Looksmaxing: la obsesión por el espejo que nace del acoso
¿Puede una gafa torcer una vida entera? Para una joven autista, la respuesta es sí. Su testimonio circula por internet como ejemplo de una deriva preocupante: adolescentes que se sintieron diferentes y fueron acosados durante la infancia, y que al llegar a la adolescencia culpan a su apariencia de todos sus males. Es la puerta de entrada al looksmaxing, el movimiento que promete que la belleza lo arregla todo, y a la filosofía black pill, que reduce el éxito social al atractivo físico.
La joven explica que su autoestima era inexistente. Sus gafas, que le distorsionaban los ojos, se convirtieron en su mayor inseguridad. Creyó que si lograba ser guapa, sería feliz. En el extremo, hay quienes llegan a métodos dañinos: se habla de chicos dispuestos a romperse huesos con un martillo.
Pero no todos comparten la premisa. Hay quien sostiene que la percepción propia no influye nada: lo único que importa es cómo te tratan los demás. Otros van más allá y ven una conspiración para eliminar a los autistas, argumento que no resiste el más mínimo análisis.
La cuestión de fondo es incómoda: la obsesión por la imagen puede ser un síntoma, no una solución. Y mientras unos buscan la felicidad en la cirugía o en rutinas extremas, otros recuerdan que el problema rara vez está en el espejo. Mejor no romperse nada.