Jueves 20 de agosto. Esa es la fecha en la que los españoles dejamos de pagar impuestos en 2026 para disfrutar del dinero sin pensar en Hacienda. En total, 231 días , dos más que el año pasado. Se le llama el Día de la Liberación Fiscal. Es el fruto de la estimación realizada por la Fundación Civismo que permite cuantificar "cuántos días del año debe trabajar un ciudadano medio en España para hacer frente al conjunto de sus obligaciones tributarias".
El informe parte de la base de que la situación fiscal en 2026 presenta el crecimiento nominal de las bases imponibles, la falta de deflactación del IRPF, el aumento de las cotizaciones sociales, la recuperación de tipos en el IVA y la expansión de nuevas cargas locales. Por ello, "el contribuyente español trabaja hasta finales de agosto para financiar un Estado que recauda más incluso sin aprobar nuevos Presupuestos", explica. Y añade que"la política fiscal española ha entrado así en una fase de inercia recaudatoria en la que no resulta imprescindible aprobar grandes subidas tributarias explícitas para que aumente el esfuerzo fiscal efectivo soportado por los hogares".
Para calcular el llamado Día de la Liberación Fiscal principal se divide el conjunto de impuestos y cotizaciones soportados por los hogares entre la renta familiar amplia generada por los mismos, conforme a los datos de la Contabilidad Nacional.
Una de las estimaciones clave del informe de la Fundación es analizar la carga fiscal del trabajo. Para ello, descompone el coste laboral total de un trabajador asalariado medio en España en 2026 e identifica qué parte se transforma en salario neto efectivamente percibido por el trabajador y qué parte absorbida por el sistema fiscal y de Seguridad Social. Se toma como referencia un trabajador asalariado, de 45 años, sin discapacidad, sin descendientes ni ascendientes a cargo, cotizante del Régimen General de la Seguridad Social. calcula un salario medio bruto anual de 32.446 euros, equivalente a 2.703,83 euros brutos mensuales en doce pagas.
Este trabajador tipo soporta una carga fiscal total al año de 17.665, 79 euros y al mes de 1.472,15. Tras descontar el IRPF y las cotizaciones, tanto a su cargo como a cargo de la empresa, recibe una salario neto anual de 24.724,91 euros y mensual de 2.060,41 euros.
El estudio concluye que "el trabajador no solo tributa por la vía del IRPF, sino también mediante cotizaciones sociales propias. Y la empresa, por su parte, soporta una carga adicional que forma parte del coste efectivo de contratar. En conjunto, esta estructura reduce la proporción del coste laboral que se transforma en renta disponible y contribuye al retrat del Día de la Liberación Fiscal".
Un apartado importante del análisis de la Fundación es el de la pogre en frío del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.Los autores explican que esta pogre se produce cuando los salarios y las rentas aumentan en términos nominales pero los tramos, mínimos y parámetros del impuesto no se actualizan en la misma proporción. "En ese contexto, agregan, el contribuyente puede soportar una mayor carga fiscal efectiva sin haber experimentado una mejora equivalente de su poder adquisitivo real".
Para ilustrarlo se recogen datos de la Agencia Tributaria. Según estos, los ingresos por IRPF aumentaron un 10,1 % y las rentas brutas de los hogares, un 7,2 %. Las rentas del trabajo, que representan más del 82 % de las rentas de los hogares, crecieron un 6,2 %, y el tipo efectivo sobre las rentas brutas de los hogares se incrementó un 3,5 %. "Esta combinación muestra que la recaudación no aumentó solo porque crecieran las rentas, sino también porque el sistema absorbió una parte mayor de esas rentas mediante un incremento del tipo efectivo", argumenta el informe.
El análisis no se olvida de otro tributos importante, el IVA. Se apunta que este impuesto no tiene el mismo "impacto individual visible" que el IRPF o las cotizaciones sociales, pero argumenta que grava de manera constante el consumo ordinario del ciudadano y reduce su renta disponible efectiva.
La Fundación advierte que "desde una perspectiva económica, el IVA presenta además un rasgo especialmente problemático: su efecto regresivo. "Las rentas bajas y medias destinan una proporción más elevada de sus ingresos al consumo, por lo que soportan proporcionalmente una mayor carga relativa por este impuesto que los hogares con mayor capacidad de ahorro".
El estudio finaliza con el efecto de más impuestos como los locales, los tributos autonómicos, las tasas municipales, los impuestos especiales y los gravámenes vinculados a la propiedad, la movilidad o la transmisión patrimonial. "Su importancia no reside únicamente en la cuantía individual de cada figura, sino en su efecto acumulado", defiende.
El informe parte de la base de que la situación fiscal en 2026 presenta el crecimiento nominal de las bases imponibles, la falta de deflactación del IRPF, el aumento de las cotizaciones sociales, la recuperación de tipos en el IVA y la expansión de nuevas cargas locales. Por ello, "el contribuyente español trabaja hasta finales de agosto para financiar un Estado que recauda más incluso sin aprobar nuevos Presupuestos", explica. Y añade que"la política fiscal española ha entrado así en una fase de inercia recaudatoria en la que no resulta imprescindible aprobar grandes subidas tributarias explícitas para que aumente el esfuerzo fiscal efectivo soportado por los hogares".
Para calcular el llamado Día de la Liberación Fiscal principal se divide el conjunto de impuestos y cotizaciones soportados por los hogares entre la renta familiar amplia generada por los mismos, conforme a los datos de la Contabilidad Nacional.
Una de las estimaciones clave del informe de la Fundación es analizar la carga fiscal del trabajo. Para ello, descompone el coste laboral total de un trabajador asalariado medio en España en 2026 e identifica qué parte se transforma en salario neto efectivamente percibido por el trabajador y qué parte absorbida por el sistema fiscal y de Seguridad Social. Se toma como referencia un trabajador asalariado, de 45 años, sin discapacidad, sin descendientes ni ascendientes a cargo, cotizante del Régimen General de la Seguridad Social. calcula un salario medio bruto anual de 32.446 euros, equivalente a 2.703,83 euros brutos mensuales en doce pagas.
Este trabajador tipo soporta una carga fiscal total al año de 17.665, 79 euros y al mes de 1.472,15. Tras descontar el IRPF y las cotizaciones, tanto a su cargo como a cargo de la empresa, recibe una salario neto anual de 24.724,91 euros y mensual de 2.060,41 euros.
El estudio concluye que "el trabajador no solo tributa por la vía del IRPF, sino también mediante cotizaciones sociales propias. Y la empresa, por su parte, soporta una carga adicional que forma parte del coste efectivo de contratar. En conjunto, esta estructura reduce la proporción del coste laboral que se transforma en renta disponible y contribuye al retrat del Día de la Liberación Fiscal".
Un apartado importante del análisis de la Fundación es el de la pogre en frío del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.Los autores explican que esta pogre se produce cuando los salarios y las rentas aumentan en términos nominales pero los tramos, mínimos y parámetros del impuesto no se actualizan en la misma proporción. "En ese contexto, agregan, el contribuyente puede soportar una mayor carga fiscal efectiva sin haber experimentado una mejora equivalente de su poder adquisitivo real".
Para ilustrarlo se recogen datos de la Agencia Tributaria. Según estos, los ingresos por IRPF aumentaron un 10,1 % y las rentas brutas de los hogares, un 7,2 %. Las rentas del trabajo, que representan más del 82 % de las rentas de los hogares, crecieron un 6,2 %, y el tipo efectivo sobre las rentas brutas de los hogares se incrementó un 3,5 %. "Esta combinación muestra que la recaudación no aumentó solo porque crecieran las rentas, sino también porque el sistema absorbió una parte mayor de esas rentas mediante un incremento del tipo efectivo", argumenta el informe.
El análisis no se olvida de otro tributos importante, el IVA. Se apunta que este impuesto no tiene el mismo "impacto individual visible" que el IRPF o las cotizaciones sociales, pero argumenta que grava de manera constante el consumo ordinario del ciudadano y reduce su renta disponible efectiva.
La Fundación advierte que "desde una perspectiva económica, el IVA presenta además un rasgo especialmente problemático: su efecto regresivo. "Las rentas bajas y medias destinan una proporción más elevada de sus ingresos al consumo, por lo que soportan proporcionalmente una mayor carga relativa por este impuesto que los hogares con mayor capacidad de ahorro".
El estudio finaliza con el efecto de más impuestos como los locales, los tributos autonómicos, las tasas municipales, los impuestos especiales y los gravámenes vinculados a la propiedad, la movilidad o la transmisión patrimonial. "Su importancia no reside únicamente en la cuantía individual de cada figura, sino en su efecto acumulado", defiende.