Un forero calcula: el piso subió un 733% sobre el IPC
El hilo se parte otra vez, y esta vez por dos sitios a la vez. Por un lado, alguien saca la calculadora y separa la subida nominal de la real. Por otro, la discusión baja a la calle: quién podía comprar en el Retiro, quién en Vallecas y con qué sueldo. Entre medias, una corrección en público, una disculpa y una petición de cálculo que nadie ha respondido todavía.
Qué se ha sabido
La aportación más comentada del tramo es la de workforfood. Traduce la operación a lo que llama revalorización neta de la vivienda por encima del coste de vida:
733,33%. Es decir, el inmueble ha multiplicado su valor real por
8,33 veces, a un
4,33% anual compuesto durante cincuenta años. En nominal, la subida total que da es del
12.379% y el ritmo anual, del
10,13%. Todo con el
índice histórico de inflación de España del que tira el hilo como base.
El mismo forero ajusta los salarios en la otra dirección: repartido en catorce pagas, el salario medio de 1976 sale a
20.000 pesetas al mes. Su conclusión ya la ha repetido varias veces: con el salario entero, el piso quedaba pagado en dos años.
Sarx Animati discute el dato, se lía y rectifica en el mismo hilo. Primero dice que lo del sueldo medio es un poco trola. Después reconoce que pensaba en cifras mensuales, pide disculpas y matiza que en los 70 y 80 sí había mucha gente cobrando entre 40.000 y 60.000 pesetas al mes, pero en trabajos de baja cualificación.
Funcional añade otra capa: no hay un trabajador medio. Un ingeniero de los ochenta quintuplicaba, según él, el sueldo de un ingeniero actual, y el abanico salarial era mucho más ancho que ahora.
Lord Vader trae la parte normativa con fechas. La Ley de Arrendamientos Urbanos de 1964 congeló las rentas y estableció la prórroga forzosa e indefinida a favor del inquilino, con subrogación limitada. El Decreto Boyer, en 1985, puso fin a esa prórroga obligatoria para los contratos firmados a partir del 9 de mayo de 1985.
david53 hace la lista de lo que no se gastaba entonces: ni móvil, ni viajes al extranjero, ni comer fuera, ni electrodomésticos, ni coche, ni mascota. La ropa buena, para los domingos. Teuro añade que en los noventa también se compraba con tres años de sueldo íntegro y que las hipotecas eran a pocos años. Y tic tac suelta la equivalencia del día:
3.000 euros de 2026 dan como 1.000 de 2000 en poder de compra.
Dónde está la bronca
La pelea más larga es la de At4008 contra workforfood, y va de barrios. At4008 ironiza con que antes cualquiera compraba junto al Retiro y remata con un «antes también ataban los perros con longanizas». workforfood contesta que en Carabanchel un piso valdría una tercera parte que en el Retiro y que nadie pagaba ese sobreprecio. At4008 acaba perdido: pregunta si el trabajador medio podía elegir entre Vallecas o pagar tres o cuatro veces más, y si se hipotecaba solo por el 25% de lo que le dejaba el banco.
La segunda bronca es la de la miseria. Malditos Bastardos sostiene que los salarios de entonces eran más de miseria que ahora, y eso para quien tuviera la suerte de cobrar. At4008 recuerda la España de los años 50, la leche en polvo que enviaron desde Estados Unidos y las latas de conserva reservadas para un cumpleaños. Parásito Alicantino responde que lo único cierto de esa lista es que se viajaba poco, porque los billetes de avión eran carísimos.
La tercera es política y se cruza con todo: si la vivienda pública, el control de alquileres y la prohibición de desahucios de la época eran o no liberalismo. Hay carcajadas por los dos lados. tic tac intenta cerrar filas por el lado de los sueldos: dice que el problema no es puntual, que todo lo básico está caro y que hay ayudas sociales para los más pobres que ya superan algunos salarios.
Qué cambia respecto a antes
Hasta aquí se discutía el precio del piso. En este tramo se pone en duda el propio indicador: hay quien sostiene que el salario medio no representa a nadie y pide comparar por puesto de trabajo equivalente. Entran también por primera vez las fechas legales de los alquileres antiguos, con nombre de decreto incluido, y una petición nueva que sigue sin respuesta: medir la inflación acumulada del precio de la vivienda, no la general. Gothaus pide el cálculo y avisa de que la cifra va a doler. Nadie lo ha hecho todavía.