La bolsa de Moscú deja de aceptar el dólar como aval
La mayor plaza bursátil rusa comunicó que, a partir del 29 de agosto, el dólar deja de servir como garantía para suscribir transacciones. No es una medida simbólica: es la primera vez que un país de peso retira oficialmente la divisa estadounidense de los mecanismos de su mercado. El anuncio llegó sin detalle técnico —el comunicado no explicaba cómo se sustituirá ese colateral— y con un calendario ya en marcha: a principios de mes la bolsa había recortado el uso del dólar como aval del 50% al 25%, y ahora lo lleva a cero.
El contexto no es casual. Las autoridades rusas llevan meses expresando su preocupación por las tenencias de divisas que califican de «poco amigables», tanto de particulares como de empresas, y piden convertirlas en alternativas. Lo que se lee entre líneas es simple: si tus reservas pueden desaparecer de un día para otro por decisión de un tercero, dejas de usarlas como respaldo.
Qué significa dejar de aceptar el dólar como aval
Un aval es la garantía que un operador deposita para cubrir el riesgo de una transacción. Si la bolsa deja de admitir dólares para ese fin, los intermediarios tienen que buscar otra cosa: rublos, yuanes u otros activos. La consecuencia práctica es que el dólar pierde una función concreta dentro del circuito financiero ruso, no solo la de moneda de cambio.
Hay quien sostiene que esto es el primer ladrillo de un cambio mayor y quien lo reduce a una medida defensiva obligada por las sanciones. El debate de fondo no es si Rusia quiere o no el dólar, sino si puede permitirse seguir dependiendo de una divisa controlada por quien le impone sanciones. La respuesta que da Moscú con este movimiento es que no.
El yuan avanza en las liquidaciones internacionales
Los datos que circulan en el análisis apuntan a un desplazamiento real: las liquidaciones y pagos internacionales con monedas distintas al dólar y al euro habrían pasado del 21% al 50% en 2022, y el yuan chino habría escalado de un 1% a una horquilla del 40-45% en el mismo periodo. Son cifras que, de confirmarse, describen algo más que un ajuste técnico.
El respaldo viene de arriba: Gazprom anunció que China empezará a pagar el gas ruso en yuanes y rublos en lugar de dólares. Ese es el tipo de movimiento que convierte una decisión bursátil en un cambio de infraestructura. El cálculo completo, con el desglose por mercados y plazos, es lo que da la medida real del desplazamiento.
Los BRICS y el pulso por la moneda de reserva
La presidenta del foro internacional BRICS, Purnima Anand, afirmó que Brasil, India, China y Sudáfrica cooperan cada vez más con Rusia para vencer las consecuencias de las sanciones occidentales y reducir el uso del dólar. Turquía, Arabia Saudita y Egipto habrían solicitado entrar en el bloque. Si eso se concreta, el club deja de ser un acrónimo de mercados emergentes y pasa a ser una plataforma de coordinación monetaria.
La discusión sobre si esto supone el fin de la hegemonía del dólar tiene dos velocidades. Una parte del análisis sostiene que al dólar le queda inercia para rato, pero que su muerte como moneda internacional de transacciones es cuestión de tiempo. Otra recuerda que el dólar no se usa solo porque sea fuerte, sino porque no hay alternativa con la misma profundidad de mercado. La pregunta es cuánto tarda en haberla.
De Sadam a Putin: el precedente que nadie quiere repetir
El argumento más repetido es el histórico: Sadam Husein y Muamar Gadafi intentaron salir del circuito del dólar y acabaron como acabaron. La diferencia que se señala ahora es que Rusia tiene potencia militar considerable y que Europa iría dentro del paquete en cualquier escalada. El paralelismo es tentador y tramposo a la vez: ninguno de aquellos dos países tenía el respaldo energético ni la alianza con China que tiene Moscú.
En el otro extremo, hay quien recuerda que China condonó la deuda de 17 países africanos generada a través de 23 préstamos recientes, además de aumentar la cooperación. La lectura es que el yuan no avanza solo por decreto, sino construyendo infraestructura y perdonando deuda. Tarde o temprano, esos países tendrán que elegir en qué moneda liquidan.
Qué puede pasar con el dólar a partir de ahora
La hipótesis que gana peso es la de una inflación sostenida en Estados Unidos si China y algún otro país grande como India siguen el camino ruso. El mecanismo es conocido: si menos países demandan dólares para sus transacciones, la divisa que emite Washington se queda dentro y pierde valor. No es una predicción, es una consecuencia aritmética que depende de cuántos se sumen.
El escenario que se dibuja no es una implosión, sino un desgaste. El dólar seguirá siendo la moneda de reserva durante años, pero cada decisión como la de la bolsa de Moscú le quita una función. Y las funciones, una vez que se pierden, no se recuperan solas. La incógnita es el ritmo, no la dirección.