La «ley del pueblo español»: un manifiesto que pide cerrar las Cortes y arrestar a los partidos
¿Qué pasaría si un manifiesto anónimo ordenara disolver el Congreso, arrestar a los líderes políticos y dejar en suspenso a las fuerzas de seguridad? No es un borrador de novela. Una proclama titulada «Ley del pueblo español» lleva 24 horas circulando en redes y propone, sin ambages, un vaciamiento de las instituciones: clausura de las Cortes, arresto de los responsables de todos los partidos a nivel nacional y autonómico, cierre de los Ministerios y la puesta de los servicios públicos «a disposición del pueblo».
La utopía anarquista que choca con la realidad institucional
La reacción no se ha hecho esperar. Una corriente lo despacha como «bonita utopía anarquista»: o regulas las instituciones o ellas te regulan a ti. Otra le da la vuelta al argumento y sostiene que la mentalidad liberal convierte cualquier intento de control ciudadano de lo público en un acto de totalitarismo. La sombra de 1940 planea sobre la discusión: la referencia a un clásico de la teoría política se queda ahí, sin más desarrollo.
Un plan de asalto con números concretos
Lo más llamativo del manifiesto no es la ideología, sino la ingeniería. Fija el despliegue: 1.000 personas en el Congreso, 150 en cada ministerio, 50 en comisarías en un radio de dos kilómetros, 1.000 en Moncloa y grupos de 50 en cada ayuntamiento de capital de provincia. Sin armas. Coordinación por redes en menos de un día. El autor asegura que con menos de 20.000 personas se puede tomar el control del país en una mañana. También admite que expulsar a diez millones de personas no sería tan sencillo, aunque da por terminados «los privilegios para los de fuera».
Cierra con una ironía: con un plan en el que las manifestaciones multitudinarias ni siquiera se consideran útiles, la propuesta se queda a medio camino entre el panfleto y el manual de operaciones. Pero el malestar de fondo es real: una parte de la población considera que el sistema político ya no le representa. Si el manifiesto es la respuesta, falta saber cuántos están dispuestos a firmarlo.