España se resiste al 2%: el rearme choca con los presupuestos
El compromiso de elevar el gasto militar del 1,5% al 2% del PIB para 2029 se traduce en unos 3.500 millones de euros solo en 2025. La cifra, que en teoría sale de Bruselas, no cuadra con la aritmética parlamentaria: ni Sumar, ni Podemos, ni ERC, ni los socios habituales están por la labor de aprobarla. Y sin presupuestos, el plan queda en manos del PP como comodín.
El Ministerio de Defensa ha convocado
4.400 plazas de soldado para 2025. La cifra, leída en clave geopolítica, invita a la ironía: no parece el despliegue de una potencia que se prepara para un conflicto de alta intensidad. Quien lo ha dicho con más retranca lo resume así: «Tiembla Putin».
De dónde sale el dinero y por qué no cuadra
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha elevado la apuesta: primero el 2%, después el
3%. El mecanismo incluye comisiones de control para presentar proyectos e iniciativas, con unos
20.000 millones en juego para que, según la lectura más cínica, «chupen unos cuantos». La cifra real del primer tramo, los 3.500 millones de 2025, se antoja calderilla frente a los 1.000 millones que cuesta una sola fragata.
El argumento de los que defienden el gasto es que no hay alternativa: si Europa no se prepara, la guerra acaba llegando. El argumento contrario no es pacifista de pancarta, es contable:
los chiringuitos son sagrados, y con lo que se despilfarra en partidas opacas ya saldría el 2% sin tocar sanidad. La discusión, en realidad, no es sobre defensa. Es sobre qué se recorta y quién firma.
El coste real de un buque y la trampa de las cifras
Una fragata moderna no cuesta 1.000 millones. Cuesta 1.000 millones el casco, más radares, más sistema de combate, más comunicaciones, más piezas de artillería. Y luego está lo que nadie presupuesta: combustible, munición, agua, comida, sueldos de la dotación, relevos, reservas, dique seco, mantenimiento de base. El cálculo completo, desglosado partida a partida, da una diferencia que sorprende a quien solo mira el precio de catálogo.
Con ese horizonte, prometer 3.500 millones anuales para defensa es como prometer pagar una hipoteca contando solo los intereses del primer mes. La contabilidad creativa —mover dos asientos y arreglado— puede maquillar el compromiso un ejercicio. No dos.
Quién bloquea el rearme y por qué
Sumar ha rechazado el plan de aumento del gasto militar y aboga por salir de la OTAN. Belarra lo ha calificado de «decisión suicida». Feijóo, por su parte, se ha planteado recurrir a los tribunales si Sánchez aborda la subida con «enjuagues presupuestarios» sin pasar por el Congreso, y denuncia que se está «bordeando la falta de democracia».
El resultado es una paradoja útil: el mismo Sánchez que en su día defendía lo contrario necesita ahora que alguien le ate en corto. Y quien lo ata no es Bruselas, son sus propios socios.
Antonio tiene que surfear entre lo que le exigen fuera y lo que le permiten dentro.
Europa no es un país y la OTAN tampoco
El mapa real del rearme europeo no es el que venden los titulares. Hungría tiene a Orbán, Eslovaquia a Fico, Rumanía a Georgescu. En España, el partido que se reclama patriota tiene a Abascal y a Cayetana. ¿Dónde va nadie con ese cuadro?
La Comisión Europea, sostienen los más escépticos, no tiene competencias reales: en cuanto los Estados dicen que no, Ursula al palco. Francia no apoya sin condiciones. Alemania de perfil. Los del sur, ninguno. Bálticos, suecos y finlandeses pintan poco. El rearme es, por ahora, un deseo con presupuesto de fotografía.
La pregunta que queda abierta
Con estos mimbres, la única manera de evitar un conflicto con Rusia que algunos ven venir sería apartar del poder a los políticos alineados con Washington y Londres y votar a partidos patrióticos europeos. Es la tesis que circula. El problema es que en España no hay uno que encaje en ese molde, y los que se acercan votan con el Gobierno cuando importa.
Mientras tanto, el 3% se cuela en las previsiones, las comisiones de control se reparten y el contribuyente paga. ¿Alguien conoce algún cuartel nuevo, planificado, con cifras encima de la mesa?