Fondos indexados: cuando todos invierten, ¿es momento de entrar?
Un inversor con perfil de largo plazo se plantea una cartera 75% MSCI World y 25% emergentes, con aportaciones mensuales. No necesita el capital a corto plazo. Pero le asalta una duda razonable: si «todo el mundo» habla de indexados, quizá la corrección está cerca. Y no es el único.
Hay quien responde con el manual clásico: hay que aportar tanto en subidas como en bajadas, de forma automatizada. La pregunta incómoda es si el inversor puede convivir con una caída del 30% o incluso del 40% durante un año sin salir corriendo. Si no puede, la indexación no es para él, por muy bueno que sea el producto.
Otros van más allá y proponen no entrar con todo el capital de golpe. Una opción es diversificar en cuatro bloques iguales (25 25 25 25) e ir comprando en varios momentos, para no desmoralizarse si el mercado cae justo al día siguiente. La lógica del precio medio se impone al intento de adivinar el mejor punto de entrada.
La sospecha de que «todo el mundo está dentro» es real. Pero el argumento contrario también: si se invierte a largo plazo, la entrada en un momento de euforia se compensa con las aportaciones posteriores en momentos de pánico. Lo que distingue a quien aguanta es la disciplina, no la puntería.
La plataforma citada, MyInvestor, ofrece la ventaja de permitir traspasos de fondos sin pasar por Hacienda, lo que facilita cambiar de estrategia sin coste fiscal. Pero la decisión de fondo no depende de la plataforma, sino de la capacidad de soportar caídas del 40% sin vender.
La paradoja que descoloca: quien lleva años esperando una corrección suele perder más rentabilidad que quien entró y aguantó. Nadie sabe cuándo llegará el batacazo. La única certeza es que llegará, y que los que no estén dentro lo lamentarán más que los que aguanten.