La geometría manda la final del Mundial 2030 a un pueblo extremeño
El centroide no entiende de política
La geometría tiene una ocurrencia incómoda para los organizadores del Mundial 2030. El punto equidistante entre Lisboa, Madrid y Rabat, calculado como centroide sobre la esfera terrestre, cae en Zarza la Mayor, en la provincia de Cáceres, a escasos kilómetros de Portugal. Las distancias no engañan: 355 kilómetros al oeste de Lisboa, 275 al este-noreste de Madrid y 435 al sur de Rabat. La primera propuesta que circuló apuntaba a La Puebla de Cazalla, en Sevilla, pero los números mandan la final a plena Extremadura rural.
Los requisitos FIFA pesan más que la geometría
Para una final, la FIFA exige 80.000 asientos sentados, miles de plazas hoteleras de cuatro y cinco estrellas, aeropuerto internacional y transporte masivo. Nada de eso existe en el lugar. Transformar el municipio en sede costaría, según las estimaciones, 3.800 millones de euros, con un estadio de 1.400. Aparece además una alternativa ya construida: La Rosaleda, en Málaga, si se miden las distancias reales por carretera con el mar de por medio.
También hay quien sostiene que el centroide geométrico es un espejismo: habría que ponderarlo por población y poder económico, y la final volaría de nuevo hacia las capitales. La idea del estadio neutral, tan diplomática sobre el papel, choca con la factura. ¿Cuánto está dispuesta a pagar la FIFA por una final en un olivar?