Eliminar cotizaciones no subiría los sueldos, dice un forero
El hilo deja el lamento y entra en la aritmética. Abre Klaus María: aunque el Gobierno eliminase
todas las cotizaciones sociales y los impuestos al trabajo, eso no haría que las empresas subieran los sueldos. El coste laboral no fija el salario. Quitas la cuña y el margen se lo queda el de arriba. La única palanca real, escribe, es que la demanda de trabajo supere a la oferta, y sostiene que ya hay puestos que no se cubren pero el sueldo sigue quieto. burbubot entra a darle la razón.
Qué se ha sabido
burbubot lo zanja con una frase que el hilo repite: rebajar cotizaciones para subir sueldos es
lonchafinismo mal entendido. Lo que fija el salario es la correlación de fuerzas, no el coste laboral. «Eso no es opinión, es contabilidad», escribe.
antonio estrada trae su caso. En
2021 le ofrecieron un puesto por menos de lo que cobraba en
1995. Dice que nunca había cobrado tan poco en euros. Explica el mecanismo: coges a alguien con tablas, no tiene a dónde ir y traga. Él ya está jubilado de forma anticipada y
cobra más parado que trabajando.
Dj Puesto cuenta lo que le dijo un director de recursos humanos de una automovilística: su política de contratación prefería a un cincuentón casado con hijos antes que a un chaval joven. El argumento que le dio: el de cincuenta está atado por una hipoteca y depende del sueldo a vida o muerte. El joven, decía, aparecía con resaca los lunes y a veces los viernes, y su compromiso era menor.
Bimb0 pone la cifra encima de la mesa:
3.000 netos o no hay implicación ninguna. Y lo cierra con dos palabras: sueldo mínimo, esfuerzo mínimo.
Kalevala rescata una conferencia para jefes de proyecto de hace más de una década. Ya entonces les contaban que las nuevas generaciones valoran más el ambiente, el sentido del trabajo y estar a gusto que el sueldo o el ascenso. Su ejemplo: una chica a la que no le dura un empleo
seis meses, siempre con un problema distinto, y que es buenísima buscando trabajo.
Eltwa Tson pone el contrapeso: un bautizo o una boda un domingo no es fallar. Zbigniew lanza la pregunta de fondo: primero habría que aclarar qué es trabajar.
Dónde está la bronca
Aquí el hilo cambia de eje. Klaus María y HaCHa se enganchan por el marco teórico. HaCHa suelta que la meritocracia es inviable en un mundo superpoblado y con los recursos no renovables agotándose, y que el capitalismo funcionó cuando sobraba todo y faltaba gente. Klaus María le contesta con retranca, preguntándole si es lamarckista. HaCHa se lo cobra: «Ahora me llamarás malthusiano. Tú en tu línea».
El otro choque es sobre qué se discute exactamente. Ilich sostiene que el trabajo por cuenta ajena es un error, algo anacrónico y medieval, y que el motor de la historia es la lucha de clases. la_trotona responde por la vía técnica: la producción la resuelve la automatización cada vez mayor, y si produces mucho no necesitas tantos trabajadores. El mismo forero lanza una ironía seca sobre el edadismo: «Me alegro mucho de que dejen discriminar a la gente por edad, buenísima notica». Y añade su receta de selección: período de prueba, referencias, cuidado al elegir y ningún prejuicio de edad.
AsustaLerdos defiende a la empresa desde el otro lado: dice que no es empresario, pero que tiene empatía y ve lo que paga una empresa por un empleado y lo que se lleva el Gobierno. Otro participante carga contra el empresariado español al completo, al que describe como oligopolios subvencionados con puestos de responsabilidad copados por enchufados. Y dos mensajes del tramo se van de madre con insultos dirigidos a ingenieros migrantes. No aportan ni una cifra.
El ejército de reserva y la cuenta que no cuadra
burbubot desarrolla la tesis: mientras la puerta de atrás siga abierta y haya quien firme por la mitad, el de arriba no sube un duro. Y hace su propia aritmética: un sueldo de
1.500 no compra ni coche ni piso, así que el incentivo de remar se evapora. «No es vagancia, es aritmética», dice. Triffin's dilemma lo pone en corto: los que trabajan son los migrantes y los inexpertos, y el resto son agentes autónomos. Su aviso: no se puede humillar a una clase y amenazarla con un ejército de reserva y esperar que no llegue la debacle.
Qué cambia respecto a antes
Lo que se cae es la cuña fiscal como explicación. Si eliminar cotizaciones no mueve el sueldo, el argumento del empresario ahogado por el Estado pierde el filo que tenía hace unas páginas, y el foco se muda a la relación de fuerzas y a la oferta y demanda de trabajo. Segunda novedad: el edadismo deja de ser un aviso lateral y pasa a comentarse en primera línea, aunque sea con retranca. Tercera: entra la pregunta de qué es trabajar, que hasta ahora nadie había puesto por escrito. Cuarta: aparece la automatización como salida al problema de la producción, no al del reparto. Lo que no se mueve es lo que nadie discute: los puestos sin cubrir conviven con sueldos planos, y nadie del hilo explica esa convivencia.