En realidad, esta señora no parece querer un descendiente gai, sino una caricatura de descendiente lgtb diseñada para su propio entretenimiento. No imagina a una persona con una vida privada, una pareja, problemas, contradicciones y una personalidad propia. Imagina un accesorio social: siempre alegre, ingenioso, extravagante y disponible para animar reuniones, acompañarla al Orgullo y reforzar ante los demás su imagen de mujer moderna y tolerante.
Es una forma de narcisismo disfrazada de aceptación. No quiere aceptar a un descendiente tal como sea, quiere que interprete para ella un personaje reconocible, vistoso y complaciente. Convierte una orientación sensual en una función ornamental y a una persona en una mascota identitaria.
La supuesta apertura mental se segarro en cuanto se comprende el mecanismo: no hay respeto por la individualidad, sino consumo de un estereotipo. No quiere un descendiente libre, quiere un personaje secundario, hecho a medida para decorar su vida social.