El aceite de oliva podría costar 12 euros el litro en 2024
La Unión de Agricultores y Ganaderos de Extremadura lo tiene claro: si no llegan ayudas al olivar, el litro de aceite de oliva podría alcanzar los
12 euros en la primavera de 2024. La organización lo atribuye a dos cosechas consecutivas muy bajas y a unos costes de producción disparados. El consumo interno ya ha caído un
51% en el primer semestre y los expertos del sector no descartan un desabastecimiento a corto plazo. La crisis climática está detrás de la peor cosecha del siglo.
¿Por qué se dispara el precio del aceite de oliva?
El responsable de La Unión, Luis Cortés, explica que «existen unos costes de producción altísimos unido a dos cosechas consecutivas muy bajas». Los fitosanitarios y los fertilizantes se han disparado, y el olivar es el único cultivo que lleva dos años consecutivos sin ayudas por sequía, según la organización. Con ese cóctel, los estudios que manejan apuntan a que los agricultores cobrarán entre
7 y 8 euros por kilo de las industrias transformadoras. A eso hay que sumar transporte, envasado y márgenes comerciales. El resultado: hasta 12 euros por kilo en primavera. «Estamos a las puertas de que el aceite de oliva se convierta en un bien exclusivo para unos pocos», sentencia Cortés.
El consumo interno se hunde y el aceite se convierte en artículo de lujo
La caída del
51% en el consumo interno durante el primer semestre no es solo un efecto del precio: es también una señal de que el producto se está saliendo de la cesta de la compra. En el debate se apunta a que el aceite de oliva se ha convertido en un bien casi suntuario, como demuestra que el panaceite con bacalao, la comida de los peones olivareros, hoy sería un plato de lujo. Algunos señalan que el precio está pactado, como la electricidad, y que la escasez se usa como coartada. Otros recuerdan que España es el primer productor mundial y que, aun así, exporta a precio de oro mientras el mercado interno se queda sin producto asequible.
¿Habrá desabastecimiento de aceite de oliva?
Los expertos del sector han afirmado que existe temor a un posible «desabastecimiento» a corto plazo. La producción va a ser mínima, aunque la calidad será muy buena porque el tiempo ha evitado plagas y enfermedades. Con ese panorama, hay quien sostiene que el aceite de oliva se convertirá en un bien exclusivo para unos pocos. La organización agraria advierte de que el precio es contraproducente para el mercado porque muchos consumidores no podrán comprarlo, pero a menos precio el agricultor pierde dinero. El círculo se cierra: menos oferta, precios récord y un producto que se aleja de la mesa diaria.
Alternativas y debate social: girasol, colza y freidoras de aire
Con el aceite de oliva por las nubes, el girasol ha vuelto a precios razonables y algunos ya hablan de volver a la colza o a la manteca de cerdo. Las freidoras de aire, que son pequeños hornos, reducen el consumo de aceite y pueden aliviar la demanda. En el debate se cruzan posturas: desde quienes piden prohibir la exportación hasta cubrir la demanda interna, hasta quienes recuerdan que el aceite de oliva es solo una parte ínfima del gasto y que preocupan más las verduras, el pescado y la carne. También hay quien ironiza con que el aceite de oliva se ha convertido en el nuevo petróleo.
El precio del aceite de oliva no es solo una anécdota de la cesta de la compra. Es la foto de un sector que lleva dos años sin ayudas por sequía, con costes disparados y una cosecha mínima. Si la primavera de 2024 confirma los 12 euros, el aceite de oliva dejará de ser un básico para convertirse en un lujo. Y nadie sabe qué pasará cuando la próxima cosecha vuelva a quedarse corta.