Si a un economista le hablan de un país que tiene una tasa de temporalidad del 25% y que el 42% del empleo es a tiempo parcial (personas que trabajan menos de 35 horas a la semana), probablemente aseguraría que esos datos se corresponden con un país en desarrollo o relativamente pobre. Sin embargo, estos datos pertenecen a una de las economías más ricas del mundo, con un mercado laboral que funciona casi a la perfección y que poco a poco se está convirtiendo en el ejemplo a seguir de Europa. Pese a todo, Países Bajos se enfrenta, como otras economías de Europa, a una escasez crónica de trabajadores, agudizada por la gran cantidad de empleados a tiempo parcial que no quieren trabajar más horas. Esta escasez debería ser 'oro' para las agencias de colocación de empleo (parece lógico que si yo como empresario no encuentro candidatos recurra a una empresa especializada), sin embargo, está forzando a que este sector (con mucho poder en Países Bajos) se reinvente a marchas forzadas. El resultado podría ser un mercado laboral algo diferente.
La escasez de trabajadores se ha convertido en uno de los grandes problemas estructurales de las economías europeas y Países Bajos empieza a mostrar una de sus consecuencias más curiosas. La falta de mano de obra debería ser, sobre el papel, el escenario perfecto para las empresas dedicadas precisamente a encontrar trabajadores, pero está ocurriendo prácticamente lo contrario. ING Research advierte de que la escasez estructural de empleados, unida al endurecimiento de la regulación, el aumento de los costes y la revolución tecnológica, está obligando a las poderosas agencias de trabajo temporal neerlandesas a reinventar un modelo de negocio que durante décadas descansó fundamentalmente sobre el volumen, contrataciones en masa de trabajadores que precedían de muchas partes de Países Bajos, Europa o incluso el mundo.
Marlaski!!!!! no preguntes por quien doblan las campanas!!!
