El problema está en el Estado.
Te sangra durante décadas para asegurarte unas pensiones. Como el dinero lo despilfarra después no puede atender las pensiones. Para hacerlo se endeuda, lo que es lo mismo: supone que son los españoles los que se pagan las pensiones. Encima lo hacen para que paguen los que no pueden quejarse: los jóvenes y nietos que no han nacido.
Es decir que aportamos nuestro dinero para que después nos lo den en modo pensiones y los políticos se lo quedan. Y nos engañan de nuevo porque las pensiones que cobramos las pagamos los ciudadanos. Lo perverso de todo esto es que los jubilados juegan en el plan del expolio. Cuando ven que les han quitado a ellos, tienen poco reparo en aliarse con el gobierno para ser los dos los que quitan al resto de españoles. La peor generación de abuelos y padres en la historia.
La propuesta del humilde Janus, espíritu de la opinión contraria, es eliminar las pensiones. De golpe eliminamos dos expolios orquestados e intencionados. Hay que definir un mecanismo de ahorro suficiente y que cada uno decida hasta qué edad trabajar, los 40 o los 90. Cada uno lo que quiera.
Te sangra durante décadas para asegurarte unas pensiones. Como el dinero lo despilfarra después no puede atender las pensiones. Para hacerlo se endeuda, lo que es lo mismo: supone que son los españoles los que se pagan las pensiones. Encima lo hacen para que paguen los que no pueden quejarse: los jóvenes y nietos que no han nacido.
Es decir que aportamos nuestro dinero para que después nos lo den en modo pensiones y los políticos se lo quedan. Y nos engañan de nuevo porque las pensiones que cobramos las pagamos los ciudadanos. Lo perverso de todo esto es que los jubilados juegan en el plan del expolio. Cuando ven que les han quitado a ellos, tienen poco reparo en aliarse con el gobierno para ser los dos los que quitan al resto de españoles. La peor generación de abuelos y padres en la historia.
La propuesta del humilde Janus, espíritu de la opinión contraria, es eliminar las pensiones. De golpe eliminamos dos expolios orquestados e intencionados. Hay que definir un mecanismo de ahorro suficiente y que cada uno decida hasta qué edad trabajar, los 40 o los 90. Cada uno lo que quiera.
