Leasing de coche: 608 euros al mes para volver al punto de partida
¿Cuánto cuesta de verdad no bajarse nunca del coche nuevo? El caso se sostiene sobre una aritmética sencilla: 10.000 euros de entrada y 48 cuotas de 400 euros. Cuatro años. La suma da 29.200 euros, o lo que es lo mismo, 608 euros al mes y 7.300 al año. Al final del periodo aparece la cuota final, un pago lo bastante alto como para que quien lo firmó lo califique de disparatado, con la alternativa de financiarlo y volver a pagar intereses sobre ese dinero. La otra puerta es devolver el vehículo y reiniciar el ciclo con otro coche, otra entrada y otras 48 cuotas.
Qué se paga realmente en un leasing a cuatro años
El desembolso no acaba en la cuota mensual. Quien relató su caso lo resume con retranca: «Es caro, si, pero es que salirse de la rueda es carísimo, es directamente un atraco». En contra pesa un argumento razonable: el leasing no está diseñado para el particular, sino para la empresa y el autónomo que deducen gasto y renuevan flota cada pocos ejercicios. Para un conductor de a pie, la estructura se queda a medio camino entre comprar y alquilar, y el valor residual del vehículo juega siempre contra él.
Comprar usado frente a estrenar cada cuatro años
El contraejemplo que circula son los números de un utilitario diésel de 2004, comprado en 2014 con 140.000 kilómetros por 2.800 euros, que hoy acumula 302.000 y sigue rodando a diario. Frente a eso, el alquiler a largo plazo con seguro a todo riesgo y sin preocuparse por la depreciación. Queda sin respuesta la letra pequeña que de verdad importa: cuánto cobra la financiera por romper el contrato antes de tiempo. Sostiene quien firmó que la inmensa mayoría entrega el coche al llegar la cuota final.
El resultado es una cuota perpetua que se disfraza de comodidad. Y funciona: para el concesionario, de maravilla.