Leonor y el Super Puma: 5.000 euros por hora para no dormir en Zaragoza
Leonor podría usar el Super Puma de la Casa Real para sus desplazamientos de fin de semana entre la Academia General Militar de Zaragoza y La Zarzuela, en lugar de pernoctar en la academia de jueves a domingo. El condicional no es un detalle de estilo: es la fórmula con la que la información ha llegado al público. Y sobre ese «podría» se ha montado una discusión que mezcla el precio del aparato, la factura del combustible y el uso que el Gobierno hace de sus propios aviones.
El helicóptero que cubre Zaragoza-Madrid en una hora
El Super Puma es un helicóptero del Ejército que la Casa Real emplea para traslados. El trayecto Zaragoza-Madrid se resuelve en torno a una hora de vuelo, según recogen los medios que se han hecho eco. La cifra que más ha circulado es el coste:
5.000 euros por hora, cantidad que se atribuye a la periodista Marina Lobo. No hay desglose oficial que la confirme, pero nadie ha salido a desmentirla.
A partir de ahí, el cálculo se dispara. Hay quien sostiene que el Super Puma gasta menos que el Falcon, el avión que usa el presidente del Gobierno, y quien responde que la comparación es tramposa: un helicóptero no sustituye a un avión de Estado, pero tampoco hace falta para rendir cuentas sobre un vuelo semanal.
Por qué toda la información va en condicional
Ningún texto publicado afirma el hecho. Todos hablan de lo que Leonor «podría» hacer. El Nacional.cat,
El Plural,
HuffPost, MSN,
elEconomista,
Infobae y el medio especializado defensa.com han recogido el asunto con esa cautela. La Casa Real no ha confirmado ni desmentido el uso del aparato.
Esa ausencia de confirmación es, precisamente, lo que ha partido la conversación en dos. Unos piden imágenes: si el helicóptero aterriza cada semana en una base militar, alguien debería haberlo fotografiado. Otros responden que las instalaciones militares no son accesibles y que la filtración, en todo caso, llegaría por vía oficial.
Nadie ha aportado una sola imagen del vuelo.
Del Super Puma al Falcon: la comparación que reordena todo
El argumento más repetido no va contra el helicóptero, sino contra la selectividad del escándalo. Se sostiene que el presidente del Gobierno usa el Falcon para actos de partido, desplazamientos personales y compromisos privados, y que en esos casos no hay portada. Se citan también viajes de etapas anteriores, incluidos los de la esposa de un expresidente, para subrayar que el problema no nació con la
monarquía.
La réplica llega con dos matices. Uno: un cargo electo se somete a las urnas cada cuatro años y la Jefatura del Estado no. Dos: que otros también derrochen no convierte el derroche en aceptable. Es la vieja mecánica del «y tú más», aplicada a dos partidas del mismo presupuesto.
La factura completa: combustible, escoltas y toneladas de CO2
El coste por hora es solo la punta. En los comentarios circula un cálculo —sin verificar— que eleva a
150 toneladas las emisiones asociadas a los viajes y suma después el consumo indirecto de los escoltas y el personal desplazado, hasta multiplicar por varias veces la huella de un ciudadano medio. La cifra no está auditada por nadie y conviene tratarla como lo que es: una estimación de barra de bar con pretensiones de auditoría.
Lo que sí es sólido es el marco: palacios que mantener, seguridad permanente, desplazamientos oficiales y un salario que se presenta como modesto. Sumado, la partida deja de parecer modesta.
¿Por qué no coge el AVE?
Porque no se ha explicado. Es la pregunta más repetida en toda la discusión y la que no tiene respuesta oficial. El corredor Zaragoza-Madrid está cubierto por alta velocidad con frecuencias constantes, y el trayecto ferroviario compite de tú a tú con el helicóptero en tiempo total, sumando traslados a base y aeródromo. Ni la Casa Real ni el Ministerio de Defensa han detallado por qué se opta por la vía aérea.
Tampoco ayuda el silencio sobre el número de vuelos, su frecuencia real ni el protocolo que los autoriza. Un dato así no requiere ni un comunicado: requiere una respuesta.
La conversación se atasca siempre en el mismo punto. El viaje no está confirmado, el coste por hora no está desglosado y la explicación operativa no ha llegado. Sin confirmación y sin cifras oficiales, cada cual rellena el hueco con lo que ya pensaba de antemano.