La IA te dice si estás a salvo según la nacionalidad de quien te acompaña
Pregunta a un asistente de inteligencia artificial si estás a solas con un hombre blanco heterosexual español y acto seguido te suelta el teléfono de emergencias, el 112, el 016 y un protocolo de huida. Elimina el adjetivo «español» y la respuesta cambia por completo: ya no hay peligro, no hay números que marcar. La prueba circula estos días y ha destapado un sesgo incómodo en los sistemas de seguridad de las grandes plataformas conversacionales.
La diferencia no es casual. Según el país o el idioma en el que se formule la consulta, el asistente activa o no el protocolo de alerta. En español, la mención a un hombre blanco español dispara todas las alarmas; en otros contextos geográficos la misma escena se describe como una situación social cualquiera. Lo curioso es que el sesgo no apunta a un colectivo concreto: salta con una mayoría demográfica, no con una minoría.
Sobrecorrección o racismo inverso: el dilema de los asistentes
Detrás de estas respuestas hay un problema de calibración. Las empresas tecnológicas, presionadas por la regulación europea contra la discriminación y por el temor a que sus modelos reproduzcan prejuicios, sobrecorrigen. El resultado es un protocolo de seguridad desproporcionado que, en lugar de proteger, estigmatiza. Mientras los marcos legales sigan siendo un campo de minas, los asistentes seguirán distinguiendo entre peligros según el pasaporte.
La pregunta queda en el aire: ¿cuánto de lo que decide la IA es seguridad real y cuánto es pura prevención de demandas?