El coronel Baños, señalado como prorruso tras su choque con el PP
Pedro Baños no está condenado por nada. No hay sentencia, ni pago acreditado, ni instrucción conocida de Moscú. Y pese a todo, el coronel se ha convertido en el nombre que una parte de la conversación pública coloca al borde de la acusación de traición. El detonante es un cara a cara en televisión con un eurodiputado del Partido Popular en el que el analista defendió sentarse a negociar con Rusia. Sus detractores lo leyeron como una rendición disfrazada de pragmatismo. Sus defensores, como la única voz que se atreve a decirlo en voz alta.
Quién es Pedro Baños y por qué está en el punto de mira
Coronel retirado, escritor y analista de
geopolítica, Baños firma en redes como
@geoestratego y mantiene una presencia continuada en medios. Su perfil circula desde hace tiempo en listas especializadas en propaganda rusa: una de ellas lo presentó en
24 entregas numeradas como un personaje con rechazo persistente al mundo anglosajón y un apoyo discreto pero prolongado a Rusia. Ese retrato, difundido tuit a tuit, es la base de buena parte de las acusaciones.
El reproche más repetido no es qué dice, sino cuándo lo dice. Sus críticos sostienen que antes del conflicto negó que Rusia fuera a invadir Ucrania, un pronóstico que no le perdonan y que airean cada vez que vuelve a una tertulia. Un comentarista lo resumía con retranca: dos años después de aquellas «monumentales pifias», el excoronel sigue siendo uno de los «mayores expertos en geoestrategia» para muchos medios españoles. El desglose completo de esos reproches, con enlaces y capturas, daría para un artículo entero.
¿Qué dijo exactamente Baños en el cara a cara televisivo?
Defendió negociar. «Todas las guerras se han solucionado sentándose a la mesa de negociación, sea con armisticio, con un alto al fuego o sea como sea. Sentándose a la mesa de negociación, y aquí nadie está hablando de ello», sostuvo. La réplica del eurodiputado del PP Antonio López-Istúriz fue directa: le preguntó si lo que proponía era entregar la mitad de Ucrania y si los europeos habían llevado a los ucranianos al matadero.
La respuesta del analista no se hizo esperar: «¿Quién les entrena? ¿Quién les proporciona el armamento?». Según quienes siguieron el intercambio, el parlamentario llegó a repetir
hasta cuatro veces que Putin es un dictador, un argumento que algunos participantes recibieron con incomodidad. El vídeo, además, dejó una escena que circuló por separado: un gesto de la mano del analista interpretado por algunos como una amenaza. Sobre eso no hay más prueba que la lectura de quien lo colgó.
Las acusaciones: qué se le imputa y qué está probado
Lo que circula es una acusación política, no una imputación judicial. Se le llama «agente prorruso», se dice que es peligroso para España y se pide que responda ante la justicia por una supuesta alta traición. Nada de eso ha pasado por un tribunal. Aparece también la comparación con otro personaje públicamente vinculado a un régimen extranjero.
En el otro extremo, el apoyo es igual de rotundo. Hay quien sostiene que Baños se limita a defender los intereses de España y a decir verdades que incomodan a los políticos. Y hay quien va más lejos: que su análisis sobre quién arma y entrena a quién es precisamente lo que nadie quiere debatir en televisión. La línea que separa al analista incómodo del propagandista útil la traza cada cual según dónde ponga el foco.
¿Por qué se habla de un strike a su canal de YouTube?
Según el relato de uno de los participantes en el debate, por acumulación de reportes por desinformación. Su canal crece en suscriptores y, a la vez, recibe denuncias cada vez más difusas: basta una palabra o un tema sensible para que la plataforma marque el contenido. Ya habría recibido
un strike; con tres, la cuenta desaparecería. No haría falta una causa concreta, solo la repetición del aviso.
La división: analista incómodo o propaganda útil
El debate no es sobre Ucrania. Es sobre quién tiene derecho a hablar de Ucrania. Una parte del público entiende que cuestionar el relato oficial no equivale a traicionar, y recuerda las advertencias del coronel sobre el coste energético. Otra parte responde que la equidistancia es una forma cómoda de militar en un bando sin decirlo.
Lo llamativo es el volumen. Pocas figuras generan un rechazo tan intenso y una defensa tan cerrada al mismo tiempo. Y casi nadie discute los datos que se citan: se discute la intención de quien los cita.
Si la justicia acaba pronunciándose, lo hará sobre hechos, no sobre sospechas. Mientras eso no ocurra, Baños seguirá en antena con una parte de la audiencia convencida de que el problema no es él.