187.200 € por 60 m² en Gandía: el piso ideal que nadie compra
Un piso de 60 m² construidos, dos habitaciones, un baño, garaje y trastero incluidos, del año 2009, en una localidad de casi 80.000 habitantes. Precio:
187.200 €. Eso sale a más de
3.000 € por metro cuadrado, con una comunidad de
80 € al mes y una piscina y zonas comunes que, según se advierte en la propia discusión, traen aparejados gastos y roces vecinales. El comprador potencial viene de un pueblo pequeño y lo tiene claro: quiere entrar a vivir sin reformas. Lo que no tiene tan claro es si el precio está justificado.
La respuesta mayoritaria fue un no rotundo. El consenso, casi unánime, es que por ese dinero se compra más piso, mejor situado o directamente en otra ciudad. Y el detalle que cierra el caso:
seis meses después, el piso sigue anunciado al mismo precio, sin que el propietario haya movido un céntimo.
¿Cuánto cuesta el metro cuadrado en Gandía?
El cálculo que más se repitió fue el del precio por metro. Con 187.200 € y 60 m², la cifra supera los 3.000 €/m². El matiz que se introdujo es que el garaje y el trastero van incluidos y eso siempre suma, pero no hasta el punto de justificar el conjunto. La comparación que se hizo fue con
Valencia capital, donde por un importe similar se puede aspirar a algo parecido, y con promociones de obra nueva a medio camino entre Gandía y Valencia por bastante menos.
Hay quien puso una cifra concreta sobre la mesa:
110.000 € sería un precio razonable. Otros bajaron hasta los
100.000 €. Y un cálculo más agresivo propuso ofertar
144.000 €, un 24% por debajo del precio de salida, para ver qué pasaba. La conclusión del interesado fue que una oferta así ofendería al propietario, así que mejor pasar.
¿Es Gandía una ciudad grande? El debate sobre los 80.000 habitantes
La descripción de la localidad como «ciudad grande» por tener casi 80.000 habitantes provocó más de una carcajada. Se recordó que hay municipios del mismo tamaño que todo el mundo llama pueblo, y se puso el listón de ciudad grande bastante más arriba. El propio comprador se defendió: viene de un pueblo pequeño y para él todo lo que pase de 50.000 habitantes ya es una ciudad.
El asunto no es menor, porque de la categoría depende el precio. Si es una ciudad media con servicios, 3.000 €/m² puede tener un pase. Si es un pueblo con ínfulas, el mismo metro cuadrado es una barbaridad. Y en esa tensión se movió toda la discusión.
¿Merece la pena un piso de dos habitaciones?
Aquí apareció el argumento más repetido y el más difícil de rebatir:
los pisos pequeños son más caros por metro cuadrado. Cuanto menos metros, más se paga por cada uno. La recomendación fue clara: por ese precio debería poder comprarse un tres habitaciones, y sobraría dinero. Se citó el caso de alguien que compró un dos habitaciones y se arrepintió toda la vida.
La contraargumentación también tuvo peso. Para una persona sola, 60 m² bastan y sobran. Y hay experiencias de haber vivido muy a gusto en menos metros, en un apartamento de 40 m² con balconera, sin invertir un duro porque ya estaba montado. La clave no era el tamaño, sino la distribución y la ubicación. En eso coincidieron posturas que en lo demás estaban enfrentadas.
La cocina, el toldo y lo que no enseñan las fotos
El piso, en general, se valoró como moderno y con buenas calidades. El punto negro fue la cocina: parece que en origen era cerrada y la abrieron mal, quedando pegada a la puerta de entrada y al salón. La imagen de la peste a fritanga llegando al sofá se usó sin pudor. Se recomendó, si se deja abierta, una buena bancada y un extractor.
También hubo preguntas incómodas: qué hay detrás del toldo y por qué no se muestran las vistas. La respuesta fue que hay un descampado que los vecinos usan para aparcar. No es una vista, es un solar. Y la piscina y las zonas comunes, lejos de ser un plus, se leyeron como una fuente de gastos y conflictos vecinales.
El mismo bloque, 50.000 € más barato
El giro llegó al final. Se encontró un anuncio de un piso prácticamente idéntico, en el mismo bloque, por casi
50.000 € menos. La diferencia: no tiene garaje ni trastero. Para el interesado, eso no es problema porque no los necesita. La conclusión se escribió sola: si el mismo producto se ofrece a dos precios tan distintos, el caro no tiene defensa.
Y el remate:
seis meses después, el piso original sigue a la venta, sin bajar ni un céntimo. El mercado, a veces, tarda en dar la razón. O no la da nunca. El propietario mantiene su precio; el comprador, sus dudas. Ahí sigue el anuncio, esperando a alguien que pague 3.000 € por metro cuadrado en una localidad que la mitad de los interesados no llamaría ciudad.