Felipe VI y la derecha: un idilio que se agrieta
La derecha más fiel a la Corona sigue vitoreando al rey y a la Policía, pero cada vez son más las voces que señalan la contradicción: mientras la
Monarquía se alinea con el Gobierno de Sánchez, los mismos que la defienden parecen no verlo. El debate, alimentado por las recientes celebraciones patrióticas, ha puesto sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿hasta cuándo durará este apoyo incondicional?
El rey que se sanchiza
La percepción de que Felipe VI está cediendo terreno al presidente Sánchez se ha extendido entre los críticos. Se argumenta que el monarca, temiendo por su trono, ha optado por no confrontar al Ejecutivo, una estrategia que históricamente ha resultado nefasta. Los ejemplos de Victor Manuel III, que apoyó a Mussolini, o de Norodom Sihanouk, que se alió con los jemeres rojos, se citan como advertencias de lo que ocurre cuando una Corona se pliega al poder. La lealtad ciega a una institución que se acomoda al gobernante de turno suele terminar mal.
La policía y el fervor sanchista
Otro de los focos de crítica es el apoyo incondicional a la Policía, a la que muchos consideran cada vez más alineada con el Gobierno. La ironía es que los mismos que vitorean a los agentes son quienes luego se quejan de la deriva autoritaria del Ejecutivo. Esa contradicción, señalan algunos, roza el masoquismo político.
El republicanismo latente
No faltan quienes, en este contexto, reivindican abiertamente la república. Las proclamas republicanas, aunque minoritarias, ganan espacio en el debate público, especialmente entre quienes ven en la Monarquía un lastre para la democracia. La pregunta es si esta corriente encontrará eco más allá de los círculos críticos.
La historia sugiere que los apoyos incondicionales a instituciones que se pliegan al poder suelen evaporarse. La derecha española, que hoy vitorea al rey, podría enfrentarse a una disyuntiva incómoda: seguir fiel a una Corona que se sanchiza o replantearse su lealtad. El tiempo lo dirá.