De 24.000 a 74.000 euros: el salto de una ingeniera a Alemania
El hilo lleva media mañana con medias y agregados y de golpe aparece un currículum. SilviuOG cuenta el de su hija: terminó Ingeniería Aeroespacial, entró en una consultora de ingeniería que trabaja para Airbus y lo dejó,
aburrido y cansado a la vez, con un sueldo que su padre no defiende:
24.000 brutos al año. Lanzó currículums y le salió Alemania. Consultora,
67.000. El mes pasado,
72.000. Y dos días después, el cliente de esa consultora le ofrece
74.000 más dietas, más transporte, más un máster subvencionado a media jornada y tres días de teletrabajo. Nadie le ha puesto una pega al salto. El hilo se parte ahí.
Qué se ha sabido
El caso llega con cuatro cifras y ninguna fuente: es el relato de un padre. A su lado, Ricardo-Barcelona hace la cuenta larga:
un 2,8% más que hace 30 años frente al
30% de subida de la media europea en el mismo periodo, y suelta de paso que un
37,5% de ocupados sostiene al grueso. Adjunta tres enlaces —lecturas.com, libertaddigital.com y estrategiasdeinversion.com— sin comentarlos y sin que nadie los discuta después.
Redditch trae lo que se cuece en su empresa: están pensando meter
un test de IQ en el proceso de selección porque la gente por debajo de los 30 «parece que no le da». Dice que es verídico y que no sabe si lo implementarán. LuismarpIe añade otra selección, la de un proveedor suyo, que contrató una prueba grafológica y la abandonó al ver la letra y las faltas de los candidatos. frangelico saca la conclusión de todo esto: los títulos valen cada vez menos. pasabaporaqui resume sus cinco años haciendo entrevistas con una broma amarga.
En cifras propias, VixensAttackMe:
factura casi un millón y no puede permitirse una secretaria.
Dónde está la bronca
El eje ya no es joven contra mayor, sino quién paga el ajuste. Feyerabend y Klaus María discuten lo mismo desde lados opuestos. El primero sostiene que si hay más ofertas que trabajadores los salarios suben y el beneficio empresarial cae por competencia, así que quitar cotizaciones no engorda al dueño por sí solo, y que el error es negociar en neto y no en coste. Klaus María acepta media:
bajar cotizaciones no mejora los salarios solo; si la oferta de mano de obra supera a la demanda, el ahorro se queda arriba. Y añade la lista de puestos que no se cubren —hostelería, limpieza, cocina, conductores, construcción, algunos perfiles sanitarios— y la resistencia del empleador a subir sueldos.
Contra eso, VixensAttackMe niega el mercado entero: lo que se ha creado es un
no mercado. Su argumento: si el empresario va más holgado, la empresa crece, innova y crea puestos que hoy ni existen; y pone de ejemplo los departamentos de I+D y de relaciones públicas que aquí llegaron veinte años tarde. la_trotona responde con la pregunta incómoda:
¿Francia, Dinamarca o Alemania no tienen I+D y gastan menos? Luego cede: una mala previsión de ingresos con deudas encima es muy complicada. VixensAttackMe cierra su parte: si suben los salarios, el chiringuito no cierra, entra en pérdidas.
La bronca del empresario atrapado ocupa otro tramo. VixensAttackMe sostiene que muchos no pueden ni cerrar aunque quieran: sanear deudas, despidos que no pueden afrontar, y a seguir trabajando. Pone el caso del bar sin trabajadores y el de la PYME típica de polígono con cinco o diez empleados. Fomenkiano va por ahí: si el negocio no da para vivir a todo trapo, mejor cerrar y vivir de las rentas. la_trotona pregunta si eso vale siempre. LuismarpIe corrige el matiz: no es «cuando sales», es «si sales».
El reproche generacional sigue, pero más flojo. BudSpencer sostiene que las generaciones jóvenes vienen muy flojas para rendir y que eso preocupa porque tienen que producir para pagar las pensiones. duf28 no le discute el diagnóstico, le cambia la causa: trabajos mal pagados, vivienda desorbitada y ninguna familia a la vista, y pregunta para qué esforzarse. hartman4 zanja que el contrato social se rompió hace décadas.
Y hay dos cosas que no se citan. Una, el tramo en que dos foreros pasan de discutir a reprocharse cosas personales, con amenaza incluida; no aporta nada al asunto. Otra, el desvío de culpa de Ricardo-Barcelona hacia colectivos de solicitantes y migrantes: es una opinión suya, sin dato detrás, y así se queda.
Qué cambia respecto a antes
Cambia el material. Hasta ahora el hilo se movía en medias y caídas agregadas; aquí entra un currículum con titulación y cuatro cifras, y el debate se desplaza de «cuánto se cobra» a «por qué aquí no y allí sí». Entra vocabulario nuevo:
no mercado, elasticidad de la demanda, negociar en coste y no en neto. Y entra el empresario como atrapado, no como culpable: el que no puede cerrar porque cerrar cuesta dinero.
Lo que no cambia: nadie ha pegado un vídeo ni un tuit. Los tres enlaces de Ricardo-Barcelona siguen sin que los abra nadie. La prueba de IQ es un rumor de oficina y la grafología, una anécdota. Y el caso alemán no se discute: nadie ha puesto una pega al salto de 24.000 a 74.000.