El PC dura demasiado y las ventas se hunden
Las ventas de ordenadores se despeñan. La paradoja es tan simple como incómoda para el sector: cuanto mejor funciona el equipo que ya está en casa, menos razones hay para comprar otro. Un PC con un procesador Intel «i» de 2010 en adelante, RAM suficiente y un disco SSD cubre de sobra el uso diario de quien no juega ni trabaja con software profesional. Durante años el ordenador quedaba inservible a los tres o cuatro años. Ese reloj se ha roto, y con él todo un modelo de negocio basado en la renovación.
¿Por qué un ordenador de 2015 sigue sirviendo para casi todo?
Porque el cuello de botella dejó de estar en el procesador. El salto del disco duro mecánico al
SSD hizo más por el rendimiento percibido que media docena de generaciones de chips, y el trabajo pesado se ha mudado a la nube. Se guardan menos cosas en local, así que la capacidad del disco importa menos. La máquina vieja aguanta.
El mercado, además, está saturado. Casi todo el mundo tiene ya un ordenador y el que tiene le vale. Para una parte creciente de la población el
móvil ha ocupado ese hueco: ofimática básica, internet, vídeo. Y un smartphone se renueva por otras razones, no porque el sistema deje de arrancar.
Windows 12, la palanca que llegaría en 2024
El sector mira al sistema operativo:
Windows 12 llegaría en 2024 y, sobre el papel, forzaría a renovar buena parte del PC. El precedente invita a la calma. Con Windows 11 se anunció que no se instalaría sin un chip concreto y miles de equipos quedaban fuera; después, el requisito se fue diluyendo. Hay utilidades como
Rufus que permiten instalarlo saltándose los requerimientos. La lectura más extendida: la exigencia de hardware nuevo es más una amenaza comercial que un muro real, porque nadie quiere perder cuota de mercado.
Hay otro frente menos confesable. Abundan los relatos de actualizaciones que se instalan
cuando les da la gana, sin preguntar, y degradan el rendimiento justo cuando hacía falta. Con Windows 10 parcheado al menos hasta 2025, el parque de equipos viejos tiene cuerda de sobra.
La RTX 4080 sigue por encima de 1.200 euros
Jugar es la excepción que justifica un equipo potente, pero ni por esas. La tarjeta de referencia no baja:
la RTX 4080 sigue por encima de los 1.200 euros. Hay quien fija su propio umbral —no comprar hasta verla a 800— y mientras tanto se queda quieto. El mercado se parte en dos: quien no necesita gráfica y aguanta con lo que tiene, y quien la quiere y no paga el precio actual.
El encarecimiento de la gama alta es el otro gran argumento. Circula una comparación que resume el enfado:
hace cinco años un sobremesa top para jugar costaba 1.500 o 1.800 euros; hoy no baja de 4.500. Detrás se apunta a la lógica financiera: Nvidia y AMD funcionan como compañías de crecimiento, obligadas a elevar márgenes cada trimestre, mientras Intel, por detrás en gama, necesita más silicio para competir y por eso sufre.
El precio que no se mueve ni en «días naranjas»
Un comprador relata que siguió durante tres semanas el precio de un mismo ratón en una gran tienda de informática. En ese tiempo pasó por dos promociones, por la campaña de vuelta al cole, por una semana normal y por unos «días naranjas». El precio no se movió un céntimo. Su conclusión: el cartel de
quedan pocos forma parte del decorado.
No es el único episodio. Una regleta de enchufes con interruptor individual, marcada a
24 euros en unos grandes almacenes, salió en caja por menos de 20 durante una «semana sin IVA». El precio de referencia había subido lo justo para que el descuento no se notara. También por eso se compra menos: la sensación de estar pagando de más en cada estantería.
Apple y el ordenador que se niega a morir
Los equipos de Apple también aguantan: un MacBook Air comprado en
2015 sigue funcionando «como el primer día», con la batería como única baja. Un iMac de 27 pulgadas con Core i5 de ese mismo año se considera con potencia de sobra para cinco años más. Y un MacMini con procesador M2, por
636 euros, le pareció a un comprador mejor negocio que los mini-PC baratos que tenía en el punto de mira. La durabilidad es una mala noticia para quien vive de vender otra vez.
Consola, móvil y Linux: las puertas de salida
La renovación ya no pasa por el PC. Una
Xbox Series S por 250 euros resuelve el ocio de quien no quiere lidiar con gráficas, y sirve además de centro multimedia para verlo todo desde el sofá. Otros tiran de segunda mano y de
tecnología antigua, o directamente se pasan a Linux de escritorio:
Ubuntu o
Mint cubren la ofimática de cualquier usuario medio, mientras Windows sigue siendo obligado solo para juegos y software muy concreto.
Queda la pregunta de fondo. ¿Qué tendría que pasar para que el usuario de a pie volviera a comprar un ordenador? El sector confía en que la fuerza venga del sistema operativo. Los precios, de momento, empujan en la dirección contraria.