Me parecen muy interesantes los derroteros que está tomando este hilo. Un debate que, en cierta medida, ya se echaba en falta en estos tiempos y, sobre todo, en este foro.
Volviendo al tema, creo que lo que aquí se empieza a debatir es el motivo, o quizás el detonante principal, de esa megacrisis que algunos intentan anticipar y otros, rebatir.
Parece que estamos ante una situación que, salvando las distancias, recuerda a lo que ocurrió durante la Revolución Industrial, cuando hablábamos de tierra, trabajo y capital. Ahora, en cambio, el debate gira en torno a la finitud de los recursos, su escasez o la creciente dificultad para extraerlos. Empezando por el petróleo y siguiendo por las materias primas industriales necesarias para dar ese salto cualitativo que estamos viviendo con la inteligencia artificial y todo su entorno.
Estamos viendo cómo empresas como Amazon, Microsoft, Google o Meta construyen centros de datos a un ritmo nunca visto. Ayer mismo aparecía en prensa una noticia sobre ACS y la concesión para construir diferentes centros de datos aquí en España.
Y todo esto hay que tenerlo muy en cuenta porque quizás, como comenta un forero, estemos ante un auténtico cambio de paradigma. No lo sabremos hasta que tengamos la perspectiva suficiente para mirar atrás y valorarlo con los pies en el suelo.
Por ahora, simplemente estamos especulando con las posibilidades y los datos disponibles. Como ciudadanos de a pie, aunque creamos disponer de mucha información, ni mucho menos conocemos todas las incógnitas de esta gran ecuación, de este algoritmo interminable.
Dicho esto, creo que el problema de los recursos finitos es bastante evidente con la información que tenemos.
Hemos visto cómo se han disparado los precios de prácticamente cualquier metal industrial y de muchos metales preciosos con un doble uso. También vemos un petróleo al alza, aunque, desde mi punto de vista, si comparamos su precio actual con otros momentos del pasado, tampoco podemos decir que se haya disparado tanto.
Basta con observar la evolución del oro, que no hace mucho tocó máximos. Sin embargo, considero que el petróleo podría estar bastante más caro si tenemos en cuenta la inflación acumulada durante los últimos lustros.
Quizás el propio sistema esté tratando de comprimir su precio para evitar precisamente lo que aquí estamos comentando: un crash de mayor envergadura que termine llevándolo al colapso.
También estamos viendo cómo, de un tiempo a esta parte, se está dando prioridad a diferentes alternativas energéticas para reducir la presión sobre una única fuente de energía. Tampoco sé cómo terminará todo eso.
Lo que sí veo es que el consumo eléctrico no deja de aumentar. Todos esos centros de datos necesitan energía, refrigeración, espacio e infraestructuras. Y todo tiene un coste.
De ahí también esas capitalizaciones impresionantes en muchas de las principales empresas del Nasdaq, que se han disparado casi como el Bitcoin en sus mejores épocas.
¿Cómo podemos saber qué dirección tomar en esta encrucijada?
Pues bien, yo considero que la velocidad a la que se está desarrollando todo esto es insostenible. Eso sí lo tengo bastante claro.
No creo que pueda mantenerse indefinidamente el ritmo de estos últimos tres, cuatro o cinco años, tanto en inversión como en construcción y entrega de todo lo que se está demandando.
Cada vez somos más exigentes, queremos más y, además, a un precio más ajustado.
Hace poco hablábamos en varios hilos sobre la inteligencia artificial, sus posibles subidas de precio y cómo llegará un momento en el que será inviable que un ciudadano de a pie tenga acceso, sin restricciones, a todos esos recursos.
Habrá que pagarlos, posiblemente, a un múltiplo muy superior para que semejantes inversiones resulten rentables o, al menos, puedan amortizarse en un plazo razonable.
Bien, no lo sé.
Lo que sí creo, y vuelvo a repetirlo, es que todo esto se va a ralentizar.
Y una ralentización conllevará un ajuste. Ese ajuste sí que os lo compro, sí que lo veo.
Es posible que durante los próximos cinco o seis años, incluso una década, lleguemos a una situación que, sin ser necesariamente un punto de inflexión, represente una barrera difícil de superar.
Costará avanzar, costará subir un escalón más. Habrá que recorrer un largo pasillo antes de poder afrontar el siguiente tramo.
Eso sí que lo veo.
Es como el que se ha metido entre pecho y espalda un buen chuletón y necesita dejar pasar un tiempo antes de comerse el siguiente.
Y aquí, señores, nos hemos empachado.
¿Cuál será la consecuencia de semejante empacho?
Creo que, con los mecanismos económicos actuales que todos conocemos —la máquina de imprimir dinero, la deuda infinita que seguimos absorbiendo—, se podrá colocar de algún modo un colchón que amortigüe ese frenazo y evite que nos demos de bruces contra el suelo.
No lo sé a ciencia cierta, pero me parece una posibilidad bastante razonable.
Por eso no considero que necesariamente vayamos a sufrir una megacrisis irreversible, una especie de Mad Max económico que nos devuelva a los años treinta.
Creo que sí habrá un frenazo, quizás una recesión, una contracción del consumo y un periodo de ajuste. Pero, por ahora, no veo indicios suficientes que me hagan pensar en ese gran choque que termine mandándonos, como quien dice, al malos.
Al menos, no con los datos que tenemos hoy sobre la mesa, o al menos a los que yo tengo acceso.
Así que seguiré leyendo atentamente todas vuestras aportaciones, porque me interesa conocer qué dirección creéis que va a tomar todo esto y qué argumentos os llevan a pensar que estamos ante una crisis más del sistema o, por el contrario, ante algo de una magnitud completamente diferente.
Muchas gracias a todos y un saludo.