Baños llama a resistir contra los que quieren otra guerra en Europa
¿Hace falta una tercera guerra entre europeos para que España siga siendo España? El coronel Pedro Baños, analista de
geopolítica y presencia habitual en televisión, sostiene que no. En una serie de mensajes públicos, Baños llama a los españoles a estar «unidos» frente a quienes, dice, quieren «llevarnos a otra guerra en Europa». Y señala a los destinatarios de su advertencia: los denominados NAFO, los «Fella» y, en general, los que describe como «perritos falderos de los anglos», a los que presenta como «tradicionales enemigos de España y la Hispanidad».
La reacción no se hizo esperar. El también eurodiputado Hermann Tertsch le respondió con una ironía afilada: «¡Viva Rusia, Baños, Viva Rusia!». El analista Daniel Rodríguez Herrera fue más lejos: «El único culpable de la muerte de los ucranianos es Putin, y cuando acusas a cualquier otro estás exculpando a Putin». La discusión derivó pronto hacia un asunto de fondo: si España debe mantenerse neutral en el conflicto ucraniano o si esa neutralidad es, en realidad, una forma de alinearse con Moscú.
Qué es el Plan Kalergi y por qué se menciona en este debate
En medio del cruce de reproches, uno de los participantes introdujo un término que circula desde hace años en ciertos círculos: el Plan Kalergi. Según esta teoría, existiría una conspiración para mezclar deliberadamente a las poblaciones europeas mediante la inmigración masiva, con el objetivo de diluir las identidades nacionales. El mensaje en cuestión sostenía que «una matanza entre europeos mientras llegan migrantes todas las semanas es la culminación del Plan Kalergi». Se trata de una teoría conspirativa sin respaldo documental, que no aparece en ningún documento oficial y que los historiadores han desmentido en repetidas ocasiones. En el intercambio se usó, además, con términos despectivos hacia los migrantes que este artículo no reproduce.
El precedente histórico: la División Azul y la neutralidad española
El argumento histórico ocupó buena parte del intercambio. Un participante recordó que España se mantuvo neutral en la Primera Guerra Mundial y en la Segunda, y que en ambas ocasiones «le fue bien». La respuesta no tardó: otro interviniente corrigió esa versión. España no fue neutral en la Segunda Guerra Mundial, sino que envió a la División Azul a luchar junto a Alemania en el frente soviético. Como consecuencia, añadió, España quedó excluida de los planes de reconstrucción europeos y sufrió «un retraso de décadas» respecto a sus vecinos, además de la hambruna de los años cuarenta y parte de los cincuenta.
La discusión derivó hacia el grado exacto de alineamiento del régimen franquista con el Eje. Un participante matizó que la participación española fue «de voluntarios y solo en la invasión de la Unión Soviética», motivada por la venganza contra la URSS por su papel en la Guerra Civil. Y añadió un dato: de los aproximadamente veinticinco países que apoyaron al régimen nazi, el único que no cayó en 1945 fue el de Franco.
El papel de los eurodiputados y la pregunta que Baños lanza
Uno de los mensajes de Baños apunta directamente a los eurodiputados: «¿Qué hacen realmente por España y los españoles? ¿A qué intereses sirven?». Recuerda que los ciudadanos les pagan «unos buenos sueldos y mejores pensiones» y reclama respuestas sin temor. La pregunta, en el contexto del debate sobre Ucrania, funciona como una acusación velada: la de que parte de la representación española en Bruselas responde a intereses ajenos.
Neutralidad, materias primas y el problema de la dependencia energética
El hilo también bajó al terreno económico. Un participante defendió que «a España no se le ha perdido nada en Ucrania ni en Rusia» y que, dado que Europa es «un continente viejo y sin recursos naturales», lo sensato sería mantener buenas relaciones con quien los tiene. La contrarréplica fue directa: si a Rusia no se le ha perdido nada en España, ¿por qué hay indicios de injerencia? La respuesta aludió a la necesidad de estar preparados: «Si vis pacem, para bellum». El intercambio quedó sin resolver, como tantos otros en un asunto donde cada parte lee los mismos hechos con signo contrario.
Al final, la pregunta de si España debe ser neutral en un conflicto europeo sigue sin respuesta consensuada. Lo que sí queda claro es que quienes defienden esa neutralidad y quienes la consideran una cesión a Moscú no están discutiendo solo sobre Ucrania. Están discutiendo sobre qué significa España, quién la representa y a quién debe lealtad. Un debate viejo, con ropaje nuevo.