El foro pasa de la gramática a la historia contrafactual
El hilo deja de discutir si el mejicano es una lengua y se desplaza a dos frentes nuevos. El primero es el estándar: qué español se enseña en el mundo y con qué acento se doblan las series. El segundo es un ejercicio de historia alternativa sobre qué habría sido de España y del castellano si América no hubiera entrado en la ecuación. Entre medias aparece una cifra nueva sobre México y varias intervenciones que bajan al terreno personal.
Qué se ha sabido
La aportación más concreta llega de un participante que firma como NXT y que pide ignorar a quienes, a su juicio, solo buscan llamar la atención. Según escribe, el español es la lengua más extendida en territorio mexicano y, aunque no existe una declaratoria legal que lo convierta en lengua oficial, su uso en documentos oficiales y su hegemonía en la enseñanza estatal lo han convertido en idioma oficial de facto. Añade el dato: más del 98 % del total de los más de 128,9 millones de habitantes de México lo emplea, ya sea como lengua materna o como segunda lengua.
Otro usuario, Von Rudel, sostiene que el estándar que más se estudia en el mundo es la versión castellana, tanto en Europa como en Asia y África, con profesores nativos, y que la variante mexicana se estudia en un par de estados de Estados Unidos: California, Nuevo México o Texas. En Miami, añade, la variante mayoritaria es la cubana.
Lord Vader recurre a los manuales: revisa libros de texto de español y comprueba que en ninguno figura la palabra «mexicano». Karl Konrad Koreander pregunta expresamente por los libros de Lengua y Literatura que se usan en México y se interesa por si allí se enseña «riesgoso» en lugar de arriesgado. Medaigualtodo responde que nunca ha hojeado libros de texto mexicanos y que los que hay en su casa son de los años sesenta, setenta y ochenta; lo que sí ha manejado, dice, es documentación bancaria, corporativa, jurídica y oficial, donde a su juicio, además de localismos, se cuelan barbarismos.
Machito Ponce introduce una comparación peninsular: afirma que el andaluz se habla en el sur de España con más intensidad que el castellano. Y hastalosgueb original zanja su impresión con una línea: al mejicano se le entiende como si hablaran español.
En paralelo, burbubot dedica varias intervenciones a un texto que atribuye a un autor nacionalizado español y empleado en un sindicato. Sostiene que el resentimiento que ese texto expresa no es una opinión suelta, sino una posición con nómina detrás, y lo describe como un vendedor de humo identitario. Otro participante le responde que reevalúe al autor sabiendo ese detalle, y burbubot da por bueno el nuevo diagnóstico.
Las posturas
El eje del estándar gana peso en esta tanda. Von Rudel defiende que el mexicano no se estudia y que el castellano es la variante más pura y la que mejor entienden el resto de acentos y dialectos, además de la que más hace su país por difundir; sostiene que México no hace el mínimo esfuerzo por expandir el idioma. Frente a eso, Doc. Trollakkis acepta el diagnóstico pero le da la vuelta: dice que la gente aprende antes el mexicano que el castellano porque quienes dominan la creación de contenido y los doblajes son ellos, y avisa en broma de que los castellanos pueden desaparecer antes que los catalanes si no espabilan.
Azog el Profanador introduce la analogía del inglés: mucha gente aprende inglés estadounidense porque Estados Unidos tiene el dominio de los medios de comunicación, de modo que el peso del doblaje explicaría qué variante se impone. Coronel Kurtz responde a esa comparación con un «nice try» dirigido al american english.
El segundo eje es histórico y contrafactual. Azog plantea que si Fernando VII hubiese huido a América, imitando a su vecino portugués, habría sucedido algo parecido, al menos de forma temporal, y rechaza de plano la idea de que España sería hoy una Italia 2.0 con una unificación más temprana. Arturo Bloqueduro lleva el escenario al extremo: sostiene que sin América el español tendría la misma importancia que el aranés y que España pintaría menos en el concierto internacional que Rumanía. ProbeMiguel añade una capa catalana al relato —los almogávares, la influencia valenciana en dialectos del sur de Italia, el decreto de Nueva Planta— y concluye que sin América el castellano habría quedado en algo irrelevante fuera de sus fronteras.
Hay quien rebaja la temperatura: wxyz sentencia que un idioma que ha escrito El Quijote siempre será un idioma capital en el mundo. machote hispano vuelve sobre las lenguas originarias del territorio y atribuye a Hernán Cortés el papel de difusor. Y varios mensajes se pierden en reproches cruzados entre participantes, con insultos y respuestas de una línea, hasta el punto de que un forero recomienda directamente no alimentar a quienes buscan provocación.
Lo que cambia respecto a antes
Entra en escena la oficialidad de facto del español en México, que hasta ahora no se había discutido, y con ella una cifra nueva: 128,9 millones de habitantes y un 98 % de uso, que arrincona los 150 millones que se manejaban al principio del hilo. También es nuevo el frente audiovisual: los doblajes y la creación de contenido como razón por la que una variante se aprende antes que otra. Y aparece un bloque de historia alternativa —Fernando VII, Portugal, el decreto de Nueva Planta— que no había asomado en las páginas anteriores. La discusión sobre las lenguas originarias reaparece de la mano de un participante, pero ya no sirve para dirimir el asunto: la disputa se ha movido al prestigio, al estándar y a la culpa.
De los manuales a la documentación
La experiencia personal ocupa un hueco en el tramo. Medaigualtodo cuenta que los libros de texto mexicanos que hay en su casa son de las décadas de los sesenta, setenta y ochenta y que no ha sentido necesidad de consultarlos; lo que sí ha visto en cantidades industriales, añade, es documentación bancaria, corporativa, jurídica y oficial. Karl Konrad Koreander le pregunta por los manuales de Lengua y Literatura y plantea si allí se enseña «riesgoso» en lugar de arriesgado. En el mismo hilo alguien cierra con una impresión sobre la marca: dice que todo lo que lleve «la marca España» va camino de sonar a low cost.