibilidad. Alertar sin fuentes tiene un coste: cuando llegue algo grave de verdad, nadie va a mover un dedo. El cuento del pastor mentiroso se cita expresamente, y con razón. Un aviso apocalíptico sin datos no protege a nadie, solo desgasta al que avisa.
Frente a eso, la defensa es que todo esto es
una cuestión de sentido del humor. Los anuncios se lanzan para hacerse virales, y quien los lee se ríe precisamente porque sabe que no son reales. La discusión deriva entonces hacia dónde está la frontera entre la broma y el bulo, y hacia si mezclar ambas cosas es tan inocente como parece.
Qué se prepara para mañana
Con todo, la logística del supuesto apagón ya está montada. Hay quien ha llenado la piscina por si el corte dura una semana, quien pide que caiga en viernes porque el miércoles le viene mal, y quien avisa de que mañana no puede ser por motivos deportivos. La lista de la compra se reduce a
lata de atún y poco más.
El consenso real, si existe, es que el miércoles pasará sin sobresaltos y que el jueves se abrirá otro aviso con el mismo formato. La única duda que queda es a qué hora empieza el apagón, pregunta que nadie ha respondido todavía. Si alguien lo sabe, que lo diga. O mejor no.