El hilo pasa de la nómina al boicot a la hostelería coruñesa
La calculadora se aparca y sale el cabreo. La pelea por cuánto cuesta un camarero deriva hoy hacia otra pregunta: si merece la pena presentarse siquiera a esa oferta. Un participante pide boicot. Otro recuerda que llamar mileurista a alguien era un insulto. Y un cortado a
5,20 euros en un aeropuerto alemán vuelve a meter el precio del café en la conversación.
Qué se ha sabido
INE entra con un dato para matizar eso de que Europa es carísima: un
espresso macchiato, un cortado, en un aeropuerto en Alemania, a 5,20 euros. No le parece caro \"para ser un aeropuerto y Alemania\" y sospecha que en la taberna de barrio de ese mismo país los precios bajan bastante. El frente de los precios vuelve así al hilo por la puerta de las comparaciones.
Registrado por obligacion trae la cuenta larga. Antes del euro, los recién empleados empezaban con
cien mil o ciento veinte mil pesetas, que daban \"para mucho más\" que los 600 o 700 euros de hoy. Recuerda que llamar mileurista a alguien era casi una compasión y sostiene que en veinte años el país se ha empobrecido \"más de un 100%\".
noticiesiprofecies pide no presentarse a trabajar en hostelería. Habla de horas extras no pagadas, de un volumen que califica de irracional y de casos en los que, si alguien se niega, hay agresiones. la_trotona pregunta por qué no se responde a esas agresiones. El forero contesta que suelen producirse en agosto, \"justo cuando abogados y sindicatos están de vacaciones\".
TupperHarry rescata el recuerdo del bar con pensión: apartamento a precio de risa, comida gratis y la dueña haciendo de psicóloga. El salario, dice, era lo de menos. Caballero de la Tenaza añade que la experiencia ya no se valora y que las ganas de trabajar no vienen solas. España Forever apunta que
1.500 euros brutos por doce horas no es un buen sueldo y que en hostelería queda mucho por hacer en derechos laborales.
Las salidas que propone el hilo
Gaius Appuleius plantea el problema como una cuestión de tamaño: si no encuentras profesionales cualificados,
reduce el servicio a lo que puedas despachar tú mismo, o invierte en formar camareros y en condiciones que hagan que quieran quedarse. Añade una pulla: no todo el mundo tiene que ser empresario,
igual solo vales para autónomo.
nalal pide coherencia con el entorno. Si quieres ampliar clientela, paga un salario coherente con pisos de 500.000 euros, coches de 60.000 y una fiscalidad que se lleva la mitad de los ingresos. Si no, autoempleo, precios más altos y menos clientes.
multi sostiene que el origen está en haber querido embolsarse durante años el dinero de los sueldos. Sin profesionales formados, contratar a quien no tiene experiencia y encima peor pagado deja el problema donde estaba. Su resumen:
el chollo se acabó.
Dónde está la bronca
La pelea de este tramo no es la de las cotizaciones. Casi nadie defiende ya que el problema sea solo la falta de manos. El choque es sobre a quién se culpa. Varios mensajes van contra el empresario que pide mucho y paga poco: hay quien resume que quieren licenciados a precio de saldo, y quien ironiza con que los emprendedores lo que buscan es mano de obra pagada por el Estado.
Ahí salta la tensión entre la_trotona y noticiesiprofecies por las agresiones y el mes en que ocurren. Y en paralelo corre una vena sarcástica sobre la llegada de trabajadores a Ceuta: un participante da por hecho que las puertas ya están abiertas para miles de camareros \"para el verano que viene\", y otro responde que allí tienen 20.000 \"de lo mejor de lo mejor\". Ninguno aporta un dato que lo sostenga; el tono es de burla.
Alrededor, el hilo se parte en mensajes de una línea: boicot, que trabajen ellos, que se autoempleen. Pasta Frola, de vuelta al precio de un local concreto, deja caer que no es barato \"pero tampoco es O Celeiro\".
Qué cambia respecto a antes
La guerra de la calculadora se da por cerrada: nadie vuelve a las cifras de cotización. Lo que entra es el frente de las condiciones, del boicot y de la experiencia personal. Gothaus lo resume en dos frases: ahora se quejan de que no tienen camareros, luego se quejarán de que no tienen clientes. Y el café alemán reaparece, esta vez a 5,20 euros en un aeropuerto, para seguir midiendo lo que cuesta vivir donde están esos bares.