La OTAN ya planifica sobre el papel una guerra con Rusia
Bild ha desvelado lo que hasta ahora era un ejercicio teórico: la OTAN ha elaborado un escenario detallado de operaciones para un conflicto militar directo con Rusia. El plan, bajo el concepto de «guerra terrestre» de la Alianza, incluye entre sus objetivos aeródromos, puentes, estaciones de ferrocarril e instalaciones industriales en territorio ruso, y en su primera fase prioriza neutralizar la aviación, los misiles y los drones del adversario. El foco, según la información publicada, está puesto en la región de Kaliningrado, con la previsión de crear además una zona de seguridad a lo largo del perímetro fronterizo con Rusia y Bielorrusia.
La filtración ha abierto dos lecturas enfrentadas. La primera ve detrás de la planificación el apetito de las grandes petroleras por los recursos minerales, petroleros y gasísticos de Rusia: el análisis señala a ExxonMobil, Shell, Total, Chevron y BP como beneficiarios de última hora de un conflicto que condenaría a Rusia a no conocer la paz. La segunda, más escéptica, recuerda que ningún cálculo militar puede garantizar que Moscú no responda con misiles de largo alcance contra suelo estadounidense, y que si la disuasión nuclear fuera un brindis al sol no existiría Corea del Norte.
Hay quien confía en que el grueso del ejército ruso siga atascado en Ucrania y que la superioridad aérea de la OTAN baste para repetir el esquema de Libia. Entre esos dos polos, el documento que cita Bild no es una declaración de guerra, pero su existencia ya es un gesto: alguien, en algún cuartel, ha decidido que ese escenario debe estar listo. Lo que no queda claro es qué ocurre cuando el adversario calcula que no tiene nada que perder. Mientras, la red se entretiene con la única respuesta posible: esperar la temporada 3 de Fallout con Bruselas en llamas.