¿Es una locura montar un bar en plena crisis?
¿Merece la pena invertir en un bar cuando la economía aprieta? La pregunta, que muchos se hacen tras quedarse en paro, tiene respuestas para todos los gustos. Un caso concreto: un local de 70 m² en un barrio periférico de Barcelona con
alquiler cero y una inversión inicial de
10.000 euros. El promotor, en paro desde marzo, se lo plantea con su primo cocinero. La duda es si el negocio aguanta o es un pozo sin fondo.
El coste real de montar un bar desde cero
Montar un bar no es solo comprar una plancha y cuatro mesas. Un presupuesto detallado por un participante que se presenta como profesional del sector desglosa:
1.000 euros de proyecto y certificación,
2.000 de instalación eléctrica,
3.500 de aire acondicionado,
1.500 de ventilación y
10.000 a 15.000 de cocina y maquinaria. En total,
30.000 euros sin contar obra ni fontanería. Una cifra que duplica la inversión inicial prevista. La conclusión: el local gratis no es gratis.
¿Funciona un bar de tapas estilo Madrid en Barcelona?
En Cataluña, la tapa gratis con la caña no es tradición. Pero el boca a boca y una buena relación calidad-precio pueden marcar la diferencia. La clave está en el producto: café excelente, cerveza bien tirada y tapas elaboradas. Un error común es mezclar clientela: un bar de barrio y uno pijo no conviven. Hay quien sostiene que el dueño del bar es el 90% del negocio y que sin don de gentes el local muere.
Capitalizar el paro y volver a él si fracasa
Capitalizar el paro para montar el negocio es una opción, pero tiene trampa: si el bar no cuaja en un año, no se recupera la prestación. Las subvenciones de Barcelona Activa pueden ayudar, pero no cubren el agujero. La decisión es arriesgada. Con la que está cayendo, muchos se lanzan. Otros, como un hostelero cercano, ven el vaso medio vacío: días de 10 euros de caja. La moraleja: el bar no es una máquina de hacer dinero, es un trabajo duro.