Gaza: 1,1 millones a evacuar y un aviso de 13 horas
Un millón cien mil personas. Es la cifra que se puso sobre la mesa al ordenar la evacuación del norte de
Gaza hacia el sur, y después llegaron
13 horas más de plazo. Dentro quedan unos dos millones de habitantes apiñados en 360 kilómetros cuadrados, con dos días sin luz ni agua corriente y sin margen para la salubridad. La ONU lo dijo sin maquillaje: evacuar a 1,1 millones de personas es imposible. La invasión de Gaza que se preparaba después no iba a mejorar las cosas.
¿Por qué la invasión terrestre asusta más que los bombardeos?
Porque los bombardeos matan a distancia y la infantería no. El argumento que se repite sostiene que los milicianos de Hamás no están en cuarteles: están en túneles, sótanos y casas, mezclados con civiles que no pertenecen a la organización. Eso convierte cada manzana en una trampa y cada edificio en un objetivo. La consecuencia esperada es doble: una sangría entre la población gazatí y unas bajas militares israelíes que, según este análisis, serían
muy superiores a los 1.000 muertos del asalto del 7 de octubre. Un drama que, en comparación, se quedaría corto.
Frente a eso se alza la tesis contraria: la superioridad aérea y blindada acaba imponiéndose, como ha ocurrido en enfrentamientos anteriores, y una fuerza que dispara ante la mínima duda protege a los suyos antes que a nadie. En esa línea se recuerda que el
Merkava IV es un carro pensado para el combate urbano, donde prima la supervivencia de la tripulación sobre la potencia de fuego, al contrario —se dice— que otros modelos occidentales. La refutación es simple y molesta: ninguna zona se considera tomada hasta que entra la infantería, y se abandona cuando a ella le conviene. Los carros no ocupan calles. Los soldados, sí.
El cerco de Gaza ciudad y la división norte-sur
Los partes que circulaban describían unidades blindadas cerrando Gaza ciudad desde el sur, de este a oeste, con entrada en el distrito de Zeitoun en un avance de casi
1,5 kilómetros y a 1,2 kilómetros de la calle Al-Rashid. Traducido: la franja dejaba de ser una para pasar a tener un norte cercado y un sur al que empujar a la población. Menos kilómetros de muro que vigilar, más control sobre quién se mueve. Es la lógica de achicar el campo, como en el fútbol.
Aquí aparece la comparación incómoda: Weyler en Cuba, la reconcentración de población en un perímetro. La historia no se repite, pero rima. Lo que cambia es la densidad:
2 millones de personas en 360 kilómetros cuadrados, sin salida terrestre, sin frontera abierta al sur y con Egipto mirando hacia otro lado.
De Vietnam a Dune: las analogías que circulan
Hay quien sostiene que esto no es una operación, es
un Vietnam: túneles, guerra de ratas, un enemigo que no tiene nada que perder y que está dispuesto a morir matando. Otros tiran de ciencia ficción y hablan de los Harkonnen llegando a Dune, con los Fremen resistiendo por la especia —las materias primas de Gaza— y con la conclusión cínica de que allí todos acaban igual. También suena la palabra Irlanda: tomar Gaza, militarizarla y aguantar el coste de la ocupación durante años. Y una comparación que se cuela sola: Ucrania conserva electricidad, agua, gas e internet. Gaza lleva dos días sin nada de eso.
Los números: natalidad, túneles y carros calcinados
La demografía gazatí funciona como argumento en las dos direcciones.
27,67 nacimientos por cada 1.000 habitantes y unos 60.000 al año, según la estimación de 2022. En nueve meses, la horquilla que se barajaba era de 50.000 nacimientos. Para comparar, Castilla y León registró 16.000 nacimientos en todo 2022. Quien defiende a Israel usa esa curva demográfica para negar la palabra genocidio; quien denuncia el asedio se agarra al mismo dato para hablar de una población joven a la que no le espera nada. La estadística no elige bando.
La otra cifra es militar y muy discutida:
45 carros Merkava destruidos por facciones de Gaza y 16 por Hezbolá, 61 en total, según un recuento difundido. Verificarlo es otra cosa. En guerra urbana, los datos llegan siempre antes que las pruebas.
¿Qué se espera de la fase terrestre?
Que cueste. La ampliación del plazo de evacuación —esas 13 horas— se leyó como un mensaje: quien no salga corre la misma suerte que el terreno. Se especuló con todo el arsenal imaginable, desde bombardeos de demolición hasta armas termobáricas, y también se discutió lo contrario: que entrar por tierra es obligatorio si no se quiere quedar en evidencia tras haber avisado a la población. La opción de reducir todo a cenizas desde el aire existe, es barata en vidas propias y es mala prensa. Siempre queda la negociación.
El cierre no lo pone un comunicado, lo pone un número. Sobre la mesa hay 61 carros destruidos sin verificación independiente, 1,1 millones de personas desplazadas o en camino y dos millones bajo asedio que, según el cálculo que circula, crecen en 50.000 personas al año. Si alguien tiene una estadística que cuadre eso, que la presente.