Depósitos al 3% se apagan y el ahorro busca refugio
El dinero parado ya no renta lo que rentaba. Un ahorrador con un depósito a punto de vencer en ING se encuentra con que las mejores ofertas que le llegan son un 2,58% a tres meses o un 2,52% a seis en Openbank, y se plantea si merece la pena seguir buscando. La respuesta que recibe del entorno financiero es incómoda: cada mes que pasa, el suelo está más abajo. Las cuentas remuneradas que hace nada rondaban el 3,5% han ido cayendo en cascada y hay quien sostiene que las referencias apuntan a un escenario de tipos oficiales en torno al 2% en la eurozona, con depósitos que podrían quedarse entre el 1,25% y el 1,5%.
El punto de partida es una decisión personal que se ha convertido en un pequeño tratado de estrategia bancaria. El ahorrador arrastra una cuenta en ING desde hace unos 25 años, con 50 céntimos dentro y una tarjeta prepago olvidada, y ahora quiere sacar el dinero del depósito que se le vence en marzo. La oferta de Openbank, banco en el que ya tiene cuenta, no le convence del todo. Y ahí empieza la ronda de alternativas.
Qué ofrece el mercado para un depósito a corto plazo
La lista que se va construyendo en la conversación es un mapa del momento.
Norwegian aparece como cuenta remunerada al 3%, con la ventaja de que el dinero se puede retirar cuando se quiera, aunque el interés se revisa a la baja con frecuencia.
Renault Bank ofrece cuentas remuneradas al 2,32% y depósitos a 12, 24 y 36 meses al 2,42%, 2,52% y 2,57%.
Bankinter tiene depósitos en divisas al 3,20% y 3,30% desde 15.000 euros.
MyInvestor coloca un superdepósito al 3% a un mes, y
Banca March mantiene un 2,75% a seis meses desde el primer euro y hasta 200.000, solo para nuevos clientes.
Pibank aparece con un 4 meses al 3% sin nómina, y
Wizink con un 2,40% a doce meses.
El problema de fondo es que muchas de estas ofertas son puertas giratorias. Un cálculo que circula en la conversación lo deja claro: 20.000 euros al 3% durante un mes dan 50 euros brutos, que tras el 19% de retención se quedan en 40,5. Mover el dinero de banco en banco para eso da pereza, y cuando la promoción caduca, el saldo se queda a la espera de la siguiente ventana.
Cuentas remuneradas, fondos monetarios y el riesgo de la letra pequeña
Para quien no quiere ataduras, las cuentas remuneradas son la vía rápida.
Trade Republic remunera hasta 50.000 euros en torno al 2,75%, y
Cetelem ha ido recortando hasta el 2,50%.
Sabadell paga un 2,5% hasta 20.000 euros y
Bankinter un 2,5% sin vinculación. La pega es que los tipos se revisan y las condiciones cambian sin avisar.
La otra puerta son los fondos monetarios y de renta fija ultra corta. Un fondo de este tipo, con comisiones en torno al 0,35% si se contrata a través de una plataforma, puede dar algo más que un depósito, pero no es un producto garantizado. El argumento de quien los defiende es que con los tipos por encima de la comisión de gestión es casi imposible perder, y que reembolsar el dinero tarda unos cuatro días. El argumento contrario es que durante buena parte de la última década estos fondos han dado rendimientos negativos y que el dinero no está cubierto por el fondo de garantía de depósitos.
El dinero nuevo y las trampas de la vinculación
Una de las claves que se repiten es que casi todas las ofertas agresivas son para
dinero nuevo. Eso obliga a mover el saldo de banco en banco y a cumplir periodos de carencia para volver a ser cliente elegible. Quien deja una cuenta olvidada durante años se arriesga a que le cambien las condiciones, le cobren comisiones o le cierren la puerta a la siguiente promoción.
También aparece la letra pequeña de las
vinculaciones. Algunas cuentas exigen domiciliar la nómina, usar la tarjeta una vez al mes o contratar productos asociados. Otras, como la cuenta Freedom de Mediolanum, no piden nada, pero el comercial que la coloca suele insistir en derivar el ahorro hacia fondos, que es donde está el negocio real.
La previsión que nadie discute: menos tipos, menos rentabilidad
El consenso, con matices, es que la rentabilidad del ahorro conservador va a seguir bajando. La referencia que se maneja es un escenario de tipos oficiales en la eurozona en torno al 2% y depósitos que se quedarían entre el 1,25% y el 1,5%. Algunos análisis matizan que Estados Unidos no tiene prisa por bajar tipos si la inflación se resiste, y que el petróleo por debajo de 50 dólares sería la condición para que se relajen. Otros apuntan a que la inflación y el gasto público van a obligar a volver a subir tipos más adelante, lo que convertiría los depósitos largos actuales en una mala decisión.
La conclusión práctica que se extrae de todo esto es que el ahorrador conservador tiene tres caminos: aceptar un 2,5% a seis meses y olvidarse, perseguir promociones de un mes con rentabilidades decrecientes, o asumir algo más de riesgo en fondos de renta fija corta. Ninguno es cómodo. Y el reloj corre: cada mes que pasa, la oferta es peor que la anterior.