Cuando la asesina es también víctima

Asurbanipal

Será en Octubre
Desde
23 Abr 2010
Mensajes
59.786
Fruta
98.137
Lugar
Estación Espacial Internacional

Cuando la asesina es también víctima: el juicio a la mujer con un trastorno mental que mató a sus tres descendientes aviva la guerra cultural en EE UU​

El proceso contra Lindsay Clancy revela cómo buscó ayuda desesperadamente tras dar a luz y aviva el choque entre los que creen que sufría psicosis posparto y fue abandonada por el sistema y los que exigen un duro castigo

(imagen visible para usuarios registrados)

Nadie discute los hechos. El 24 de enero de 2023, Lindsay Clancy, una enfermera que vivía con su familia en un pueblo a las afueras de Boston, envió a su marido a hacer unos recados. Cuando él regresó con la cena, se encontró una escena que duele de tan solo imaginar. Su esposa yacía en el suelo de la calle, con varios huesos rotos y ensangrentada. Había saltado por la ventana de un segundo piso después de rajarse con un cuchillo muñecas y cuello. Antes, había estrangulado a sus tres descendientes en el sótano con bandas elásticas de ejercicio. Cora, de 5 años, y Dawson, de 3, murieron ese mismo día. Calan, de tan solo ocho meses, lo haría tres días más tarde. Lindsay Clancy, que tras el crimen intentó suicidarse y como consecuencia vivirá en una silla de ruedas el resto de su vida, reconoció inmediatamente que era la autora de todo ese pavor.

A partir de estas certidumbres, empiezan las dudas. Porque el juicio que se celebra estos días en el Estado de Massachusetts está mostrando cómo un caso tan dramático es interpretado de forma diametralmente opuesta en función de la ideología de cada uno. Y cómo la ultraderecha está tratando de sacar provecho para impulsar su agenda.

El debate que llena las parrillas de televisión y las redes sociales de Estados Unidos puede resumirse en unas pocas preguntas. ¿Cómo debe responder la justicia? ¿Encerrando en una prisión de por vida a esta mujer de 36 años ante la magnitud del pavor que causó? ¿O debería tener en cuenta la precaria salud mental que padecía cuando cometió el crimen, y enviarla a un centro psiquiátrico donde pueda procesar lo ocurrido y, quizás, algún día recuperarse?

La historia de Clancy refleja también de forma dramática las limitaciones en la ayuda a las personas con problemas graves de salud mental. Y pone sobre la mesa la gravedad de la psicosis posparto, un trastorno poco conocido que ni siquiera está reconocido como una entidad propia en los diagnósticos establecidos por el manual DSM-V, referente de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. Pablo del Sol, psiquiatra infantil e investigador en la Universidad de Columbia de Nueva York, insiste en la necesidad de diferenciar la tristeza que puede sufrir una progenitora después de dar a luz, algo hasta cierto punto habitual, con la depresión posparto, algo que ya entra en la categoría de trastorno mental. “Pero este caso nos habla de una patología mucho más grave. La psicosis posparto incluye ideaciones delirantes como el convencimiento de que hay una amenaza real o la escucha de voces”, explica en una conversación telefónica.

Lindsay siempre había deseado tener descendientes. En su entorno la han descrito estos días de juicio como una progenitora atenta y cariñosa. Pero las cosas empezaron a torcerse tras su segundo embarazo. Y se descontrolaron totalmente cuando dio a luz a Calan, su tercer descendiente. A lo largo de esos meses, atravesó momentos de pánico, pensamientos acelerados, ideaciones suicidas y un miedo creciente relacionado con una sensación de que algo terrible estaba a punto de suceder. Recurrió a varios psiquiatras y a otro tipo de médicos, que le recetaron una docena de medicamentos por una depresión posparto severa. Fue ingresada unos días en una clínica mental. Pero nadie pareció dar con la tecla adecuada para curarla.

Psicosis posparto​

Los abogados de Clancy consideran que la psicosis posparto la exime de la responsabilidad penal. Hay un precedente en la justicia estadounidense. Hace 20 años, Andrea Yates, una mujer de Texas, ahogó a sus cinco descendientes. Y fue declarada no culpable por sufrir una enfermedad mental. El psiquiatra Del Sol explica que la responsabilidad de una persona que sufre este trastorno es limitada: “Alguien que actúa bajo una psicosis posparto recuerda sus actos; no es un episodio disociativo en un momento de estrés. Pero su capacidad de comprender la realidad está alterada”.

(imagen visible para usuarios registrados)
En esta cuarta semana de juicio ha destacado el testimonio de Paul Zeizel, un psicólogo que ha tratado a Clancy docenas de veces en los últimos tiempos, y que compareció en el estrado a petición de la defensa. En un momento emocionante, Zeizel dijo que la misma mujer que acabó con la vida de sus descendientes sigue hablando continuamente de ellos. “Realmente los quiere y los echa de menos. Piensa en ellos cada día, casi cada momento del día”, añadió. Dos testigos de la defensa han declarado esta semana que Clancy les contó que oía una voz masculina que le ordenaba cancelar a sus descendientes, que esa sería la única forma de que estuvieran a salvo. Sheila Cavanaugh, capellán del hospital donde la mujer fue ingresada tras el triple asesinato y su intento de quitarse la vida, dijo que, al cogerle la mano para tratar de consolarla, Clancy le dijo: “Estoy contenta de que mis descendientes estén ahora a salvo”.

El apoyo del exmarido y padre de los niños​

Patrick Clancy, el exmarido y padre de los tres pequeños, ha sobrellevado estos años de dolor inmenso con la idea de que él no se casó con un monstruo. “La Lindsay real era una mujer generosa y cariñosa con todo el mundo”, escribió. Además de defender a la mujer que le arrebató a sus tres descendientes, Patrick ha arremetido contra aquellos que juzgan a Lindsay sin conocerla. Y este año ha presentado una demanda contra los médicos que la trataron, por no controlar cómo reaccionaba a los medicamentos y no saber cómo atender a una persona cuya salud mental se estaba segarro, con voces que le ordenaban cancelar a ella y a sus descendientes, según el texto de la demanda que presentó.


Pero no todo el mundo comparte esta visión. El equipo legal que lleva la acusación considera que Lindsay Clancy actuó de forma “fría y calculadora”. “Sabía exactamente lo que estaba haciendo”, dijo en el juicio la fiscal Shanan Buckingham. Le acompañan una multitud de comentaristas que, ya sea desde redes sociales, podcasts o platós de televisión, han reclamado estas semanas un castigo de máxima dureza. “No me importa si sufría depresión posparto. No me importa cuántos psicofármacos estuviera tomando. Mi compasión por tu depresión se desvanece por completo en el instante en el que estrangulas a tu descendiente hasta cancelar. Esto no debería ser motivo de controversia”, escribió el conocido autor de ultraderecha Matt Walsh a sus cuatro millones de seguidores en X.

El debate se ha encarnizado aún más por el apoyo que algunas personas, principalmente mujeres, están mostrando a Clancy. Frente al juzgado que estudia su caso, se han concentrado estos días grupos de solidaridad cada vez más grandes de mujeres vestidas de rosa. La historia de su desesperada búsqueda de ayuda de doctor en doctor ha conmovido a personas que han visto en esta tragedia algo más que una asesina, sino una mujer con serios problemas psiquiátricos a la que nadie supo ayudar y cuyo caso muestra serias lagunas en el sistema médico estadounidense. Una campaña de GoFundMe ha recaudado más de un millón de dólares para ayudar a los padres de Lindsay a financiar los gastos en los que están incurriendo como consecuencia de tres años de viajes en apoyo de su hija. “Este caso pone sobre la mesa también la mala coordinación entre los diferentes terapeutas que trataban a la misma paciente. No puede ser que un psicólogo no sepa que entre septiembre y diciembre un psiquiatra había visto a tu paciente unas 15 veces”, opina el investigador de Columbia.

En redes sociales, hay mensajes que acusan a estas voces de descargar siempre, pase lo que pase, la responsabilidad en las mujeres y, en los casos más extremos, de apoyar el asesinato de niños. Como suele ocurrir en estos casos, tampoco faltan los elementos conspiranoicos. Como aquellos que acusan a Patrick de haber apiolado a sus descendientes, aunque no haya absolutamente ninguna evidencia de ello.

El juicio contra Lindsay Clancy continuará los próximos días a la espera de una sentencia. Es dudoso que las personas que ya han tomado una postura vayan a cambiar de bando. Pero sea cual sea el veredicto, es casi seguro que no va a ser tan duro como el dolor que ya arrastra la acusada desde el 24 de enero de 2023.

https://elpais.com/sociedad/2026-08...ientes-aviva-la-guerra-cultural-en-ee-uu.html
 
Buf, estos casos extremos sacan lo peor de la sociedad. De momento el artículista ya va declarado con una posición. Así poco en claro vamos a sacar.
 

Estadísticas del foro

Temas
2.063.923
Mensajes
58.577.733
Miembros
191.143
Último miembro
german1213_

El blog de burbuja.info

Volver