El IRPF ya supone el 45% de la recaudación sin deflactar desde hace 17 años
La subida salarial que negocies este año no te va a hacer más rico. Esa es la tesis que abre el asunto: el IRPF lleva
17 años sin deflactarse, ya representa el
45% de la recaudación total y creció un
12% el último ejercicio. Con esos mimbres, cada incremento nominal de nómina se convierte en un salto de tramo y, por tanto, en una mordida mayor del Estado. La inflación castiga al que cobra y engorda al que recauda. El debate sobre si eso es expolio o simple matemática fiscal es el que recorre las 198 respuestas.
Qué significa exactamente que no se deflacte el IRPF
Deflactar la tarifa consiste en mover los tramos al ritmo de los precios para que una subida salarial que solo compensa la inflación no te haga tributar más. Si no se hace, el trabajador sube de tramo sin haber ganado poder adquisitivo real. Ese es el mecanismo que se denuncia:
un impuesto oculto que no aparece en ningún titular de subida de tipos.
Hay quien responde que quedarse en casa no deflacta nada ni controla la inflación, y que la abstención no arregla el problema. El contraargumento tiene su lógica formal, pero no discute la cifra: el porcentaje de recaudación por IRPF sobre el total no ha dejado de crecer.
El coste real de un salario: dónde va cada euro
El cálculo más repetido parte de un sueldo bruto de
2.000 euros al mes: unos
300 euros de retención por IRPF y
170 de cotizaciones a la Seguridad Social a cargo del trabajador. Aparte, la empresa desembolsa alrededor de
700 euros adicionales por contingencias, formación y demás conceptos. Total: unos 2.700 euros de coste para que al empleado le lleguen 1.530. El desglose completo, partida a partida, arroja un porcentaje que sorprende incluso a quien lleva años mirando nóminas.
El ejemplo se estira hasta los
60.000 euros brutos anuales: sumando los 19.200 euros que aporta la empresa, el coste total ronda los 79.200 y al trabajador le llegan unos
41.972. Es decir, poco más de la mitad. Y con ese bruto, en una familia de cuatro miembros en Madrid o Barcelona sin un segundo ingreso, el margen es mínimo.
¿Cuánto paga realmente una empresa por cada trabajador?
Aquí es donde el asunto se enreda. Una parte sostiene que el porcentaje que aporta el empleador por cotizaciones ronda el
30-31% sobre el bruto y que hay quien lo confunde con impuestos puros, cuando incluye prorratas de pagas extras y conceptos que no son tributo. La otra parte responde que el porcentaje exacto da igual: el dinero sale igualmente del bolsillo de alguien y no llega al trabajador.
La discusión derivó en un intercambio de cifras sobre si son 600 o 700 euros, sobre si el 23% o el 31% corresponde a cotizaciones del empleado, y sobre qué parte de esa cantidad es impuesto y qué parte es seguro social. Nadie movió su posición un milímetro.
El impuesto de sociedades y la sospecha sobre los beneficios
Uno de los giros más interesantes del asunto: hay quien lleva
más de 30 años trabajando en empresas punteras y asegura que ninguna presentaba beneficios, todas en pérdidas, y todas siguen abiertas, ampliando plantas y abriendo delegaciones en el extranjero. La conclusión que extrae es que los únicos que pagan impuestos de verdad son los asalariados. Es una acusación de fraude fiscal que, en el marco de este asunto, se lanza sin aportar una sola prueba documental.
La respuesta desde el otro lado es directa: si hay fraude, se denuncia; y si montar una empresa es tan fácil, que la monte quien se queja. El contraataque señala que no todo el mundo tiene capital ni conocimientos para emprender, y que eso no exime a nadie de cumplir.
La comparación con la España anterior al IRPF
En el tramo final aparece un argumento histórico: antes no existía el IRPF ni el IVA, y ahora el marginal puede llegar al
48% en algunas comunidades, más los recargos de cotización. La respuesta es que las cotizaciones sociales ya se pagaban antes con porcentajes similares, y que la comparación se sostiene mal. El intercambio termina sin acuerdo y con un dato sobre la mesa: el tipo marginal alto y el IVA general del
21% no tienen equivalente en el sistema anterior.
El punto donde todo se atasca es siempre el mismo: si el Estado recauda más porque exprime al trabajador o porque la economía genera más bases sobre las que cobrar. Nadie ha traído la serie completa de presión fiscal por deciles para zanjarlo. Y sin esa serie, cada uno sigue mirando su nómina y sacando sus conclusiones.